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domingo, 29 de marzo de 2020

¿Quitamos el pañal? Pautas para identificar el momento y acompañar el proceso




Sabéis que muchas de mis entradas se basan en situaciones que vivo en mi profesión, con mi familia...de la "vida real", de lo que nos puede preocupar a los padres y madres y cómo poder ayudarnos.
Por ello, os comento lo que me ha sucedido en estos días y que me ha hecho plantearme que, como en mi caso, puede haber muchas familias a las que este confinamiento les haya pillado en estas circunstancias y también les preocupe "el tema del pañal".
Mi hijo tiene dos años y medio, en septiembre comienza el cole y, ya viendo ciertas conductas que me podían indicar que está preparado para quitarle el pañal, me he decidido a quitárselo y, la verdad, considero que ha sido un acierto: lo está consiguiendo y está muy motivado.

Me ha parecido un momento muy adecuado para hacerlo porque:

  • Estamos en un entorno conocido.
  • Ya hemos establecido las rutinas del día a día, y parece que están adaptados a la nueva situación.
  • Tenemos más tiempo para ellos.
  • Al estar en casa todo el día, tiene a su disposición el baño en cada momento que lo necesite.
  • Si lo consigue, será un refuerzo increíble para su autoestima y además tiene una motivación cada día para superarse, avanzar...
Si quieres ver cómo lo puedes hacer tú, sigue leyendo....



Pero, ¿cuáles son los indicadores para saber si podemos iniciar este proceso?


  • la edad: Aunque no se puede generalizar porque hay niñ@s que comienzan antes o después, en torno a los dos años suele ser el momento.
  • una motricidad adecuada para poder vestirse, desvestirse, bajarse la ropa interior, poder sentarse solo en el orinal, subirse a la taza con el adaptador...
  • un nivel de lenguaje que le pueda ayudar a expresar sus necesidades: pueden ser sólo palabras (pis...caca) no hace falta que construya las frases de manera correcta.
  •  vemos que retiene el pis más que antes ya no hace tantas micciones al día sino que las va agrupando en otras de mayor cantidad y más distanciadas en el tiempo.
  • se siente molesto  y nos lo hace saber o nos llama la atención cuando micciona o defeca.
 CUIDADO: hay que basarnos sobre todo en el desarrollo evolutivo del niño. Y un niño muy inmaduro, no debería comenzar a realizar el control de esfínteres. Por otro lado, si se espera demasiado podemos hacer que pierda el interés. Por eso estos indicadores os pueden ayudar a identificar el momento apropiado.

Pero hay uno que he preferido destacarlo, pues debe ser primordial: la MOTIVACIÓN.

No podemos comenzar este proceso con un/a niñ@ al que no le motiva sentarse en el baño, que se niega a hacerlo, no le se puede obligar. 
Si vemos que no quiere sentarse, no nos enfadamos, ni le decimos nada, sugerimos, no obligamos. Ya llegará su momento, quizás no es este.

Hay algunos peques a los que les llama la atención este tema, nos piden que quieren hacerlo pero hay otros que no, por ello, sin obligar podemos motivarles nosotros y ver si quieren iniciarse en este proceso. Por ejemplo:

PUEDO MIRAR TU PAÑAL? | GUIDO VAN GENECHTEN | Comprar libro ...- Yendo al baño con nosotros, les llama mucho la atención cómo lo hacemos, les suele hacer mucha gracia: cómo suena, tirar de la cadena, decirle adiós al pis... etc. Aprendemos por imitación por lo que pueden querer comenzar a hacerlo para ser como papá o mamá.

- Leyéndoles cuentos sobre el tema: Por ejemplo,"¿Puedo mirar tu Pañal? de la editorial SM puede ser muy motivador.


-Si tienen hermanos mayores éstos les suelen animar a hacerlo también, por modelado, y además para ellos son su referente más cercano, quieren ser como ellos.



El PROCESO para quitar el pañal que yo os propongo es el siguiente:


Vamos a acompañarles en el proceso, no obligamos, debe ser algo que fluya y bastante natural.

Podemos seguir uno de los dos métodos que propongo, aunque hay más maneras de hacerlo, que podemos adaptar según  el peque, como vamos a ir respetando sus ritmos, éste nos va a ir marcando qué es lo que necesita.
Tengo dos hijos y cada uno lo ha hecho de manera distinta. Son los siguientes:

  • Si acepta quitarse el pañal directamente:
  1. Le dejaremos sin él, todo el día, menos en la siesta y para dormir.
  2. Le pondremos braguitas o calzoncillos, algo que les motiva muchísimo y, si tenéis la oportunidad de ofrecerles de algún personaje que les guste, más.
  3. Si quiere estar mucho tiempo sentado en el orinal o adaptador, respetárselo. Así hay más probabilidad de que consiga hacer su primer pis y a partir de ahí... la progresión suele ser positiva, es decir, cada vez hace más pises en el baño y va controlando el esfínter. No os preocupéis por la caca, suelen tardar más en controlarla.
  4. Cuando haga pis o caca, hacerle una gran fiesta, saltamos, cantamos, le damos besos, es un avance muy importante para ellos, así que debemos valorárselo y transmitirles que nos importa tanto como a ellos.
  5. Recordadle, de vez en cuando, si quiere ir al baño, dónde está y qué recuerde que puede ir cuando quiera, que podemos acompañarle si lo necesita y que es importante que cuando note que tiene ganas que se aguante hasta que llegue.
  6. Se manchará y tendremos que cambiarle varias mudas, es normal. No le regañaremos, lo normalizaremos y le diremos que se quite la ropa y que se vaya poniendo la nueva. " No pasa nada, ya verás como lo conseguiremos". Debe ser algo positivo. el niño no debe sentirse culpable por hacérselo encima, está aprendiendo, no lo controla todavía. Cada vez se irá manchando menos,
  • Si no acepta estar todo el tiempo sin él:

Es normal, tenemos que tener en cuenta que le ha acompañado durante mucho tiempo, por lo que para ellos es extraño no tenerlo, son sensaciones diferentes, que no conocen y que puede causarles hasta miedo.

Por ello, en este caso lo haremos de manera gradual:

Este método lo dividiré en tres semanas, pero se puede adelantar , cambiar a la siguiente fase o permanecer más tiempo en un punto si vemos que el niño lo necesitase:


- Primera semana: 1hora por la mañana y otra por la tarde. Intentaremos que coincida con alguna rutina que el niño pueda asociar (después del desayuno hasta que vemos  un cuento por las mañanas) Le quitamos el pañal durante ese tiempo. Cuando se lo quitemos le sugerimos que esté en el orinal un ratito, no toda la hora ¿eh? y cuando se lo volvamos a poner, otra vez. Si nos lo pide pues también, que vea que estamos interesados. A veces quieren estar constantemente sentados, aunque no salga nada, dejadle, no pasa nada, está motivado, eso es buena señal. Si vemos que va muy bien en dos o tres días pasar a la siguiente fase.

- Segunda semana: 2 horas por la mañana y otras 2 por la tarde. Lo mismo que en la anterior pero le ponemos una vez más entre hora y hora si no nos lo pide.Si va fenomenal, pasar a la siguiente fase aunque no haya pasado una semana.

- Tercera semana: Toda la mañana, desde que le quitamos el pañal de la noche hasta el de la siesta y, desde el de la siesta hasta el de por la noche.  Le recordaremos varias veces si quiere ponerse  en el orinal... Ya estaremos en el mismo punto que con el primer método.


En este punto deciros, que es posible que en todo ese tiempo sin pañal, el niño no se haga nada encima ni en el orinal. No os preocupéis, es una señal de que está reteniendo y que el proceso va bien. El control de esfínteres es eso: aprender a evacuar y también a retener.

El pañal de la siesta lo quitaremos cuando veamos que se levanta varios días seguidos seco. El de la noche lo mismo, pero por éste no os preocupéis porque es el que se quita más tarde.

RECOMENDACIONES Y CONSEJOS:

- Si decidimos quitarlo, lo quitamos. No hay que dar marcha atrás, sólo al principio si vemos que no está siendo positivo para él. Nos os preocupéis hay tiempo y todos terminan lográndolo en su momento. De ahí que al principio de la entrada os haya planteado los indicadores. Hay que estar muy seguros, porque si no es así puede ser muy frustrante tanto para el niño como para los padres.
- No os desesperéis, cada niño lleva su propio proceso. Hay niños que en una semana lo pueden conseguir y otros tardan más, lo importante es seguir su ritmo y no forzar, ni para parar ni para acelerar.
- No comparar con otros amigos, hermanos, vecinos. Cada niño es único.



Espero que os pueda ayudar este artículo a realizar el proceso y que en este tiempo que tenemos que estar en casa podamos seguir su ritmo de desarrollo.

Para acompañaros en el proceso puedo resolver  vuestras dudas o podéis compartir vuestras experiencias:

- a través de los comentarios del blog,

- a través de @dudasdepapas en Instagram, etiquetadme siempre que tengáis alguna duda y compartid con amigos las publicaciones para poder ayudar al máximo de familias posible.

- a través del grupo de Facebook "Dudas de papás"

- unificaremos publicaciones con el hashtag #sinpañalcondudasdepapas

Un abrazo y ánimo a todas las familias en estos momentos. Está claro que #yomequedoencasa y pero puedo seguir avanzando.






martes, 5 de marzo de 2019

¿Y SI DUERME FUERA DE CASA?




Dormir fuera de casa puede ser una gran oportunidad para l@s niñ@s para confirmar su independencia con respecto al adulto, asumir un nuevo reto y vivir otras situaciones diferentes que les sacan de la rutina.
Pero, ¿cuándo es el momento ideal para irse a dormir a otra casa?
No hay una edad concreta sino que está más relacionado con:


  • El nivel de autonomía del niño. Siempre es mucho más sencillo para el niñ@ si sabe vestirse sólo, controla esfínteres, es responsable de sus cosas… pues así no tendrá que depender en exceso de las personas con las que se quede, cuando es una familia fuera de la suya propia. Una excepción es si se queda en casa de los abuelos con los que tiene mucho trato, pues todo será más natural y ambas partes sabrán cuáles son las necesidades del pequeñ@.
  • Si previamente se ha establecido un apego seguro. Niñ@s que están sobreprotegidos, muy dependientes puede que no lo vean como una experiencia positiva. A la vez, los padres y madres de éstos también suelen mostrar mucha ansiedad al respecto y acaban por no animarles a que lo hagan o transmitiéndoles esa inseguridad, en vez de  que lo vean como algo positivo.
  • La personalidad del niño. Si se muestran como niños y niñas más tímidos puede que les cueste, no sólo el juntarse con otros niños, sino gestionar el si les surge cualquier imprevisto o tienen que pedir ayuda.
  • Si conoce a la familia con quien se va a quedar a dormir. Si forma parte de su círculo habitual, será más fácil para ellos, si son sus primeras experiencias. De todas formas, a medida que vayan asistiendo a más situaciones como esta se sentirán cada vez más cómodos.
  • Si ha tenido experiencias previas satisfactorias. Lo ideal es que primero se quede con  las personas que son de su entorno habitual, que les hayan cuidado en otras ocasiones, a ratos ( abuelos, tíos…) y después ya se queden en casa de los amigos.


¿Qué puede aprender de esta experiencia?


  • Solucionar conflictos por sí mismo. Al no tener la figura de referencia  como son los padres para resolverlos tendrán que gestionar la situación ellos solos.
  • Adquirir recursos de relación social. Seguramente haya niños o mayores que a lo mejor no conozca y con los que se relacionará, ampliando de esta manera su círculo habitual.
  • Reafirmarse como persona única e independiente de sus padres. A ellos también les gusta hacer cosas sin nosotros, eso les hace sentirse mayores.
  • Superar miedos viviendo una experiencia positiva. A la oscuridad, a dormir en otra cama,…etc. Aunque nos pueden ayudar objetos de apego o familiares como su manta, su almohada, una luz para dormir… etc.

Es fundamental dar información a la familia que acoge al niñ@ sobre sus necesidades, gustos o dificultades para ayudarle.
En definitiva, dormir fuera de casa puede ser una experiencia que le ayude a madurar y adquirir nuevos recursos y conocimientos.
Espero que os haya resultado interesante el post y os ayude a muchos de vosotros.
Os voy a hacer una sugerencia al respecto por si pensáis invitar a peques a vuestra casa:


Hace poco conocí una manera muy original y positiva de planificar esta experiencia: En el cumpleaños de mi hija mayor, pensé qué hacer que la hiciera ilusión y lo que siempre me ha dicho es que le encanta ir a dormir a otras casas y que vengan a dormir sus primas, sus amigos…etc. Así que me puse en contacto con https://www.ponleuntipi.com/ . Ellos me prepararon todo y la fiesta resultó un éxito.
Yo no conocía esta posibilidad y como nuestra experiencia fue muy buena os la recomiendo.




jueves, 1 de noviembre de 2018

Aprender a equivocarse. Equivocarse para aprender.


"El que no arriesga, no gana"

Es una frase que siempre ha estado presente en mi vida y que tiene mucho que ver  con la posibilidad de equivocarse al tomar una decisión. Eso no quiere decir que las decisiones no deban ser tomadas bajo la reflexión, valorando la mejor opción posible, pero la certeza absoluta de que sea la que nos lleve al éxito no la tendremos. Por lo tanto, siempre tenemos que tener en cuenta que nos podemos equivocar...¡y no pasa nada!. Al menos lo habremos intentado y, por el camino, habremos aprendido.

Evidentemente, los errores no pueden considerarse todos iguales, depende de las consecuencias que conlleven y el nivel de responsabilidad que se tenga.

La equivocación es aprendizaje: cuando estamos aprendiendo solemos caer en el error y, a la vez, ese error nos hace ampliar nuestros conocimientos al valorar qué posibilidad podría ser la correcta o restaurar el error cometido con los recursos adquiridos u otros que añadamos a nuestro repertorio.

Si, esto que comento, lo trasladamos a l@s niñ@s seremos más flexibles ante determinadas conductas y las entenderemos como parte importante de su aprendizaje.

Situación real:

Niño de 18 meses que está aprendiendo sólo a beber en vaso. Se le cae el agua y empapa todo lo que tiene a su alrededor.
Padre o madre  que se enfada mucho, le regaña y le dice que muy mal lo que ha hecho, que no se tira el agua. Recoge lo que ha tirado, no le deja de nuevo el vaso y se le lleva a otra parte para que no vuelva a hacerlo.

Si analizamos esta situación: 
  • Hay que ver si lo ha tirado porque ha querido, en ese caso es lógico que le digamos que no debería hacerlo o,  simplemente, porque no tiene la destreza suficiente todavía o no ha utilizado los recursos correctos
  • Basándome en la disciplina restaurativa, el niño debería reparar la situación (le podemos dar papel o un trapo para que lo recoja). Si fuera más mayor, a partir de 2-3 años podemos ayudarle a que analice la situación y busque él mismo la solución.
  • Y, por último, si todavía él no es capaz de beber sólo, podemos ofrecerle un apoyo, ayudándole o dejarle que experimente más veces para que finalmente consiga hacerlo solo, animándole para que lo intente nuevamente.

Dicho esto, el aprendizaje, no sólo en l@s niñ@s sino también en los adultos, seguiría esta secuencia:

  1. EXPERIMENTAMOS
  2. NOS EQUIVOCAMOS                                                             APRENDEMOS
  3. RESTAURAMOS EL ERROR
  4. ADQUIRIMOS NUEVOS RECURSOS

¿Qué debemos tener en cuenta como padres y madres con respecto a los errores de nuestr@s hij@s?

👉Para aprender hay que equivocarse: al hacer algo, al tomar decisiones...
👉No debemos castigar el error sino animar a que lo vuelvan a intentar o busquen otras opciones. 
👉Si nos equivocamos, podemos restaurar nuestra equivocación.


¿Qué beneficios conseguirá el niño al actuar de esta forma?

El niño no tendrá miedo a equivocarse, al contrario, aprenderá a hacerlo: éste será el impulso para seguir intentándolo y tolerará mejor la frustración cuando no consiga su objetivo. Y esto, si lo trasladamos a la vida adulta, reducirá muchas de las inseguridades que pueda tener en un futuro.



"El mayor privilegio, la mayor libertad, es no tener nunca miedo de equivocarse" George Steiner.

Si perdemos el miedo a equivocarnos, imaginaros todo lo que podemos aprender...






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martes, 14 de noviembre de 2017

El segundo hijo: un regalo para todos.



Como ya sabéis, los post que escribo tienen una base teórica, desde donde fundamento la información que os ofrezco, pero también una experiencial, partiendo de lo que vivo, experimento y me enseñan los niños, en mi vida profesional y personal. Al final, no estamos tan lejos de cómo ellos aprenden: construyendo su aprendizaje explorando el entorno y estableciendo relaciones con los demás.

Este post, en concreto, está muy ligado a mi vida personal, pues he vuelto a ser madre a finales de septiembre, y tiene, como todos los demás, ese ingrediente pedagógico que caracteriza al blog .

El tener un hijo, o no, o el número de hijos que queremos tener es una decisión muy personal y no hay una única opción ni camino en esto. Pero, partiendo de mi experiencia, me gustaría daros la visión más positiva de la llegada de un segundo hijo a la familia como un regalo para todos sus miembros:

- Para los padres:   
  • Mayor seguridad, menos miedos: La seguridad del camino ya andado. No hay tantas dudas en cómo hacer las cosas, si están bien o mal... Los objetivos están más claros y los padres se muestran menos inflexibles. Se disfruta mucho más de la nueva situación.
  • Otra visión del hijo mayor: Hasta ahora había sido el "bebé" de la casa, pero ahora es el hermano mayor. Cambia nuestra forma de verlo y asumimos su nuevo rol, dándole más responsabilidades que antes, favoreciendo su crecimiento personal.
- Para el hijo mayor:
    Resultado de imagen de dibujo de niño de su hermano
  • Una relación social diferente y enriquecedora: Le ofreceremos una posibilidad de interacción que no podrá experimentar con otros niños, más estrecha y profunda emocionalmente, un vínculo especial.
  • Fomento de su autonomía: Con nuestro cambio de percepción con respecto a él, le daremos más responsabilidades, hará más cosas solo y esto a su vez mejorará su autoimagen y su autoestima viendo todo lo que puede lograr por sí mismo. En este punto, lo importante es reforzar positivamente todos lo que consiga  y agradecer la ayuda que nos brinda ante esta nueva situación.
  • Le ayudará a superar el pensamiento egocéntrico y trabajar la empatía: Ya no es el centro de la familia, sino que ahora hay otra personita a la que hay que tener en cuenta, con la que compartirá sus juguetes, espacio y el cariño de sus padres. Tendrá que ponerse en su lugar en determinados momentos y reflexionar sobre lo que pueden afectar o influir en otro las consecuencias de sus actos. 
  • Mayor tolerancia a la frustración: se acostumbrará a esperar en algunas ocasiones para obtener lo que necesita, no conseguirá las cosas automáticamente. Ahora todo el tiempo de dedicación de los padres no es para él, sino que hay que compartirlo.
  • Formación en habilidades sociales: es una gran oportunidad para que aprenda a negociar, a comunicarse de manera asertiva,...
  • Ejercerá de maestro y afianzará los aprendizajes adquiridos: Será el mejor maestro para su hermano, que aprenderá a través de la imitación y, a la vez, el mayor afianzará sus propios aprendizajes al enseñarle. 
En este punto no hay que dejar de lado los celos que pueden ocasionar esta llegada, pues es un cambio grande el la vida del hijo mayor. Por eso os recomiendo que también leáis el siguiente artículo: Los celos ante la llegada de un nuevo hermano.


- Para el nuevo hijo:

  • Un entorno menos rígido: Ante unos padres más relajados y seguros las cosas fluyen mucho mejor.
  • Más experiencias de aprendizaje: Tanto las que le aporten los padres, como su hermano o él solo ante unos padres que no están tan encima de él como con el primero. Además verá cuáles son las consecuencias de determinadas situaciones sin necesidad de experimentarlas en sí mismo. 
Evidentemente, la llegada de un nuevo hijo a la familia conlleva un período de adaptación para todos. Los primeros tres meses del bebé, como sabemos, son agotadores, no nos confundamos. Pero sin la presión de " la primera vez" es más llevadero. 
Y ahora... si me preguntasen a título personal que si recomiendo la "experiencia", que más bien es una decisión, diría que SI sin pensarlo, que el segundo hijo "ha sido un regalo para todos".

jueves, 20 de julio de 2017

Dejad que los niños...jueguen solos.


En mi día a día como psicopedagoga y en los años en los que he trabajado en aula como maestra he podido experimentar con distintas teorías del aprendizaje. Muchas de ellas se basan en la interacción con el niño: planteando situaciones, ayudándoles a resolverlas, dividiéndoselas en pasos para que lo logren... Pero a mí la que más me gusta es en la que el adulto observa, sin intervenir y analiza cómo el niño se relaciona, construye aprendizajes solo, resuelve conflictos y utiliza sus recursos...

En algunas consultas realizadas con los padres me preguntan si tienen que jugar más con sus hijos, que no saben jugar solos, que a ellos les cuesta  mucho compaginar lo que tienen que hacer en el trabajo, en casa o simplemente el tiempo de descanso que también necesitan, con ese tiempo de atención constante con el niño.

Y, sinceramente, está muy bien que juguemos con nuestros hijos, si se puede, pues este tiempo creará lazos, recuerdos y momentos maravillosos. Pero.... los niños también tienen que aprender a jugar solos, descubrir por sí mismos...
Lo que digo no es nada nuevo, autores como Bruner y metodologías que ahora están en pleno auge, que vuelve a resurgir, porque no son nuevas, como la de Montessori, Reggio Emilia...etc, nos hablan de esto, del niño que experimenta con autonomía e independencia del adulto, aunque sea éste el que proporcione las condiciones propicias para ello y proponen al educador como observador y mediador del aprendizaje.

Teniendo en cuenta esto, los beneficios que planteo son los siguientes:

  1. Para el niño:
    • Fomento de la creatividad: Él mismo creará el juego que se invente en ese momento, sin directrices del adulto. Creará de la nada, imaginará historias, personajes y escenarios.
    • Resolución de conflictos por sí mismo: Cuando no logre realizar algo que se había propuesto o utilizar un objeto como él quería, intentará ver qué opciones tiene, cómo hacerlo. Con otros niños, en su interacción, utilizará sus propios recursos y creará otros.
    • Autonomía: Realizará las cosas por sí mismo, sin ayuda o, por lo menos, lo intentará.
    • Independencia del adulto: Nos requerirá sólo cuando sea imprescindible, no en todo momento. En ocasiones, pueden caer en una indefensión aprendida porque siempre les ayudamos a solucionar sus problemas y llega un momento que ni lo intentan por sí solos, piensan que lo natural es que nosotros lo hagamos.
    • Seguridad en sí mismo: El ir superando obstáculos, consiguiendo logros por sí mismo irá reforzando su autoestima y les dará pie para seguir aceptando nuevos retos. No necesitarán nuestra aprobación para todo lo que hagan.
    • Descubrimiento de las distintas posibilidades de juego que puede tener un mismo material: Una de las cosas que más me gusta es darles un material y dejar que ellos lo manipulen libremente sin que sea necesario que les explique qué es lo que tienen que hacer. Merece la pena ver qué es lo que hacen porque ellos mismos llegan a la misma conclusión pero por caminos diferentes o inventan otra manera de jugar que nosotros ni nos hubiéramos planteado en un principio.
      2. Para los padres:
    • Observación de comportamientos que habitualmente no suceden en nuestra presencia: ¿Habéis observado a vuestros hijos mientras juegan sin que lo sepan? Es uno de los regalos que tenemos los padres y educadores. El ver cómo se expresan, qué es lo que hacen, cómo se comportan...Les veremos en su esencia.
    • Tiempo para realizar otras tareas: Si ellos y nosotros somos capaces de respetar sus tiempos de juego en solitario y en su caso el que podamos tener otras cosas que hacer, les estaremos también enseñando a esperar.
    • Conocimiento de cómo aprende nuestro hijo: ver qué recursos utiliza, si es más visual, kinestésico o auditivo, si se frustra con facilidad o persiste en sus objetivos...

Las situaciones más propicias donde podemos observarles:

- El parque u otros momentos con niños.
- Situaciones en las que nosotros decidamos que jueguen solos porque tengamos que realizar algo o incluso que el niño de manera espontánea comience el juego.


Esto que planteo es una recomendación, otra forma de ver a nuestros hijos. Entiendo que por el poco tiempo que pasamos con ellos, necesitamos "estar" pero  no es excluyente, podemos hacerlo de las dos formas; no obstante, es importante que no caigamos en ser los que entretengamos a nuestros hijos  constantemente y que ellos no sepan jugar de otra manera porque tampoco sería positivo para ellos.
En el término medio está la virtud, que no se nos olvide.


La imagen puede contener: una o varias personas y exterior


lunes, 10 de julio de 2017

Ideas para hacer con niños en vacaciones


Todos los veranos mi amiga me hace la misma pregunta: "Cristina, ¿qué puedo hacer con mi niño este verano para que repase lo que ha hecho durante el curso? ¿Le pongo dictados todos los días, cuentas... ?"
Y yo le digo... "¿Qué os han dicho en el cole?"
" Que descansen...".
"Pues si os han dicho que descansen, eso es lo que tienen que hacer porque tienen que comenzar el curso con ganas, no cansados ya". Esa fue mi respuesta.

Pero además, le di alternativas para trabajar algunas cosas que el niño había aprendido durante el curso, pero desde lo cotidiano, lo que no se fuerza, lo que realmente va a hacer significativo ese aprendizaje, para que lo valore y lo vea útil.

Y eso quiero plantearos en este post: sugerencias de actividades para trabajar con los niños en verano, teniendo en cuenta que tenemos más tiempo libre.

Para seguir un orden específico, que no se quede nada en el tintero y que nos aseguremos que cubrimos todas las áreas del desarrollo del niño me basaré en las Inteligencias Múltiples de Gardner. (desde este enlace podéis informaros sobre qué tratan ). No lo voy a basar en una edad concreta, según la edad que tenga nuestro hijo podemos adaptar la actividad.

Así pues, a continuación os planteo estas posibilidades en cada una de ellas:

Lingüística: 

  • Propongo que aprovechemos para conversar más con ellos, hablar sobre temas que les importen, debatir...
  • Inventarnos cuentos para contar lo por la noche. Podemos darles pie dándoles previamente el personaje (un dragón que tenía miedo), diciendo cada uno una frase ( Érase una vez un dragón que.... y se encontró con...), utilizando los muñecos que tengamos en casa para hacerlo más dinámico...
  • Redactar la lista de la compra, qué tenemos que llevar en la maleta, ... ( si son muy pequeños que dibujen lo que queremos comprar)
  • Escribir mensajes secretos y dejarlos por la casa.
  • Dedicar un momento al día para leer, ellos y nosotros.


Lógico- matemática:

  • Calcular cuánto dinero necesitamos para comprar algo ( una compra pequeña: pan y leche por ejemplo)
  • Cocinar en familia: calcular cantidades, raciones...
  • Ordenar la habitación y clasificar los juguetes en cajas.
  • Encontrar un número determinado de objetos (conchas en la playa, piedras en el campo) y clasificarlas por distintos criterios: tamaño, color..
  • Poner la mesa para establecer correspondencias: a cada persona hay que poner un vaso, un cuchillo, un tenedor...
  • Buscar objetos  del entorno que tengan la forma de alguna figura geométrica: ventana-cuadrado, sol-círculo.

Espacial:

  • Encontrar un "tesoro" siguiendo un mapa.
  • Realizar una ruta pequeña por el campo y recordar por dónde hemos ido pasando basándonos en objetos que nos sitúen.
  • Ir a bañarnos y localizar nuestra sombrilla en la playa a la vuelta.
  • Informar acerca de los lugares qué vamos a visitar y localizarlos en un mapa.

Kinestésica:

  • Realizar todos los deportes que tengamos a nuestro alcance: natación, ciclismo, fútbol, baloncesto...
  • Elaborar una coreografía para luego hacerla en el baile de la orquesta del pueblo, la animación del hotel...
  • Recordar cómo se llaman las distintas partes del cuerpo según nos echamos la crema para el sol.
  • Jugar en el parque de manera autónoma.

Natural:

  • Ir a pescar
  • Ir de camping  o excursión y observar los insectos y pequeños animales del entorno, las plantas...
  • En la playa: bucear para ver los peces, jugar con la arena, ...

Musical:

  • Escuchar música de diferentes tipos, no sólo infantil, música en directo...
  • Aprender canciones para cantar en familia.
  • Ir a un karaoke.
  • Ver algún espectáculo de danza clásica, flamenco, moderna...

Intrapersonal:

  • Escribir un diario de las vacaciones, cómo nos hemos sentido cada día (si no saben escribir, pueden dibujarlo
  • Tener tiempo para estar sólo, aburrirse, no ocupar todo el tiempo con actividades.

Interpersonal:

  • Esta es un parte muy fácil, pues en verano nuestra vida social es más amplia: vemos a los familiares que no vemos habitualmente, amigos... y se lleva un estilo de vida diferente, más en la calle y menos en casa. Todas las experiencias sociales son propicias para el aprendizaje: nos relacionamos con distintos tipos de personas y tenemos que recordar las normas que rigen estas relaciones. 
  • Podemos aprovechar para que los niños duerman fuera de casa: con los abuelos, los tíos... y así hacerlos más independientes, que aprendan a comportarse en los distintos contextos y sin ese apoyo por nuestra parte, hay que dejarles "volar solos".
  • Los campamentos son idóneos para la relación entre iguales.
Básicamente, si os fijáis, la mayoría de las actividades que propongo parten de lo cercano, lo cotidiano, no hace falta hacer grandes cosas, ni ponerles a hacer deberes dos horas al día sin moverse. En la medida de lo posible, debemos hacer que nuestros hijos vean que lo que aprenden en el colegio es útil para su vida diaria, tiene un sentido, es significativo.
Como cada uno sabe cuál es el nivel de desarrollo de su hijo y lo que ha aprendido, podéis adaptar estas sugerencias a él y, seguramente, si le echáis un poquito de imaginación, podréis inventaros situaciones y actividades que os motivarán tanto a vosotros como a vuestros niños.

Espero que el artículo os haya gustado y ayudado.
Hasta el próximo post.

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sábado, 27 de mayo de 2017

Saber esperar: un aprendizaje para la vida



El otro día fui a comprar unos bollos a una panadería. Mientras me atendía la dependienta, un señor ya mayor, nos interrumpió, dejó su moneda en el mostrador y dijo:" Oye, ponme una barra de pan". A lo que la chica le respondió: "Estoy atendiendo, cuando termine me pongo con usted". El hombre, bastante enfadado dijo: "Entre que se decide y no, ya me has puesto la barra, me la das y ya está". La chica que ya no sabía que decir, me miró y terminó de atenderme. Cuando cogí mis cosas, miré al hombre y sin alterarme en absoluto le dije: Señor, saber esperar es uno de los aprendizajes más valiosos en la vida". Se quedó callado y luego dijo refunfuñando entre dientes " sí, sí, saber esperar".

Por eso el post de hoy lo dedico a esto: enseñarles a los niños a saber esperar.
La cosas en la vida a veces tardan en llegar, en ocasiones ni llegan.
En esta sociedad de la inmediatez, la prisa, la respuesta automática, es preciso trabajarlo más que nunca.
Hablando con muchos papás y mamás es de las cuestiones que más les cuesta con sus hijos.
Si no lo trabajamos pueden surgir las siguientes dificultades:
  • Niños con baja tolerancia a la frustración: Esperar también implica frustrarse, pues no tenemos lo que queremos en el momento. Niños que están acostumbrados a la respuesta inmediata, verán esto como algo normal, lógico y cuando dejen de tenerla mostrarán su enfado a través de rabietas, llamadas de atención... con el fin de poder conseguir eso que quieren lo antes posible.
  • Tardía aparición del lenguaje: En ocasiones, no sólo respondemos automáticamente a sus necesidades o peticiones sino que las anticipamos: les damos agua antes de que intenten pedírnosla, les resolvemos situaciones sin dejarles que las resuelvan por sí solos y si no lo consiguen nos pidan ayuda...etc. Esto hace que anulemos una función primordial del lenguaje: expresar nuestras necesidades. Si no necesito pedir nada porque antes de que lo intente ya me lo dan, para qué voy a utilizar el lenguaje. Debemos crear los ambientes y situaciones adecuados para estimularlo, para que realmente fomentemos la autonomía e independencia del niño con respecto al adulto.
  • Padres esclavos de las demandas de sus hijos: "Quiero ver la TV a las 4 de la mañana". Quizás pueda parecer que es más fácil dejar que lo haga y ya está. Así el niño no nos molesta, se queda viendo la TV y seguimos durmiendo. Pero esto trae graves consecuencias, si no hay límites, si no somos capaces de decirles un "ahora no es el momento, ya sabes que la vemos un ratito después de..." entraremos en una rueda de peticiones cada vez más exigentes que no sabremos cómo parar.

¿Cómo podemos hacerlo?

  1. Razonar por qué no podemos atender a su petición. Todo tiene una razón y, si se la explicamos, aunque puedan no estar de acuerdo le estamos dando una respuesta coherente que describe la línea educativa que queremos seguir. Por ejemplo: Quiero comerme un caramelo (antes de cenar) Respuesta: No puedes comerte ahora un caramelo porque vamos a cenar y es mejor que comas primero la comida, después puedes tomártelo.
  2. No responder automáticamente a sus demandas si no podemos. Si estamos haciendo algo en casa, terminando alguna actividad, no tenemos por qué parar y atenderle si no es urgente. Lo correcto es decirle: "Jorge, cuando termine de hacer esto, te atiendo y me comentas qué necesitas"
  3. Que realmente vean que algo les cuesta conseguirlo. "Quiero una bicicleta verde" Respuesta:" Si quieres la bicicleta podemos ir ahorrando poco a poco hasta conseguirla. Si ayudas en casa te daré una propina para ayudarte a comprarla."
  4. Dar ejemplo. Si yo no acepto esperar, le exijo que termine las cosas en el tiempo que yo marco, si no respeto su ritmo, no puedo pedirle que él lo haga. Actualmente, existe mucha competencia con los niños. "Mi hijo sabe leer con tres años" "El mío se sabe todos los colores en inglés y en español con dos" Y parece que todos tienen que conseguir ciertos aprendizajes antes que los demás. Démosles su tiempo, respetemos su desarrollo. Quizás..... sólo tenemos que esperar.
"Hay que saber esperar. La paciencia te lleva a la grandeza" Buda.


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sábado, 11 de febrero de 2017

Deberes: tener o no tener, esa no es la cuestión.


La polémica que ha suscitado el tema de los deberes en este país, ha abierto de nuevo la brecha entre padres y profesores. Y, realmente, quizás no sea éste el verdadero problema de la educación en España. La falta de unidad educativa entre todos los agentes que intervienen en la educación  de nuestros hijos, es patente y, ahí es desde donde deberíamos comenzar a trabajar.

 Pero, partiendo de mi opinión personal, en cuanto al tema que nos ocupa: los deberes; sinceramente, a mí no me parece que deban desaparecer, tienen su función.

Que el alumno sea capaz de:
  • buscar información utilizando distintos recursos*
  • crear un hábito de trabajo diario
  • organizar su tiempo
  • saber cuáles son sus limitaciones y sus dudas respecto a una materia concreta
  • afianzar lo aprendido en clase
  • resolver situaciones y problemas de manera autónoma
  • adquirir recursos de aprendizaje que le servirán para su vida: escolar o personal.

Pero para cumplir todo esto deben ser:

  • Asequibles: que el niño pueda realizarlos por sí mismo, de manera autónoma. Es muy necesario que tenga su momento solo para la realización de estas tareas. Que puedan consultar a los padres una duda, es normal, pero no debemos caer en que éstos se sienten todos los días a hacer los deberes con su hijo. Me he encontrado en alguna ocasión ejercicios realizados perfectamente o corregidos en casa por los padres.¡ No pasa nada si el niño se equivoca o no lo sabe hacer ! Lo importante es que le haya servido para conocer sus limitaciones, o ver que hay algo que no entiende para planteárselo al profesor al día siguiente. También pueden utilizar otros recursos como la consulta a libros, internet, compañeros que dominan mejor la materia...
  • Significativos: que persigan un objetivo real de aprendizaje, que le aporten experiencias que complementen lo que se ha trabajado en el horario lectivo.
  • Dirigidos al momento evolutivo y de aprendizaje en el que se encuentra el niño. Cuanto más personalizados sean mejor, se deberían individualizar de alguna manera, en función de las necesidades educativas de cada niño. ¿Por qué limitar a un niño que puede ir más allá a quedarse estancado en su aprendizaje? ¿u otro que necesita actividades de refuerzo porque no ha asimilado un concepto todavía? Por cuestiones de ratio, sabemos que es difícil, pero de esta manera también podemos llegar a esa enseñanza individualizada y heterogénea que llevamos tiempo persiguiendo.
  • No excesivos. Evidentemente, el que trabajen  en las tareas un tiempo razonable para su edad al día y en el fin de semana, lo veo necesario para crear un hábito de trabajo, responsabilidad y aprender a organizarse el tiempo. En infantil y primaria, deben también tener tiempo para jugar, relacionarse con otros niños, fuera del ámbito escolar, y descansar. Cargar a los niños con tareas, deberes, actividades extraescolares de manera exagerada, les quita de adquirir otros aprendizajes para la vida que son necesarios: las habilidades sociales. Si tenemos muchos conocimientos, pero luego no sabemos transmitirlos, desenvolvernos en el día a día de nuestras vidas... de poco nos van a servir. Por otro lado, propongo que exista una coordinación real entre los profesores que imparten diferentes materias, para no cargar excesivamente a los niños en este sentido.
  • Motivadores. En vez de  una carga, transmitir a los niños algo interesante, un reto, conectar realmente con sus intereses, eso es lo que debemos perseguir.
  • No confundir con otro tipo de actividades en los que se pide la colaboración de las familias. Cuando se pide, por parte de los profesores que hagan actividades juntos (Felicitación de Navidad, figura para una exposición,...) lo que se persigue es que se haga entre todos,  juntos, que pasen ese momento e imaginen cómo lo van a hacer...etc, no hace falta que quede perfecto, ni que sólo lo hagan los padres.


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Cada uno tendrá su visión y opinión al respecto. Me gustaría que la diéseis en los comentarios del blog.
De todas formas espero haberos dado una visión completa y diferente de este tema, que parece que está de plena actualidad.


*En la búsqueda de información o ayuda, de manera autónoma, por parte de los alumnos, he descubierto una página que se llama TUTORBOX.  Aunque, está más dirigido hacia alumnos de secundaria en adelante, es un recurso para consultar sus dudas de manera inmediata o a corto plazo, donde pueden ser respondidos por tutores profesionales u otros compañeros a los que se les da bien una materia determinada. Parece una buena idea ¿no? 


sábado, 23 de abril de 2016

El Baby Led Weaning o cómo introducir el sólido sin pasar por los purés

En mi trabajo como psicopedagoga, me encuentro con muchas consultas acerca de los hábitos de alimentación y una, muy recurrente,  es la que me plantean los padres preocupados porque su hijo no quiere comer sólido, con dos años sigue prefiriendo los purés.

Un error,  muy típico, es alargar en exceso a introducción del sólido. Unas veces por comodidad ( es más rápido y más fácil dar un puré), otras por miedo ( esperan a que les salgan todos los dientes a los niños para que puedan masticar y no se atraganten) y otras porque creen que con el puré se alimentan mejor y comen más cantidad.

Yo recomiendo introducir el sólido en función de la aparición de la motivación del niño por probarlo, aproximadamente en torno a los seis meses, aprovechando el momento en el que nosotros comemos. Los colores, las diferentes texturas, sabores...les llamarán la atención y esa curiosidad crecerá para ampliar la variedad de alimentos que comen, siempre de una manera complementaria a la leche materna o la leche de fórmula, dependiendo de cada opción personal, y el puré.  Comenzando con alimentos más blanditos, que se deshacen, hasta llegar a trocitos pequeños que pueden masticar. Respetando la introducción paulatina de los alimentos por la identificación de las alergias e intolerancias.

Esto que comento no va muy desencaminado hacia lo que propone el Baby Led Weaning, una nueva corriente bastante extendida en Estados Unidos y que comienza a extenderse por Europa.

Sus características son las siguientes:


  • Introducción de los alimentos sólidos  a partir de los seis meses sin pasar por el puré. Los alimentos no se trituran, se dan en trozos lo suficientemente grandes para que el niño pueda cogerlos y llevárselos  a la boca sólo 
  • Es complementario a la lactancia materna prolongada
  • No se les pone plato ni cubiertos, de lo que se trata es que el niño explore los alimentos con las manos y la boca, de manera que sea consciente de las texturas que va probando. El descubrimiento a través de la exploración es el objetivo
  • Hacerle partícipe de su propio aprendizaje, que sea activo, no pasivo como en el caso del puré.
  • Involucrarle en las comidas familiares, que nos tome como modelo. No hay que hacer otra comida, come lo que el resto de la familia.
  • Se sigue la misma progresión de introducción de alimentos que recomiendan los pediatras: cereales, verduras, hortalizas, pollo, carne,....
  • Aunque no tengan dientes se puede hacer, pues los niños pueden masticar con las mandíbulas.
  • Tiene base científica y está recomendado por la OMS
Poniendo un poco de humor al asunto, sin duda, muchos abuelos se llevarán las manos a la cabeza cuando lo vean. Comentarios como " con el puré come más y mejor y es más rápido " " menuda guarrería está haciendo, lo está poniendo todo perdido" " se va a atragantar...!!!!"....etc.




Teniendo en cuenta todo esto, me gustaría que quien lo esté practicando nos cuente su experiencia en los comentarios y nos ilustre al respecto.
También me gustaría plantear la siguiente pregunta: ¿ es viable en las  Escuelas Infantiles? ¿ de qué manera habría que cambiar el modelo actual? ¿ estaríamos dispuestos a que las cuotas se encarecieran por el incremento de personal, puesto que no es lo mismo hacerlo con un niño que con 8 ( bebés) o 15 (1-2)?


Espero vuestros comentarios y experiencias.






viernes, 19 de febrero de 2016

No desterréis a los alérgicos e intolerantes, por favor!!!!





Cuando un niño alérgico o intolerante llega a una clase, para el maestr@ viene una preocupación añadida. Una alerta que permanecerá a lo largo del curso y que es necesaria para la atención individualizada de este niño.

Pero no nos debemos dejar llevar por el miedo y debemos continuar nuestra práctica docente de manera que esta situación se normalice.

Me consta que hay centros en los que el momento de la comida se convierte en una sociedad de “pequeños guetos” de celíacos, alérgicos a los frutos secos, al pescado, la leche, el huevo...y el resto. Les tienen en mesas separadas de los demás compañeros para un mayor control.


Pero no debemos olvidar que uno de los objetivos principales de la educación es la de socializarse y realizar estas prácticas puede considerarse discriminación con respecto al resto del grupo.


En el artículo que escribí hace tiempo se ve plasmada esta manera de actuar al respecto y doy consejos que os pueden ayudar.

http://dudasdepapas.blogspot.com.es/2014/09/las-alergias-e-intolerancias.html


A continuación, planteo propuestas para trabajar con estos niños normalizando la situación:



  • no separarles, pero tenerlos localizados. Que se sienten en el mismo sitio siempre y ponerles al lado de ” alumnos de confianza” que tengamos una mayor seguridad que actuarán correctamente (no compartirán la comida, ni se cambiarán los cubiertos)
  • hacerle responsable. Debe ser consciente de sus características personales y, en consecuencia, actuar de manera responsable. Aprender a decir no si le ofrecen, preguntar siempre que le pongan un nuevo alimento, insistirle en que consulte al tutor\a si puede comer lo que le han puesto, aunque otras veces lo haya comido, que sepa donde están sus cosas (alimentos, medicamentos) por si viene una persona que no es la habitual en el aula...
  • Informar a todos los agentes educativos de la situación
  • Explicar a los compañeros la importancia de ayudar a ese niño y cómo pueden hacerlo.



Lo que planteo se puede hacer porque yo lo he hecho durante mucho tiempo a lo largo de mi carrera. De hecho, solían ponerme de manera consciente a estos niños porque era muy minuciosa en mi actuación y, como he dicho, lo más importante, la normalizaba.


Espero que este artículo os sirva de reflexión y os haga crecer como profesionales y/o como personas.
 
 




miércoles, 18 de noviembre de 2015

Pesadillas y terrores nocturnos: qué hay que hacer y diferencias



Son las doce de la noche Pablo  de tres años comienza a llorar y a gritar con el consabido susto de sus padres. Los padres van corriendo a la habitación. No saben qué le pasa y, a pesar de su intento por consolarle, no lo consiguen. Sigue dormido y no escucha. Cuando consiguen despertarle, no sabe de que le hablan, se muestra sorprendido pero se vuelve a dormir enseguida.

Este es un claro ejemplo de lo que son los terrores nocturnos. Habitualmente, se dan en torno a los dos-tres años de edad. No todos los niños los tienen, es más, suelen ser bastantes pocos los que sí. Pero si conseguimos identificarlos, podremos poder responder de manera adecuada a la situación.
Sus características son:
  • Fuerte agitación en el niño, mostrando llanto, a veces se mueven mucho e incluso pueden llegar a sentarse o levantarse de la cama.
  • Se suele dar en la primera mitad de la noche.
  • El niño no recuerda lo que soñaba y se muestra como aturdido.
¿A qué se deben?

Son una consecuencia de la inmadurez del sistema nervioso. Por tanto, a medida que éste vaya madurando, irán desapareciendo. Sí que es cierto que hay estudios que certifican la importancia de los momentos previos a acostar a los niños. Por ello, hay que seguir las siguientes pautas para reducir su incidencia:

  1. Seguir siempre la misma rutina antes de acostarse. Jugar-baño-cenar-cuento-beso a los muñecos (ejemplo)- beso a los papás y hermanos-acostarse. Es muy importante, pues esto les da seguridad y, sobre todo a los más pequeños, les ayuda a estructurar el tiempo
  2. No realizar actividades que les puedan estresar o les agiten .
  3. Aprovechar esos momentos previos para conversar con ellos y relajarse.
  4. Intentar que su hora de acostarse no sea muy tardía.
 ¿Qué debemos hacer ante un episodio de terrores nocturnos?

  • Mantener la calma y dejar que pase. Se suelen quedar dormidos plácidamente después.
  • No despertar al niño, ni intentar que nos diga qué le pasa. Después le costará más conciliar el sueño.
  • Vigilar que no se de ningún golpe o se caiga de la cama. Realmente, esta es nuestra misión en este caso.
  • No llevarle a nuestra cama, ni dormir con él, no hace falta y podemos reforzar positivamente el hecho.

Por otro lado, estas son las características de  las pesadillas:

  • Se dan en la segunda mitad de la noche
  • El niño nos puede narrar el contenido del sueño y se acuerda.
  • Cuando se despiertan, que es cuando nosotros nos enteraremos de que tiene una pesadilla por el llanto y los gritos, se despiertan asustados y con miedo.
  • No hay tanto movimiento ni verbalizaciones como en los terrores nocturnos.

¿Cómo debemos actuar?
  • preguntarle qué le ha pasado y calmarle explicándole que ha sido sólo un sueño que no ha ocurrido en realidad.
  • Intentar relajarle para que vuelva a conciliar el sueño. A través de respiraciones, si está muy agitado; darle un vaso de agua.
  • No dormir con él, ni llevarle a nuestra cama. Se tienen que dormir solos.
  • Es mejor hablar al día siguiente sobre lo que ha sucedido por si hay algo que le preocupa.
  • No mostrarnos excesivamente preocupados para poder darle la seguridad que necesita.

En la dura pero bonita tarea de ser padres a veces nos encontramos con situaciones a las que no sabemos cómo enfrentarnos. Espero que este post os haya ayudado con una de ellas.





 

viernes, 23 de octubre de 2015

¿Qué es la lateralidad?



" Toma coge la cuchara  con esta mano" le dice una educadora a un niño de tres años. Quizás podría no llamarnos la atención. Pero si os digo que es algo que no debemos hacer con esa edad, seguramente os preguntaréis por qué.

Todo esto tiene una razón: la lateralidad.

¿Qué es?

Es el predominio funcional de un lado del cuerpo sobre otro. No sólo se limita a las manos, sino también  existe en los pies, los ojos, el oído...

Lo ideal es que la lateralidad este definida  que haya una dominancia de todas las partes del cuerpo hacia un mismo lado que sea una lateralidad homogénea . Si no es así, es decir, si tenemos ese predominio o dominancia  en la  mano derecha, en el pie izquierdo  y el ojo derecho, nos encontraremos ante una lateralidad cruzada.
La lateralidad cruzada de mano y ojo es la que más problemas suele dar y suele derivar en dificultades de aprendizaje, concentración y sobre todo con la lectoescritura.

Pero, ¿cómo sabemos qué lado es el dominante de nuestro hij@ o alumn@?

En Educación Infantil debemos limitarnos a observar y dejar que el niñ@ de manera natural se vaya definiendo hasta el momento que comencemos con la lectoescritura ( leer y escribir), donde sí debemos ser más conscientes de esa dominancia y si no está definida, hacerlo. Pero hasta entonces debemos dejarle los objetos ( cuchara, lápiz, vaso, tijeras...) situados en el centro (del plato, de la hoja...)
La observación es el mejor recurso que podemos tener para averiguarlo. Simplemente, viendo qué tendencia se tiene realizando las actividades habituales.

Pero hay en ocasiones en las que no es tan clara y debemos hacer pruebas al niño para descubrirlo.
Os voy a poner algunos ejemplos a continuación:


  • Ver con qué mano y con qué pie lanza un balón.
  • Con cuál coge la pintura
  • Que pegue pegatinas.
  • Que corte con las tijeras
  • Con qué pie comienza a andar, desde una posición de pies juntos.
  • Con qué ojo mira un caleidoscopio.
Si observamos que ha llegado el momento de definirle, como ya he comentado antes, cuando comenzamos con la lectoescritura, conviene insistir al niño en que coja el útil de escritura y utilice los objetos con la mano en la que previamente hemos visto que tiene una mayor dominancia. Después de hacerles las pruebas oportunas.

Espero que os haya ayudado este post, porque hoy día todavía sigo viendo gente que intenta que los niños sean diestros, diciéndoles que utilicen más la mano derecha y no saben, que al que no lo es,no le están haciendo ningún favor y puede desembocar en una lateralidad contrariada.

Pero hoy día tenemos más conocimientos. Por favor, no caigamos en estos errores que tienen
consecuencias.


sábado, 16 de mayo de 2015

La sobreprotección de los niños

Hace años en un parque, como cualquier otro, presencié una escena bastante inspiradora para este artículo. Una madre le daba indicaciones a su hijo, de unos cuatro años, sobre su juego en un columpio del parque. El niño cuya torpeza motriz era evidente, no hacía más que pedir la aprobación de su madre en todo lo que iba haciendo y, su madre, no paraba de repetir : " no te tires..., ...no hagas..., ten cuidado...". El niño con cara de susto, estaba "jugando" solo y prácticamente paralizado. En ese momento pensé: " No sé para qué le trae a un parque, si no le deja hacer nada".

Por eso, considero que la sobreprotección es algo contra la que madres, padres, familiares debemos luchar.
A veces, no son los padres los que sobreprotegen,  en ocasiones los abuelos también juegan un papel importante y, en este aspecto, aunque no quiero generalizar, se nota mucho los niños que pasan mucho tiempo con los abuelos.

Por eso, en este post, os quiero proponer qué beneficios podemos conseguir de la no sobreprotección  y cómo.
En la parte del qué destacaré los siguientes puntos:

  • Autonomía: cuando un niño se siente libre, experimenta y práctica los aprendizajes, a la larga será más autónomo.
  • Seguridad en sí mismo: un niño que es consciente de sus fortalezas y debilidades está más seguro antes nuevas situaciones.
  • Sociabilidad: si experimenta con sus iguales fuera de la seguridad de los padres, es más probable que sea más sociable, que aprendan a resolver sus propios conflictos...
  • Mayor desarrollo de la motricidad gruesa. Un niño que explora su entorno, sube, baja, corre... Está desarrollando una mayor coordinación de su cuerpo en cada nueva situación.
  • Motricidad fina: a veces el uso de las tijeras, punzones... Se retrasa por miedo pero, ciertamente, les ayuda a desarrollarse.
  • Mayor aprendizaje: cuantas más experiencias viva el niño más aprendizajes y conocimientos adquirirá. 
  • Relaciones causa- efecto: pueden aprender las consecuencias de sus actos a través de las vivencias de los demás, pero sólo a través de su experiencia, el aprendizaje será significativo realmente.
Cómo:


  • Respetando su ritmo de desarrollo: hay niños más intrépidos, otros más cautos. Cada uno nos va a ir pidiendo lo que necesita. Debemos estar receptivos y ajustarnos a sus necesidades. Por ejemplo: un niño quiere aprender a patinar, pero nos da miedo que se caiga. No debemos negarle que lo haga, es más,debemos apoyarle.
  • Estimulando su aprendizaje. Ofrecerle variedad de experiencias donde pueda desarrollarse, como dejarle con sus tíos a dormir en su casa, llevarle a parques distintos, cocinar con ellos, ...
  • Superando nuestros miedos. A veces hay que asumir el riesgo de que les pueda pasar algo. Pero debemos pensar que en el fondo les estamos beneficiando. No se puede tener el control de todo, ni pretenderlo. Se caerán, se decepcionarán, forma parte de la vida y no vamos a estar siempre salvaguardándoles.
  • Dándoles seguridad. Animándoles a qué se arriesguen, disimulando nuestros nervios, ofrecerles nuestra sonrisa y refuerzo positivo ante sus avances.
  • Haciéndoles reflexionar sobre un hecho particular. Para que vean las consecuencias de sus actos.
  • Dejando que se equivoquen. Si lo viven, lo aprenderán. 
  • Dándoles libertad. En las decisiones, dejarles que tengan su espacio
  • Sin prohibir. A veces se consigue el efecto contrario, una mayor curiosidad y, no nos engañemos, a todos en algún momento les gusta retar a la autoridad y hacer lo que no deben.
¿Qué os parece? Quizás merece la pena el esfuerzo ¿ no?


martes, 7 de abril de 2015

El manejo de la frustración en los niños

Situación: el otro día, en un parque, vi a una niña que quería gusanitos de otro niño, como se estaban terminando, la niña comió dos que la dieron y se quedó mirando. La abuela de la niña muy avergonzada dijo:" ¡esto no vuelve a pasar! mañana le compro unos para que mi niña tenga y no tenga que pedir. A lo que su madre respondió: No, si no tiene, tiene que aprender que a veces no se tiene lo que se quiere  en el momento que se quiere"

A veces, queremos que nuestros hijos no sufran,  que no les falte nada...Pero eso no quiere decir que se lo demos todo.

Debemos educarles para la vida y, en ella, la frustración es parte del día a día. Aprender a manejarla puede ayudarles para ser más felices en el futuro.

A continuación  os doy las  pautas para enseñarles:

  • Somos su modelo. No me cansaré de decirlo. Si nosotros mismos no manejamos bien la frustración es difícil que ellos también lo hagan. En cosas tan sencillas, que a veces no nos damos cuenta, les brindamos un ejemplo de cómo tomarse algunas situaciones y reaccionar al respecto: nuestra reacción en un atasco, viendo un partido de fútbol, en la cola del supermercado cuando alguien se cuela...
  • Decir "no" a tiempo. Aunque, a veces, nos fastidiemos nosotros. Si no pueden hacer, tener, comprar  algo por cualquier motivo, tendrán que aceptarlo. No siempre se gana. Hay que aprender a perder.
  • No siempre lo que pensamos es lo mejor, a veces no llevamos razón, o no del todo. Enseñarles a pensar fuera de radicalismos (todo-nada) les ayudará a tener distintas perspectivas de una misma cosa y, por tanto, aceptar otras opiniones, visiones y posibilidades. Y esto hará que sea más difícil bloquearse ante una determinada situación y busquen soluciones.
  • Dividir las tareas en pasos. A veces lo que no conseguimos hacer de una vez, debemos dividirlo en pasos u objetivos más fácilmente alcanzables. Así se consigue motivar y conseguir lo que se perseguía en un primer momento 
  • Ayudarles a buscar soluciones. Si queremos conseguir algo debemos poner empeño; si no lo conseguimos, ver otros caminos y, si aún así, no lo alcanzamos, buscar otro objetivo que también nos motive. Eso es lo que debemos enseñar a nuestros hijos, alumnos,...
  • Premiar sus avances. Si vemos que van avanzando en este manejo de la frustración premiarles de alguna manerahttp://dudasdepapas.blogspot.com.es/2014/01/la-importancia-del-refuerzo-positivo.html
  • Enseñarles que hay cosas que no van a conseguir. No siempre se consigue lo que nos proponemos, por mucho empeño que le pongamos. Mostrarles también esa posibilidad es traerles a un plano mas realista y ajustado.
El fracaso es algo que también les debemos enseñar a nuestros hijos. Nosotros elegimos: mostrarles un mundo maravilloso, rosa e irreal, por protegerles, o enseñarles la realidad y cómo enfrentarse a ella.

domingo, 1 de febrero de 2015

Consejos de alimentación

Ahora que soy madre me he dado cuenta, que más allá de lo que digan los pediatras está lo que el propio niño te va marcando en su desarrollo.
Muchas veces se cae en el error de esperar a que alguien nos diga qué podemos o no hacer con nuestro hijo: cuando puede jugar con construcciones, cuando puede sentarse,...
Todos ellos se basan en escalas de desarrollo que deben ser orientativas, algunos alcanzarán hitos más pronto y otros más tarde. Cada niño es único.
En temas de alimentación pasa lo mismo. Cuándo  introducir el sólido o qué alimentos introducir a qué edad muchas veces depende del pediatra al que se visite. Y, fundamentalmente, introducir los alimentos por separado es cuestión de saber, en el caso de aparecer reacción alérgica (http://dudasdepapas.blogspot.com.es/2014/09/las-alergias-e-intolerancias.html), qué alimento la ha producido. No quiero decir que haya que darle garbanzos a un recién nacido, pero sí que sí la ocasión es propicia, se puede adelantar o atrasar, dependiendo del niño, un mes, unos días,...lo que nos va marcando la información que nos dan.
Por todo esto  y otras cuestiones os daré algún consejo que espero os pueda venir bien:


  • Lo más importante es la motivación. Si el niño está predispuesto, si quiere, si nos lo demanda. Y si no es así, habrá que buscar algo que le motive. Los niños buscan un motivo, una recompensa por la que hacer algo: una sensación, un descubrimiento, unas palabras, una conducta que quieren conseguir en los demás, ... (http://dudasdepapas.blogspot.com.es/2014/01/la-importancia-del-refuerzo-positivo.html)
  • Seguid el ritmo que nos marca nuestro hijo. Os pongo un ejemplo: mi hija ha marcado su propio ritmo en todo y, en la alimentación también. Tiene un año y no tiene dientes. Comenzó a comer sólido, hace ya meses, ha aprendido a hacerlo sin dientes, no se atraganta, mastica con las encías. Los alimentos también se los introduje antes, porque ella me lo fue pidiendo, le llamaba mucho la atención lo que comíamos y yo se lo fui dando a probar. Cuando vaya a la revisión del año me dirán que le introduzca alimentos que ya come desde hace tiempo. He seguido lo que me ha marcado y haciendo caso a su motivación, a sus ganas. Hay que aprovecharlo, sobre todo en probar cosas nuevas, nuevos sabores, porque si les inhibimos en este aspecto, quizás cuando queramos introducirlo ya no tengan ese interés. Vuelvo a decir que las tablas que nos dan los pediatras son orientattivas.
  • No comparar con otros. ¡Qué malas son las comparaciones! Debemos seguir lo que nos marque nuestro hijo. No caigamos en que el hijo de la vecina hace esto o aquello... Cada uno es distinto.
  • Siempre avanzar. Si ya hemos introducido el sólido, por ejemplo, seguir en esa línea, y buscar una motivación, para que el niño, siga progresando. 
  • Los niños pasan por etapas diferentes. A veces comen mejor y a veces peor. No debemos dejarnos llevar por la preocupación, igual que han comenzado a rechazar alimentos, volverán a probarlos.
  • Paciencia, todo llega. Hay que darle tiempo al tiempo comerán, probarán,... Al final suelen hacerlo todos. Cuanto más normalicemos la situación más rápido llegarán las cosas.
  • Ante distintas problemáticas utilizar los recursos a nuestro alcance(.http://dudasdepapas.blogspot.com.es/2014/01/habitos-de-alimentacion.html)
  • La comida no debe ser una "guerra". No por gritar, forzar,...van a comer más y mejor, evitar esas conductas. Tampoco estar continuamente pendientes pues la motivación de que estemos con ellos puede ser la que reafirme el que no coman.
  • Tened vuestro propio criterio. Vosotros sois los que conocéis a vuestros hijos y, aunque habrá mucha gente que, con buena intención, querrá ayudaros, no os dejéis llevar por todo lo que os digan, coged lo que veáis adecuado. 
Espero queos sirva toda esta información. Hasta el próximo post.


sábado, 22 de noviembre de 2014

La responsabilidad en la infancia




      Cuando les he preguntado a los padres, en las tutorías, si su hijo tiene alguna responsabilidad en casa, muchas veces me han mirado extrañados. Os recuerdo que trabajo con niños de Educación Infantil. 
Como les digo a ellos, la mayoría de las veces no sabemos hasta dónde pueden llegar nuestros hijos, ni qué es lo que pueden hacer, solemos quedarnos cortos. Y a veces, por no complicarnos, por falta de tiempo, por agilizar las cosas, solemos hacer todo nosotros.
Con el fin de ayudaros hacia lo que, por regla general, pueden hacer los niños ( cada niño es único y lleva su propio desarrollo, recordadlo) os planteo las siguientes responsabilidades que pueden ir adquiriendo, divididas en tramos de edad:
  • En torno a los tres años: al año pueden ir recogiendo sus juguetes, de manera rutinaria y ayudándoles a ello con ritos como "a guardar, a guardar cada cosa en su lugar. Sin romper, sin manchar, que mañana hay que jugar". Al principio tendremos que hacerlo con ellos, pero luego lo harán solos. A los dos, pueden ponerse y quitarse algunas prendas de vestir, como los zapatos, el abrigo... A los tres pueden ayudarnos a cocinar, desvestirse solos, ponerse algunas prendas, llevar la ropa sucia al cesto.
  • A los seis: barrer algo que se nos haya caído, poner la mesa, ayudar a recogerla, recoger su habitación y su ropa ( no dejarla tirada), preparar su mochila, meter las cosas en el lavavajillas, ayudar a colocar la compra, a meter las cosas en el carro, asearse, peinarse, cuidar de una mascota.
  • A los nueve: hacer los deberes solo, hacer su cama, ir a comprar el pan, cruzar la calle solo, ducharse, ayudar en las tareas de la casa.
  • A los doce: quedarse sólo en casa alguna hora. Ir al colegio y volver a casa solo.
  • A los quince. Cualquier actividad que podría hacer un adulto.
El adquirir una responsabilidad  por parte de nuestros hijos implica:

  1. Para los niños. Una motivación, pues se sienten mayores e importantes ;  autoconfianza, pues comprueban que son capaces de hacer cosas por sí mismos ; autoconcepto positivo;  un compromiso, al ver que hemos depositado nuestra confianza en ellos; les ayudar a desarrollarse de manera integral.
  2. Para los adultos. Confianza; dejar la sobreprotección de lado,  el miedo no puede conseguir que no dejemos que nuestros hijos se desarrollen adecuadamente; admitir que nuestro hijo va creciendo. Y como siempre, mucha paciencia y cariño para ayudarles. Por otro lado, también nos ayuda a crecer como padres.
Pero ahora debo plantear otra cuestión: ¿ y si son ellos los que no quieren adquirir responsabilidades?¿ o ya la habían adquirido y no quieren hacerlo ahora?

Pues, en ese caso, plantearía la utilización:

domingo, 16 de noviembre de 2014

Debate: ¿les estamos dando menos responsabilidad a nuestros hijos?

A menudo, se están escuchando casos de adolescentes que fracasan a nivel escolar y tienen una baja aceptación a la frustración. En muchos aspectos se adelantan, dejan de jugar muy pronto para tener conductas de adolescentes prácticamente a los nueve años, lo están llamando la "adolescencia precoz" y, sin embargo, cada vez son más inmaduros.
Los modelos de adolescentes de las series americanas que nuestros niños toman por ídolos son contestones, resabiados, siempre ganan, ...  ( Icarli, ...)Es lo que nuestr@s niñ@s están interiorizando.
Pero en este debate no quiero que hablemos de esto, quizás en otro momento.
A todo lo que he comentado anteriores, se une la sobreprotección y, con ella, la falta de responsabilidad en sus asuntos.
Por eso me gustaría saber vuestra opinión al respecto. Y como siempre, os dejo un artículo para la reflexión .


http://www.farodevigo.es/portada-pontevedra/2013/10/20/quiere-hacerle-favor-hijo-colegio/899299.html


Y vosotros, ¿ qué opináis al respecto?

Espero vuestros comentarios



viernes, 31 de octubre de 2014

Planes con niños

En este artículo, no os voy a hablar sobre ofertas de ocio para hacer este puente si estáis con los niños. Seguramente ya estaréis informados.
Lo que sí quiero es comentar la importancia de compartir el tiempo con ellos en las tareas cotidianas y, que éstas, sean una oportunidad más de aprendizaje para ellos.
Sé de muchos padres y madres que no se llevan a sus hijos a comprar porque sin ellos lo hacen más rápido, o no les han llevado a restaurantes por miedo a cómo se comporten, a cenas de amigos....
Pues bien, no digo que no tengamos nuestro espacio y, alguna vez, hagamos cosas sin ellos. Pero, ciertamente, si no los llevamos les estamos privando de muchas experiencias, distintos  ambientes que, sin duda, pueden enriquecerles de manera muy positiva.

Os voy a poner ejemplos:


  • En el supermercado: aprenden a no coger todo lo que quieren,  pagar lo que cogen, a esperar el turno, a ponerse en fila, a pedir las cosas por favor, a dar las gracias, a conocer las normas sociales con respecto a realizar una compra, adquieren vocabulario, se relacionan con gente distinta, tienen muchos estímulos y productos a su alcance.
  • En el restaurante: aprenden a sentarse, no levantarse hasta que se termina, a comer correctamente, a no gritar y  a hablar bajito, a probar cosas nuevas, a utilizar los cubiertos.
  • En casa de unos amigos: a pedir las cosas, a esperar su turno cuando hablan los adultos, a esperar, a comer lo que nos pongan aunque no nos guste, a no coger cosas que no sean nuestras, a respetar las normas de esa casa que es diferente a la suya, a ser flexible y adaptarse a nuevas situaciones ( dormir en una cama que no sea la suya, romper un poco la rutina que es necesario también)
  • En la biblioteca: a cuidar los libros, a hablar bajito, a no correr, a conocer qué es un préstamo y a respetarlo, tienen a su alcance muchos libros distintos a los que podrían tener en casa.
  • En el centro comercial: a no perderse y estar pendiente de dónde están sus padres, a frustrarse y no tener todo lo que quieren, a elegir  una opción de otras distintas.
  • En el parque: a compartir, a esperar para jugar, a relacionarse con otros niños, a realizar actividades que no podemos hacer en casa.
Evidentemente, no todos los niños son iguales y a unos les cuestan más una situaciones que otras. Pero, precisamente, conociendo las limitaciones de nuestros hijos, podemos trabajarlas y exponerles a ellas. Sólo de esta forma, aprenderán a sobrellevarlas y a familiarizarse con ellas. La evitación de éstas sólo hará que cada vez tengan un campo de actuación más reducido y menos enriquecedor.
Hay todas las actividades que os imaginéis del " día a dia ", donde los niños aprenden. No terminaría nunca este artículo si las pusiera todas.
Lo que vengo a decir es que, aunque costoso, porque requiere de nuestro esfuerzo, los beneficios para ellos son innegables, y para nosotros, porque también quedarán experiencias vividas juntos para el recuerdo. Y los niños se van, y se hacen mayores y el tiempo perdido no se recupera.
Buen puente y que disfrutéis de vuestros hijos.


sábado, 6 de septiembre de 2014

Las alergias e intolerancias alimenticias

Desde que comencé a trabajar en la educación siempre he tenido en clase niños con alergias o intolerancias.
Estos dos términos no se refieren a lo mismo: las alergias tienen reacciones inmediatas más agresivas y las intolerancias menos, pero las consecuencias se ven más a largo plazo. Os pongo un ejemplo: un niño alérgico  al cacahuete podría llegar a asfixiarse por inflamación de la glotis y la lengua, si lo consume. Y otro, celíaco, que es un niño intolerante al gluten, no llegaría a ese extremo pero tendría fuertes diarreas, abdomen hinchado y como causa grave un futuro cáncer en el intestino.
Los intolerantes tampoco tienen reacciones por contacto, sólo al ingerir el alérgeno. 
En el caso de los alérgicos sí.
Explicado " a grosso modo" estas son las diferencias entre unos y otros.
En base a ellas y a mi experiencia os daré algunas indicaciones o consejos . 

Comunes para los dos:

  • ante cualquier duda no administrar el alimento o llamar a los padres.
  • si ha ocurrido cualquier error y el niño ha consumido  lo que no debe, comunicárselo a los padres. 
  • elaborar actividades en las que puedan participar( realizar bizcochos sin ese producto...)
  • revisar cualquier alimento que se lleve a clase
  • informar a los compañeros de la intolerancia o alergia y explicar sus consecuencias y cómo pueden ayudar ( no compartir la comida, informar a la tutora si han visto que alguien quería hacerlo...)
  •  A mi no me gusta separar al niño del grupo, pero a veces si el niño es muy pequeño no hay más remedio. Pero sí que a medida que va creciendo me gusta darles responsabilidad al respecto, que ellos me pregunten si pueden comerlo o no y que no se fíen aunque se lo pongan en el plato porque la gente se puede confundir.
  • normalizar la situación.  No angustiarnos, porque el niño debe ver la alergia o intolerancia como algo más de su día a día. 
  • Tenerle en cuenta para las celebraciones. Avisar con tiempo a los padres, sobre cómo va a ser y dejar en sus manos la decisión de llevarles o no. Habilitar una mesa de productos para su consumo.
  • Realizar actividades para trabajar el tema. 
  • Utilizar los cuentos para explicarlo. http://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/el-mago-alergico
  • Estar informado de las distintas asociaciones de alérgicos e intolerantes. http://www.aepnaa.org    http://www.celiacos.org http://www.lactosa.org
  • Comenzar siempre sirviendo o ayudando a cortar por este niño. Para qué no haya contaminación de alimentos.
  • Ser comprensiv@ con la familia, puesto que cada situación nueva es una fuente de estrés para ellos ante la falta de control. Cuando vean que somos buenos profesionales y tenemos experiencia, tendrán más confianza en nosotros.

Específicos para los alérgicos:

  • Estar informado de qué materiales del centro y del aula puede utilizar: pintura de dedos, maquillaje de cara, plastilina...os dejo esta guía que os puede ayudar, aunque tenéis que tener en cuenta que los productos se van actualizando.http://www.immunitasvera.org/castellano/descarga-de-documentos/doc_download/171-dossier-informativo-sobre-material-escolar.html
  • Controlar que el niño sólo utilice su vaso, sus cubiertos...
  • Ensayar previamente el uso de una inyección de adrenalina. Debemos controlarlo antes de que ocurra. Los nervios nos pueden jugar una mala pasada.
  • Prever riesgos en las salidas fuera del colegio.
  • Tener claro el protocolo de actuación y los pasos a seguir ante una urgencia.
Espero haberos ayudado con mi experiencia en este articulo.y si queréis contar la vuestra hacerlo en los comentarios. Muchas gracias.