Buscar este blog

sábado, 8 de septiembre de 2018

Disciplina...si es restaurativa, mejor.


Actualmente, aparte de psicopedagoga, maestra y madre, también soy mediadora de conflictos. 

La mediación me ha ayudado a encajar muchas piezas y recursos que había estado utilizando en mi vida profesional y personal de manera intuitiva, me ha hecho ser consciente de las mismas y racionalizarlas. 

Entre estos recursos cabe destacar las prácticas restaurativas que son, básicamente,  aquellas que hacen que los niños asuman las consecuencias sus acciones, reflexionen y reparen el daño causado o busquen una solución a lo que han hecho.

La disciplina restaurativa, como yo la llamo, tiene su base en la justicia restaurativa donde el causante del daño (victimario) sea consciente del mismo y busque la manera de compensar a la persona a la que se ha dañado (víctima), normalmente mediante una nueva acción positiva, implicando a todas las partes del conflicto.

Partiendo de que toda acción tiene una consecuencia, no soy partidaria del castigo sin sentido, es decir, pienso que debemos enseñar a los niños a restaurar-reparar lo que han hecho si no ha estado bien; modificar una acción negativa y transformarla en una positiva, a través de la reflexión acerca de los propios actos, las consecuencias para el otro y uno mismo y la responsabilidad sobre el hecho.


Observar la diferencia:

  • Un niño ha roto un cuento a su hermana. Su madre como respuesta negativa le impone el castigo de no bajar al parque y le dice que tiene que pedirle perdón.

Este es el ejemplo típico de castigo que no hace reflexionar acerca de la acción; la consecuencia, que no es inmediata, no tiene mucho que ver con el hecho en sí, más bien es algo impuesto sin mucho sentido. Tú haces algo y yo te impongo que no vas a hacer esto. El niño no asume la responsabilidad sobre sus actos, no ha tenido opción de reparar el daño.

Desde la disciplina restaurativa se resolvería de la siguiente manera:

  1. Responsabilidad sobre el hecho: ¿qué ha pasado? ¿qué es lo que ha ocurrido? Daríamos la oportunidad al niño para que se explique y se responsabilice.
  2. Reflexión acerca de las consecuencias de sus actos:  ¿cómo crees que se ha sentido tu hermana?¿ está bien romper los libros? ¿ a tí te gustaría que te rompieran algo tuyo? Daríamos voz también a la otra parte para que explique que ha significado para ella el hecho de que le hayan roto el cuento.
  3. Búsqueda de una solución: Puede surgir del que ha hecho el daño o buscar una solución entre ambas partes implicadas. "voy a arreglarlo" "le compraré otro con el dinero de mi hucha" ...
  4. Cómo actuaremos de cara al futuro: para que esto no vuelva a pasar ¿qué debemos hacer? ¿cómo debo manipular un libro para que no se rompa (si ha sido por mal uso)? Si estoy enfadado ¿qué otras cosas puedo hacer en vez de romper el libro a mi hermana?
Ahora reflexionemos nosotros, ¿en cuál de las dos prácticas se adquiere un mayor número de aprendizajes positivos y recursos para el futuro? ¿ lo impuesto sin reflexión educa? ¿ 

Pienso que si enseñamos a los niños a responsabilizarse, de verdad, de sus actos, reflexionando sobre ellos y buscando soluciones de adultos serán personas más seguras, más coherentes, proactivas y empáticas. Además no tendrán miedo a equivocarse porque tendrán recursos para resolver situaciones... pero este es otro tema que me gustaría tratar en otro post...

Está es la manera por la que yo apuesto... ¿y vosotros? 

Espero vuestras reflexiones.





Resultado de imagen de disciplina restaurativa








domingo, 15 de julio de 2018

¿A tí también te dieron el Saco de la Culpa?



En algunas de las intervenciones que he realizado con familias, después de ver cuáles eran los puntos a tratar y comenzar a dar pautas para trabajarlos, me he encontrado con un punto de resistencia, algo que era superior a la intención de cambiar la situación, algo que les hacía que fuera más complicado y requiriera un mayor esfuerzo por su parte: la culpa.

En ese momento de la consulta es cuando suelo hablar sobre el "Saco de la Culpa": una teoría que, a forma de metáfora, viene a decir lo siguiente:

"Cuando nos convertimos en padres y madres, además del bebé es como si nos regalasen un "saco de la culpa" que vamos arrastrando y que nos pesa en todas y cada una de las decisiones que vamos tomando con nuestros hijos..." Así comienza mi relato...

Por ejemplo, "si necesito más tiempo para mí no voy a hacer por tenerlo porque pienso que debería dedicárselo a mi hijo y me siento culpable, o si tengo que decirle que no...me siento culpable de que se frustre por mí "etc.

Esta culpabilidad parte del desear dar todo lo mejor a los hijos, pero no debemos olvidarnos de que darles todo lo mejor no significa darles "todo" sin condiciones.

Educar significa también decirles que "no", no darles las cosas automáticamente, hacerles esperar, dedicarnos tiempo a nosotros para poder "estar" de verdad con ellos, con todos los sentidos, no estar por estar...

Por ello, me gustaría que este post os ayudase a quitaros ese "Saco de la culpa" de encima y lo cambiaseis en vuestra mente por un "lo voy a hacer porque sé que es lo mejor para su educación".

Mirad cómo cambian distintas situaciones de la vida cotidiana si cambiamos este concepto:


  • Me reincorporo a trabajar y me siento culpable porque tengo que llevarle a una escuela infantil → Aunque me gustaría estar con él o ella, que vaya a la escuela infantil puede ser bueno para su educación, puesto que allí se relacionará con otros niños y niñas, aprenderá a adaptarse a una nueva situación, le ayudarán a ser más autónomo...
  • Cuando le llevo la contraria se pone a llorar y me siento culpable, no me gusta verle así para un rato que estoy con él→ Que le diga que "no" es lo mejor para su educación pues le estoy ayudando a que aprenda a gestionar la frustración.
  • No le he comprado un móvil, me siento culpable de que se pueda sentir diferente al resto ( con este pensamiento hay un riesgo alto de comprarle finalmente el móvil)→ No comprárselo puede ser bueno para su educación ya que, en un futuro puede esforzarse para comprárselo él, quizás no esté preparado en estos momento para que tenga uno, ...etc.

Podríais hacer el ejercicio de trasladarlo a alguna situación personal que tengáis. Ya veréis como, cambiando la perspectiva, os ayuda a estar más seguros de lo que hacéis pues al final el objetivo es la educación de nuestros hijos, que no se nos olvide.


Y a tí...¿ también te dieron el Saco de la Culpa? 

Pues tíralo bien lejos porque si no, no te dejará avanzar....




Resultado de imagen de la culpa




miércoles, 6 de junio de 2018

¿Etiquetas? No, gracias.



El vago, el tímido, el sensible, el malo, el bueno, el…. Podría ocupar un post entero solo nombrando etiquetas que podríamos poner a las personas.

Siendo consciente de lo que sucede en esta sociedad en la que vivimos, me he dado cuenta de que estamos rodeados de ellas y considero que ha venido intrínseco a la educación y a nuestra necesidad de controlar todo y tenerlo clasificado y ordenado. En esto los prejuicios “nos han ayudado” con la tarea.

En la educación, es muy peligroso utilizar etiquetas, sobre todo cuando sabemos que se está formando la personalidad de cada niñ@.

 Algunas personas cuando un niñ@ actúa de una manera determinada, le ponen la etiqueta (es vago,es…) y ya haga lo que haga no la sacan de ahí o no confían en que pueda hacer algo diferente y, peor aún, en ocasiones, hasta consiguen que ese niñ@ piense que es cierto y que es inútil lo que haga para quitársela, que no lo conseguirá: actuará como el entorno espera de él a través de la etiqueta que le ponemos siendo el resultado del “efecto Pigmalión” que pusieron de manifiesto Rosenthal y Jacobson (1968).

Por otro lado, el entorno también se comporta de diferente manera con este niñ@ de acuerdo a las expectativas que se esperan de él definidas por la etiqueta que se le ha “colgado”.

Os traslado un ejemplo bastante ilustrativo:

“Julio, de 7 años, es definido por sus padres como un niño muy sensible y, por ello, no le cuentan los problemas que pueden surgir en la familia para que no se preocupe, para no crearle un trauma porque en el fondo no confían en su capacidad de adaptación a los cambios, de gestión de situaciones…etc, “es que es muy sensible”. A su vez, Julio no aprende a resolver sus conflictos puesto que se ha acostumbrado a que sus padres se los solucionen, vive en una burbuja de felicidad irreal y cuando se presenta cualquier situación que no sabe cómo afrontar llora y siempre alguien le rescata. Es un claro ejemplo de “indefensión aprendida” propiciada por la sobreprotección de sus padres.”
Esto que acabo de narrar es más habitual de lo que pensamos. En este caso ha venido definido por la etiqueta “sensible” (que nada tiene que ver con la capacidad de la persona de enfrentarse a las situaciones difíciles), pero imaginaros con otras etiquetas “vago”, “flojito”, “antipático”…

En la educación, se siguen utilizando las etiquetas aunque, algunas personas van siendo conscientes del lastre que pueden ocasionar a la persona y cada vez se hace menos.
Por eso, propongo a las personas que están en contacto con l@s niñ@s evitarlas, en la medida de lo posible y utilizar un lenguaje más correcto y real de lo que venimos haciendo hasta ahora:
  •   Describamos la situación, no generalicemos. En vez de decir “qué malo eres mira lo que has hecho” podemos decir “ no está bien lo que has hecho”,  en vez de “es que es más vago, no trabaja nunca”, podemos decir “a veces le cuesta comenzar a hacer las cosas”
  •   Si utilizamos una etiqueta, podemos rectificar nuestra expresión. Lo tenemos tan metido en nuestro subconsciente que a veces a todos se nos puede escapar alguna. No pasa nada, lo importante es darse cuenta y rectificar con un enunciado como he comentado en el anterior punto.
  •   Las personas modifican su carácter a lo largo de la vida través de las experiencias que viven, no es algo inamovible. Poniendo etiquetas parece que no se puede cambiar: eres así para toda la vida. Sí que hay una parte que se llama temperamento que viene marcado biológicamente, pero hay otra que es el carácter que se va formando con los aprendizajes que adquirimos. La suma de ambas da como resultado la personalidad que cada uno tenemos. Por tanto, etiquetar a un niñ@ no hace otra cosa que limitarle para los aprendizajes futuros, le impone unas expectativas determinadas desde el entorno.
  •    No confundamos términos. Y mal está etiquetar, pero si encima lo hacemos con una definición totalmente errónea de esa etiqueta. En el caso del ejemplo anterior: “sensible” no quiere decir “incapaz para gestionar los conflictos que puedan surgir en su vida”. Esta etiqueta tiene una connotación negativa, cuando realmente, ser sensible puede ser algo positivo. Lo que hay que hacer es ayudar a esa persona a que esa sensibilidad le ayude en su día a día. Si lo pensamos quizás necesitamos más personas sensibles en el mundo…
  •     Evitemos los extremos que suelen acompañar a las etiquetas. “Todo”, “nada”, “siempre”, “nunca”. “Es que es x …, nunca hace x…”. Es un lenguaje totalmente erróneo. Además de la carga que le estamos imponiendo con la etiqueta, lo reforzamos con este tipo de palabras. Con un mensaje como este es muy difícil intentar cambiar una situación o mejorar.



¿Lo habíais pensado alguna vez? ¿Las habéis sufrido?

Espero que os haya hecho parar y reflexionar al respecto y que las pautas que os he dado os ayuden a utilizarlas lo menos posible.








¿Necesitas ayuda con tu hij@? ¿Te gustaría que en tu colegio hablase de algún tema educativo concreto? ¿Quieres hacerme alguna consulta? Soy Cristina López de Urda Roldán. Psicopedagoga y Mediadora. Escríbeme a info@dudasdepapas.com y estaré encantada de atenderte.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Metodologías activas: El método Singapur


En el artículo de "Pedagogías y metodologías educativas que debemos conocer " ya os di algunas nociones sobre metodologías que, como padres y profesionales de la educación, deberíais conocer para entender las nuevas realidades educativas que están emergiendo.

Mi intención es seguir con esta tarea y mostraros metodologías activas, interesantes, basadas en el niño como el protagonista de su propio aprendizaje.

Por ello, estrenamos en el blog una nueva etiqueta: “metodologías activas”, donde podréis seguir las nuevas tendencias de esta temática.

Además, me gustaría transmitiros esta información de la manera en que aprenden los niños: desde la experiencia, lo vivenciado, desde dentro, donde se ponen en práctica de verdad, los centros donde trabajan con ellas.

En el presente post, os quiero hablar del método Singapur, que desarrolla el razonamiento lógico-matemático y no persigue la memorización del procedimiento para llegar al resultado o, dicho de otra manera, para llegar a una fórmula determinada hay un trabajo previo desde la experiencia, a la inversa de como se ha venido haciendo desde la enseñanza tradicional.

Para conocerlo más a fondo, visité Logos Nursery , donde trabajan con este método. Allí me mostraron cómo se lleva a cabo esta práctica docente, en qué consiste y cuáles son sus pilares fundamentales.

Las palabras clave que destacaría como resultado de esta experiencia serían la siguientes:

- Singapur: El motivo de que haya tomado este nombre es porque este país lo creó para poder mejorar el aprendizaje de las matemáticas de sus alumnos. Sus resultados fueron tan buenos que ahora es un modelo a seguir para muchos países del mundo.

- Recursos propios: Cuenta con materiales asociados al método pensados para trabajar todos los conceptos lógicos-matemáticos.

- Etapas: Se lleva a cabo desde el segundo ciclo de Educación Infantil hasta Primaria.

- Fases del proceso: de lo concreto a lo pictórico y de lo pictórico a lo abstracto (CPA): Primero se manipula sobre los recursos, después se escribe y para terminar se llega a la operación que se necesita para resolver el problema.

Lo que pude comprobar en este sentido es que se atiende a los tres estilos de aprendizaje: visual, kinestésico y auditivo. De esta manera, nos aseguramos de que se llega a todos los niños y se respetan las vías de adquisición de los nuevos conocimientos de manera individualizada.

- Motivación: Es fundamental para que exista un aprendizaje significativo. Por ello, desde este método, se fomenta constantemente, partiendo de la curiosidad innata del niño. El maestro, tanto al inicio de la actividad como cuando los niños terminan la jornada lectiva, les plantea un problema para provocar esa incógnita, esa incertidumbre que fomente esas ganas de resolverlo, de saber qué va a pasar o cómo lo resolverían con los recursos que disponen.

En mi visita al aula de Matemáticas de Logos Nursery, Rosa, la profesora especialista en el método Singapur, presentó una balanza a los niños e hizo la siguiente pregunta:

 Tenemos este lápiz y unas pajitas. ¿cuál creéis qué pesará más?
 Planteó la incógnita y todos los niños y niñas estaban deseosos de contar sus hipótesis. Además, se veía cómo disfrutaban y se divertían con la actividad, la motivación en la actividad era muy alta.

- Acción: Se trata de una metodología activa, que parte de la acción del niño sobre su entorno para modificarlo y adquirir nuevos conocimientos. Cada uno, desde su perspectiva individual, desde su razonamiento, comenzará a realizar hipótesis acerca del problema planteado y a través de la manipulación del material, las modificará o reafirmará.

En la situación anterior, hubo niños que contaron los objetos, otros que los cogieron para comprobar a través de su cuerpo cuál pesaba más, otros los tocaban sin más para ver de qué material estaban hechos…Utilizaron la acción que cada uno consideró oportuna para comprobar su hipótesis.

- Lenguaje: Es bastante característico pues fomenta que los niños expresen todas las hipótesis e ideas que se planteen, independientemente de que sean correctas o no, sin miedo al error. En este sentido, se educa en el respeto hacia la opinión de los demás y todas las opciones son válidas. Por otro lado, el maestro no va a decir si está bien, mal o cuál es la solución, éste, constantemente, preguntará para que razonen por qué han llegado a esa conclusión y, más tarde, ellos comprobarán si estaban en lo cierto a través de la acción.

“- Yo pienso que van a pesar las pajitas más.
- ¿Y por qué crees que van a pesar más las pajitas?
- Porque son más que el lápiz.
Coge el material, lo manipula, lo cuenta…
-¿Alguien más piensa así? ¿Por qué? A ver qué dice la balanza…
El niño pone las pajitas en un contenedor de la balanza y el lápiz en el otro…Se crea ese momento mágico hasta que se para la balanza y….
-Pues parece que tenías razón pesan más las pajitas”

- Aprendizaje Cooperativo: Entre todos se llega a la conclusión final.  En ocasiones, los niños cambian su hipótesis inicial al ver cómo van resolviendo el problema otros compañeros.  No es algo estático, se puede modificar lo que en un principio pensaban a través de la acción propia  y del resto. Todos participan, todos construyen y aprenden los unos de los otros.
¿Tú qué opinas?… ¿a tí qué te parece? ¿Alguien me quiere dar otra solución?” La maestra provoca esa “lluvia de ideas” y todos están deseosos de que llegue su turno para explicar al resto por qué e intentar comprobar si está en lo cierto.

- Agrupamientos: Por lo que pude observar en este centro suelen trabajar en grupo, pero también se atiende a la individualidad. Los grupos son bastante reducidos, con un máximo de 17 alumnos, lo que garantiza una educación personalizada, la adaptación a los ritmos de aprendizaje y la participación de todos y cada uno de los alumnos en las actividades.

Este método aunque se basa en las matemáticas no se limita al “ momento de las matemáticas” sino que se trabaja de manera global en todas las experiencias que se presentan, más que un método es una filosofía, una apuesta por el cambio en la educación y por dar a los niños y niñas los recursos que necesitarán para su vida: la toma de decisiones, asumir riesgos sin miedo a equivocarse, utilizar el lenguaje para expresarse y comprender el mundo, a los demás y a uno mismo; aceptar otras opciones y no tomar una como válida y única.

No lo conocía en profundidad antes de mi visita, pero lo que he experimentado me ha dejado con las ganas de investigar más sobre él y ponerlo en práctica.

Agradezco a Logos Nursery que me haya dado esta oportunidad para hacerlo desde dentro, desde la esencia: el aula. Ha sido un auténtico privilegio.

Espero que a vosotros también os haya gustado y haya ampliado vuestros conocimientos en cuanto a metodologías actuales.

¡Ójala que como en este método yo os deje con esa incertidumbre hasta el siguiente post!. ¿Cuál será la temática del próximo? Planteen sus hipótesis.







lunes, 21 de mayo de 2018

¿Qué campamento es el más adecuado para mi hij@?

Supongo que a estas alturas del curso y con el verano a la vuelta de la esquina habrá muchos padres y madres que se estén planteando qué hacer con sus hij@s cuando se acabe el curso.
Algunos les dejarán con los abuelos, otros partirán sus vacaciones para turnarse y cubrir este tiempo y unos cuantos les llevarán a campamentos de verano.

Si vuestro caso es el último, este es el post que necesitáis.

Ante tan extensa oferta os daré algunas recomendaciones para que os podáis ajustar a las características de vuestr@s hij@s y la experiencia sea lo más positiva.

Os muestro las siguientes características generales de los campamentos que podemos encontrar:

- De día: Tienen una jornada muy similar a la del colegio, con ampliación si fuera necesario y realizan las actividades dentro de un mismo edificio o cercano. Algunos realizan excursiones al zoo, parques temáticos, etc. para ampliar su oferta de actividades.
Ideales para :

  •  niñ@s muy pequeñ@s (menores de 8 años)
  • Si tenemos opciones para las tardes.

- De pernoctar fuera de casa (para mayores de 8 años): En la sierra, en otras provincias, en el extranjero. Puede ser una prueba y una experiencia para que comiencen a ser independientes de los padres, resuelvan situaciones sin su presencia y convivan, de verdad, con sus iguales.
Ideales para:

  • darles independencia y responsabilidad
  • conocer cómo es convivir con otras personas fuera del entorno familiar

-Temáticos: de cocina,  robótica, danza, ciencia, teatro,... y la infinita lista de posibilidades que podría haber.
Ideales para:
  • niñ@s con una vocación o afición clara.
  • niñ@s que quieren probar alguna actividad que habitualmente no realizan.

- En el mismo centro al que han asistido durante el curso: se seguirá con los mismos horarios, rutinas y no modificará nuestro día a día, simplemente, continuaremos con el mismo ritmo.
Ideales para:

  • niñ@s a los que les cueste adaptarse a nuevas situaciones, que sean pequeños.
  • realizar actividades distintas a las que se han llevado a cabo durante el curso, en un mismo entorno
- Fuera del centro: otro contexto, otros tutores, otros niños.
Ideales para:

  • ampliar su círculo de amigos y adquirír recursos para establecer nuevas relaciones sociales.
  • enfrentarse a una nueva situación y sacarle de su "zona de confort" y todos los aprendizajes que se derivan de ello.
Teniendo en cuenta todas estas opciones, os planteo un ejemplo práctico para que sepáis como aplicarlo a una situación concreta:

" Tengo un hijo de nueve años que tiene un circulo social muy limitado, no tiene primos y sólo se relaciona con algunos nilos de su clase. Me gustaría que conociera a otros niños del barrio y ampliase sus amistades. Además, como ya es bastante mayor queremos que sea más independiente y pensamos que es el momento para que este unos días sin nosotros. Le encanta la naturaleza".

Según la clasificación que os he planteado la solución sería la siguiente:
Un campamento que este organizado por el ayuntamiento o asociación del barrio, para que conozca a otros niños del mismo barrio, donde se pernocte, fuera del centro habitual y a ser posible que sea en el campo.

Ahora deberiais adaptarlo a vuestra situación y la decisión será más sencilla. A esto habría que añadirle otros factores como la economía familiar pero, por lo menos, tendréis una idea bastante clara de lo que buscáis.


Espero que este post os haya ayudado a ordenar vuestras ideas con respecto a la amplia oferta que tenemos y que encontréis el campamento que responda a vuestras necesidades y las de vuestr@ hij@. Sin duda, es una experiencia que recomiendo que por lo menos una vez la vivan.




miércoles, 25 de abril de 2018

¿Por qué no se les dice la verdad a l@s niñ@s?


Se ha muerto el hámster....La versión oficial de la familia: "Se ha ido a vivir al campo para formar una familia". ¿ Cómo?
Se van a cenar los padres y les dejan con los abuelos..."Tenemos que irnos a trabajar, por eso os quedáis con los abuelos". ¿Eh?
Les dejan en la Escuela Infantil...."Vengo en un ratito, que me voy a comprar el pan".¿ Perdona?

¿Por qué nos obcecamos en que los niños sean ignorantes en ciertas cuestiones?
Les subestimamos, pues muchas veces saben más de lo que pensamos y, por experiencia, de años, se adaptan mejor a las situaciones que cualquiera de los adultos.

No entiendo esa insistencia de algunas personas en ocultarles la verdad de algunos hechos, que si las analizáramos, veríamos que tampoco tienen tanta importancia.

Después de observar la conducta y  reflexionar acerca de los pensamientos de algunos padres al respecto, los motivos que podrían ser los causantes de esta actitud serían los siguientes:

  • Evitar su frustración: Nos cuesta mucho decir "no" a nuestros hijos o contarles algo que sabemos que les puede afectar: preferimos enmascarar la realidad, adornarla o modificarla directamente.
  • Sobreprotegerles: Pensamos que no van a ser capaces de entender, de aceptar, de adaptarse a las situaciones. Queremos que sufran lo menos posible. 
  • Evitar temas que nos son complicados de explicar: la muerte, necesito tiempo para mí,...
  • La influencia social: Nos dejamos llevar por lo que otros nos dicen, muchas veces las personas más cercanas, porque siempre se ha hecho así y según ellos, es lo mejor y funciona.
  • No querer que crezcan: A veces deseamos que se queden con esa inocencia maravillosa de la infancia.
Lo que puede que no contemplemos son las consecuencias de este tipo de actitudes:

  1. Falta de resiliencia: Si no les damos la oportunidad de enfrentarse a situaciones complicadas o difíciles para ellos, no van a adquirir recursos para hacerlo. 
  2. Baja tolerancia a la frustración: Estarán acostumbrados a que las cosas salgan como ellos quieren siempre y no aceptarán que no sea así.
  3. Modelo de comportamiento erróneo: Es más probable que aprendan a ocultar lo que pueda disgustar a sus padres, minando así la comunicación y la confianza para contar cuestiones serias, llegado el momento. O, lo que es peor, intentar agradar a la gente para evitar el conflicto.
  4. Poca adaptabilidad a las nuevas situaciones: No les sacamos de la llamada "zona de confort", les tenemos en esa "burbuja"poco recomendable de lo esperable:controlada y  protegida. Cuando se enfrenten a nuevos retos o realidades será un choque para ellos.
  5. Dificultad para gestionar las propias emociones: Si no experimentan algunas emociones, no aprenderán a manejarlas ni aceptarlas y todas son necesarias, no las evitemos.
No obstante, entiendo que hay ciertas cuestiones que, dependiendo de la edad son muy difíciles de asimilar (muerte repentina de un ser querido, por ejemplo), pero no hay porque mentir, realmente lo que hay que hacer, en estos casos, es prepararles para la noticia, postponerlo hasta que sea el momento idóneo y explicárselo de una manera que puedan entenderlo. Os dejo un artículo sobre cómo explicar la muerte a los niños.

Cambiemos el lenguaje con los ejemplos anteriores:

"El hámster se puso malito y se murió". Quizás sea una buena oportunidad para hablar de la muerte.
"Nos vamos a cenar juntos, después os recogemos. Pasadlo bien en casa de los abuelos". Es importante que también vean que somos pareja, que necesitamos nuestro tiempo juntos, que también tenemos que hacer cosas sin ellos.
"Vas a estar en la escuela y vas a conocer a muchos amigos, hay juguetes. Espero que te lo pases genial. Después de comer vengo a por tí". Cuando vea que así es cada día, le generará confianza y seguridad y le haremos más fácil su adaptación.

Practicarlo, si así lo consideráis, veréis como la realidad supera vuestras expectativas al respecto. 


La reflexión que quiero que hagáis al leer este artículo es la siguiente: ¿realmente merece la pena mentirles? ¿qué ganamos con ello?

Me gustaría que os produjera un cambio en vuestra percepción de la situación y...que probéis esta nueva forma de educar. Sin duda, los beneficios que obtendrán serán las herramientas para desenvolverse de manera eficaz en la vida.

"No prepares el camino para tu hijo, prepara a tu hijo para el camino" Óscar González


Resultado de imagen de mirar a través del cristal


lunes, 12 de marzo de 2018

Pedagogías y metodologías educativas que debemos conocer



En él daba las herramientas para escoger el mejor colegio para nuestros hijos que cubriera tanto sus necesidades como las de la familia.
Una de las premisas para hacerlo adecuadamente es informarse acerca de las pedagogías y metodologías llevadas a cabo en los centros, ya que esto va a influir directamente en su aprendizaje.
El objetivo de este post es que, aunque no obtengáis un conocimiento profundo de las mismas (no hace falta ser un erudito en educación), después de leerlo sepáis cuáles son características generales y esto os ayude a saber qué están haciendo en el colegio o cómo queréis que aprendan.

En primer lugar, debemos distinguir entre:

  • Pedagogías tradicionales: Son aquellas en las que el maestro es el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje y transmisor de sus conocimientos. El aprendizaje es memorístico, sin experiencias. Enseñanza homogénea: todos al mismo tiempo.
  • Pedagogías activas: En contraposición a la anterior, el alumno es el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje y el maestro es el facilitador o mediador que a través de los recursos y el entorno hace que el alumno construya su propio aprendizaje. Se respetan los ritmos y necesidades de los alumnos.
Actualmente, la tendencia que se está teniendo es la de que en los colegios se implanten las pedagogías activas. Que no se nos olvide que la Educación está al servicio de la sociedad y como esta ha cambiado, las necesidades que surgen son distintas y, por ello, debe responder a las mismas.

Dentro de las PEDAGOGÍAS ACTIVAS  os presento algunas de las metodologías que más destacan:

    • Montessori: da mucha importancia al espacio  y a los recursos (tiene material propio), que ayudarán a que el niño construya su aprendizaje de manera autónoma. Este material es evolutivo y tiene distintos niveles de dificultad para atender todos los ritmos. El orden y que los niños puedan trabajar solos es otra de sus premisas. Os dejo un vídeo para concretar más: 



    • Waldorf: Se basa  en el contacto con la naturaleza, el arte, la música y la creatividad. Respeta los ritmos de aprendizaje. Alta participación de las familias. Trabaja a la persona de manera holística.
    • Inteligencias Múltiples: para Howard Gardner, su creador no existe una única inteligencia sino, concretamente, ocho. Todas deben ser estimuladas  a través de las experiencias en el entorno educativo, puesto que todas son importantes, pero cada persona suele destacar en algunas y esto también va a influir en su forma de aprender.
    • Rincones de actividad: Se divide el aula en zonas de aprendizaje. (el rincón de arte, de matemáticas, del ordenador...), intentando que el alumno pase por todos ellos a lo largo de la jornada, fomenta la autonomía, respeta los ritmos de aprendizaje y atiende al desarrollo integral. 
    • Aprendizaje basado en proyectos: Se propone un tema ( por ejemplo: el maiz) y se trabajan todas las áreas de conocimiento profundizando en el mismo. Involucrando al alumnado y a las familias en el proceso para que el aprendizaje sea más significativo. Parte de la premisa de la globalización del aprendizaje.
    • Aprendizaje basado en problemas:  Se plantean problemas de la vida real y para resolverlos entre todos se plantean hipótesis y posibles soluciones. El maestro guía a los alumnos en el proceso.
    • Aprendizaje cooperativo: Partiendo de que vivimos en sociedad, se podría decir que el trabajar en grupo mejora la manera de aprender. El maestro agrupa a sus alumnos en función de sus potencialidades y el niño aprende tanto de su experiencia como lo que ve en los demás y se implica más en el proceso. Cada uno aporta su conocimiento y sus capacidades.
    • Aula invertida ( Flipped classroom): Concibe las sesiones educativas como refuerzo de lo ya aprendido e individualizar el aprendizaje  respondiendo a las necesidades de cada alumno. Por ello, se envía al alumnado material para que vea en casa y se trabaja en el aula y así, realizar el proceso a la inversa de la educación tradicional ( se explica en clase y se manda deberes para casa para ver qué se ha aprendido), de ahí su nombre.
    • Gamificación: Se traslada la mecánica de los juegos ( puntuación-recompensa-objetivo) al ámbito de aprendizaje, lo que hace que la motivación del alumnado sea alta y se vea como una experiencia positiva.
Cada día van surgiendo nuevas metodologías, pero estas son las que parece que más están destacando.
La idea es que tengáis la visión más amplia posible y tengáis, al menos, alguna noción de cada una de ellas. 
No os voy a recomendar ninguna en concreto, de hecho se pueden utilizar varias a la vez, todo depende de que el maestro sea consciente de las necesidades de su grupo e intente responder adecuadamente.
Si conocéis alguna más o  queréis ampliar la información de alguna  podéis reflejarlo en los comentarios para que todos podamos aprender un poco más. 

Espero que os guste y ayude. Hasta el próximo post.



Resultado de imagen de pedagogias innovadoras educacion