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martes, 5 de marzo de 2019

¿Y SI DUERME FUERA DE CASA?




Dormir fuera de casa puede ser una gran oportunidad para l@s niñ@s para confirmar su independencia con respecto al adulto, asumir un nuevo reto y vivir otras situaciones diferentes que les sacan de la rutina.
Pero, ¿cuándo es el momento ideal para irse a dormir a otra casa?
No hay una edad concreta sino que está más relacionado con:


  • El nivel de autonomía del niño. Siempre es mucho más sencillo para el niñ@ si sabe vestirse sólo, controla esfínteres, es responsable de sus cosas… pues así no tendrá que depender en exceso de las personas con las que se quede, cuando es una familia fuera de la suya propia. Una excepción es si se queda en casa de los abuelos con los que tiene mucho trato, pues todo será más natural y ambas partes sabrán cuáles son las necesidades del pequeñ@.
  • Si previamente se ha establecido un apego seguro. Niñ@s que están sobreprotegidos, muy dependientes puede que no lo vean como una experiencia positiva. A la vez, los padres y madres de éstos también suelen mostrar mucha ansiedad al respecto y acaban por no animarles a que lo hagan o transmitiéndoles esa inseguridad, en vez de  que lo vean como algo positivo.
  • La personalidad del niño. Si se muestran como niños y niñas más tímidos puede que les cueste, no sólo el juntarse con otros niños, sino gestionar el si les surge cualquier imprevisto o tienen que pedir ayuda.
  • Si conoce a la familia con quien se va a quedar a dormir. Si forma parte de su círculo habitual, será más fácil para ellos, si son sus primeras experiencias. De todas formas, a medida que vayan asistiendo a más situaciones como esta se sentirán cada vez más cómodos.
  • Si ha tenido experiencias previas satisfactorias. Lo ideal es que primero se quede con  las personas que son de su entorno habitual, que les hayan cuidado en otras ocasiones, a ratos ( abuelos, tíos…) y después ya se queden en casa de los amigos.


¿Qué puede aprender de esta experiencia?


  • Solucionar conflictos por sí mismo. Al no tener la figura de referencia  como son los padres para resolverlos tendrán que gestionar la situación ellos solos.
  • Adquirir recursos de relación social. Seguramente haya niños o mayores que a lo mejor no conozca y con los que se relacionará, ampliando de esta manera su círculo habitual.
  • Reafirmarse como persona única e independiente de sus padres. A ellos también les gusta hacer cosas sin nosotros, eso les hace sentirse mayores.
  • Superar miedos viviendo una experiencia positiva. A la oscuridad, a dormir en otra cama,…etc. Aunque nos pueden ayudar objetos de apego o familiares como su manta, su almohada, una luz para dormir… etc.

Es fundamental dar información a la familia que acoge al niñ@ sobre sus necesidades, gustos o dificultades para ayudarle.
En definitiva, dormir fuera de casa puede ser una experiencia que le ayude a madurar y adquirir nuevos recursos y conocimientos.
Espero que os haya resultado interesante el post y os ayude a muchos de vosotros.
Os voy a hacer una sugerencia al respecto por si pensáis invitar a peques a vuestra casa:


Hace poco conocí una manera muy original y positiva de planificar esta experiencia: En el cumpleaños de mi hija mayor, pensé qué hacer que la hiciera ilusión y lo que siempre me ha dicho es que le encanta ir a dormir a otras casas y que vengan a dormir sus primas, sus amigos…etc. Así que me puse en contacto con https://www.ponleuntipi.com/ . Ellos me prepararon todo y la fiesta resultó un éxito.
Yo no conocía esta posibilidad y como nuestra experiencia fue muy buena os la recomiendo.




jueves, 1 de noviembre de 2018

Aprender a equivocarse. Equivocarse para aprender.


"El que no arriesga, no gana"

Es una frase que siempre ha estado presente en mi vida y que tiene mucho que ver  con la posibilidad de equivocarse al tomar una decisión. Eso no quiere decir que las decisiones no deban ser tomadas bajo la reflexión, valorando la mejor opción posible, pero la certeza absoluta de que sea la que nos lleve al éxito no la tendremos. Por lo tanto, siempre tenemos que tener en cuenta que nos podemos equivocar...¡y no pasa nada!. Al menos lo habremos intentado y, por el camino, habremos aprendido.

Evidentemente, los errores no pueden considerarse todos iguales, depende de las consecuencias que conlleven y el nivel de responsabilidad que se tenga.

La equivocación es aprendizaje: cuando estamos aprendiendo solemos caer en el error y, a la vez, ese error nos hace ampliar nuestros conocimientos al valorar qué posibilidad podría ser la correcta o restaurar el error cometido con los recursos adquiridos u otros que añadamos a nuestro repertorio.

Si, esto que comento, lo trasladamos a l@s niñ@s seremos más flexibles ante determinadas conductas y las entenderemos como parte importante de su aprendizaje.

Situación real:

Niño de 18 meses que está aprendiendo sólo a beber en vaso. Se le cae el agua y empapa todo lo que tiene a su alrededor.
Padre o madre  que se enfada mucho, le regaña y le dice que muy mal lo que ha hecho, que no se tira el agua. Recoge lo que ha tirado, no le deja de nuevo el vaso y se le lleva a otra parte para que no vuelva a hacerlo.

Si analizamos esta situación
  • Hay que ver si lo ha tirado porque ha querido, en ese caso es lógico que le digamos que no debería hacerlo o,  simplemente, porque no tiene la destreza suficiente todavía o no ha utilizado los recursos correctos
  • Basándome en la disciplina restaurativa, el niño debería reparar la situación (le podemos dar papel o un trapo para que lo recoja). Si fuera más mayor, a partir de 2-3 años podemos ayudarle a que analice la situación y busque él mismo la solución.
  • Y, por último, si todavía él no es capaz de beber sólo, podemos ofrecerle un apoyo, ayudándole o dejarle que experimente más veces para que finalmente consiga hacerlo solo, animándole para que lo intente nuevamente.

Dicho esto, el aprendizaje, no sólo en l@s niñ@s sino también en los adultos, seguiría esta secuencia:

  1. EXPERIMENTAMOS
  2. NOS EQUIVOCAMOS                                                             APRENDEMOS
  3. RESTAURAMOS EL ERROR
  4. ADQUIRIMOS NUEVOS RECURSOS

¿Qué debemos tener en cuenta como padres y madres con respecto a los errores de nuestr@s hij@s?

👉Para aprender hay que equivocarse: al hacer algo, al tomar decisiones...
👉No debemos castigar el error sino animar a que lo vuelvan a intentar o busquen otras opciones. 
👉Si nos equivocamos, podemos restaurar nuestra equivocación.


¿Qué beneficios conseguirá el niño al actuar de esta forma?

El niño no tendrá miedo a equivocarse, al contrario, aprenderá a hacerlo: éste será el impulso para seguir intentándolo y tolerará mejor la frustración cuando no consiga su objetivo. Y esto, si lo trasladamos a la vida adulta, reducirá muchas de las inseguridades que pueda tener en un futuro.



"El mayor privilegio, la mayor libertad, es no tener nunca miedo de equivocarse" George Steiner.

Si perdemos el miedo a equivocarnos, imaginaros todo lo que podemos aprender...






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sábado, 8 de septiembre de 2018

Disciplina...si es restaurativa, mejor.


Actualmente, aparte de psicopedagoga, maestra y madre, también soy mediadora de conflictos. 

La mediación me ha ayudado a encajar muchas piezas y recursos que había estado utilizando en mi vida profesional y personal de manera intuitiva, me ha hecho ser consciente de las mismas y racionalizarlas. 

Entre estos recursos cabe destacar las prácticas restaurativas que son, básicamente,  aquellas que hacen que los niños asuman las consecuencias sus acciones, reflexionen y reparen el daño causado o busquen una solución a lo que han hecho.

La disciplina restaurativa, como yo la llamo, tiene su base en la justicia restaurativa donde el causante del daño (victimario) sea consciente del mismo y busque la manera de compensar a la persona a la que se ha dañado (víctima), normalmente mediante una nueva acción positiva, implicando a todas las partes del conflicto.

Partiendo de que toda acción tiene una consecuencia, no soy partidaria del castigo sin sentido, es decir, pienso que debemos enseñar a los niños a restaurar-reparar lo que han hecho si no ha estado bien; modificar una acción negativa y transformarla en una positiva, a través de la reflexión acerca de los propios actos, las consecuencias para el otro y uno mismo y la responsabilidad sobre el hecho.


Observar la diferencia:

  • Un niño ha roto un cuento a su hermana. Su madre como respuesta negativa le impone el castigo de no bajar al parque y le dice que tiene que pedirle perdón.

Este es el ejemplo típico de castigo que no hace reflexionar acerca de la acción; la consecuencia, que no es inmediata, no tiene mucho que ver con el hecho en sí, más bien es algo impuesto sin mucho sentido. Tú haces algo y yo te impongo que no vas a hacer esto. El niño no asume la responsabilidad sobre sus actos, no ha tenido opción de reparar el daño.

Desde la disciplina restaurativa se resolvería de la siguiente manera:

  1. Responsabilidad sobre el hecho: ¿qué ha pasado? ¿qué es lo que ha ocurrido? Daríamos la oportunidad al niño para que se explique y se responsabilice.
  2. Reflexión acerca de las consecuencias de sus actos:  ¿cómo crees que se ha sentido tu hermana?¿ está bien romper los libros? ¿ a tí te gustaría que te rompieran algo tuyo? Daríamos voz también a la otra parte para que explique que ha significado para ella el hecho de que le hayan roto el cuento.
  3. Búsqueda de una solución: Puede surgir del que ha hecho el daño o buscar una solución entre ambas partes implicadas. "voy a arreglarlo" "le compraré otro con el dinero de mi hucha" ...
  4. Cómo actuaremos de cara al futuro: para que esto no vuelva a pasar ¿qué debemos hacer? ¿cómo debo manipular un libro para que no se rompa (si ha sido por mal uso)? Si estoy enfadado ¿qué otras cosas puedo hacer en vez de romper el libro a mi hermana?
Ahora reflexionemos nosotros, ¿en cuál de las dos prácticas se adquiere un mayor número de aprendizajes positivos y recursos para el futuro? ¿ lo impuesto sin reflexión educa? ¿ 

Pienso que si enseñamos a los niños a responsabilizarse, de verdad, de sus actos, reflexionando sobre ellos y buscando soluciones de adultos serán personas más seguras, más coherentes, proactivas y empáticas. Además no tendrán miedo a equivocarse porque tendrán recursos para resolver situaciones... pero este es otro tema que me gustaría tratar en otro post...

Está es la manera por la que yo apuesto... ¿y vosotros? 

Espero vuestras reflexiones.





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domingo, 15 de julio de 2018

¿A tí también te dieron el Saco de la Culpa?



En algunas de las intervenciones que he realizado con familias, después de ver cuáles eran los puntos a tratar y comenzar a dar pautas para trabajarlos, me he encontrado con un punto de resistencia, algo que era superior a la intención de cambiar la situación, algo que les hacía que fuera más complicado y requiriera un mayor esfuerzo por su parte: la culpa.

En ese momento de la consulta es cuando suelo hablar sobre el "Saco de la Culpa": una teoría que, a forma de metáfora, viene a decir lo siguiente:

"Cuando nos convertimos en padres y madres, además del bebé es como si nos regalasen un "saco de la culpa" que vamos arrastrando y que nos pesa en todas y cada una de las decisiones que vamos tomando con nuestros hijos..." Así comienza mi relato...

Por ejemplo, "si necesito más tiempo para mí no voy a hacer por tenerlo porque pienso que debería dedicárselo a mi hijo y me siento culpable, o si tengo que decirle que no...me siento culpable de que se frustre por mí "etc.

Esta culpabilidad parte del desear dar todo lo mejor a los hijos, pero no debemos olvidarnos de que darles todo lo mejor no significa darles "todo" sin condiciones.

Educar significa también decirles que "no", no darles las cosas automáticamente, hacerles esperar, dedicarnos tiempo a nosotros para poder "estar" de verdad con ellos, con todos los sentidos, no estar por estar...

Por ello, me gustaría que este post os ayudase a quitaros ese "Saco de la culpa" de encima y lo cambiaseis en vuestra mente por un "lo voy a hacer porque sé que es lo mejor para su educación".

Mirad cómo cambian distintas situaciones de la vida cotidiana si cambiamos este concepto:


  • Me reincorporo a trabajar y me siento culpable porque tengo que llevarle a una escuela infantil → Aunque me gustaría estar con él o ella, que vaya a la escuela infantil puede ser bueno para su educación, puesto que allí se relacionará con otros niños y niñas, aprenderá a adaptarse a una nueva situación, le ayudarán a ser más autónomo...
  • Cuando le llevo la contraria se pone a llorar y me siento culpable, no me gusta verle así para un rato que estoy con él→ Que le diga que "no" es lo mejor para su educación pues le estoy ayudando a que aprenda a gestionar la frustración.
  • No le he comprado un móvil, me siento culpable de que se pueda sentir diferente al resto ( con este pensamiento hay un riesgo alto de comprarle finalmente el móvil)→ No comprárselo puede ser bueno para su educación ya que, en un futuro puede esforzarse para comprárselo él, quizás no esté preparado en estos momento para que tenga uno, ...etc.

Podríais hacer el ejercicio de trasladarlo a alguna situación personal que tengáis. Ya veréis como, cambiando la perspectiva, os ayuda a estar más seguros de lo que hacéis pues al final el objetivo es la educación de nuestros hijos, que no se nos olvide.


Y a tí...¿ también te dieron el Saco de la Culpa? 

Pues tíralo bien lejos porque si no, no te dejará avanzar....




Resultado de imagen de la culpa




miércoles, 6 de junio de 2018

¿Etiquetas? No, gracias.



El vago, el tímido, el sensible, el malo, el bueno, el…. Podría ocupar un post entero solo nombrando etiquetas que podríamos poner a las personas.

Siendo consciente de lo que sucede en esta sociedad en la que vivimos, me he dado cuenta de que estamos rodeados de ellas y considero que ha venido intrínseco a la educación y a nuestra necesidad de controlar todo y tenerlo clasificado y ordenado. En esto los prejuicios “nos han ayudado” con la tarea.

En la educación, es muy peligroso utilizar etiquetas, sobre todo cuando sabemos que se está formando la personalidad de cada niñ@.

 Algunas personas cuando un niñ@ actúa de una manera determinada, le ponen la etiqueta (es vago,es…) y ya haga lo que haga no la sacan de ahí o no confían en que pueda hacer algo diferente y, peor aún, en ocasiones, hasta consiguen que ese niñ@ piense que es cierto y que es inútil lo que haga para quitársela, que no lo conseguirá: actuará como el entorno espera de él a través de la etiqueta que le ponemos siendo el resultado del “efecto Pigmalión” que pusieron de manifiesto Rosenthal y Jacobson (1968).

Por otro lado, el entorno también se comporta de diferente manera con este niñ@ de acuerdo a las expectativas que se esperan de él definidas por la etiqueta que se le ha “colgado”.

Os traslado un ejemplo bastante ilustrativo:

“Julio, de 7 años, es definido por sus padres como un niño muy sensible y, por ello, no le cuentan los problemas que pueden surgir en la familia para que no se preocupe, para no crearle un trauma porque en el fondo no confían en su capacidad de adaptación a los cambios, de gestión de situaciones…etc, “es que es muy sensible”. A su vez, Julio no aprende a resolver sus conflictos puesto que se ha acostumbrado a que sus padres se los solucionen, vive en una burbuja de felicidad irreal y cuando se presenta cualquier situación que no sabe cómo afrontar llora y siempre alguien le rescata. Es un claro ejemplo de “indefensión aprendida” propiciada por la sobreprotección de sus padres.”
Esto que acabo de narrar es más habitual de lo que pensamos. En este caso ha venido definido por la etiqueta “sensible” (que nada tiene que ver con la capacidad de la persona de enfrentarse a las situaciones difíciles), pero imaginaros con otras etiquetas “vago”, “flojito”, “antipático”…

En la educación, se siguen utilizando las etiquetas aunque, algunas personas van siendo conscientes del lastre que pueden ocasionar a la persona y cada vez se hace menos.
Por eso, propongo a las personas que están en contacto con l@s niñ@s evitarlas, en la medida de lo posible y utilizar un lenguaje más correcto y real de lo que venimos haciendo hasta ahora:
  •   Describamos la situación, no generalicemos. En vez de decir “qué malo eres mira lo que has hecho” podemos decir “ no está bien lo que has hecho”,  en vez de “es que es más vago, no trabaja nunca”, podemos decir “a veces le cuesta comenzar a hacer las cosas”
  •   Si utilizamos una etiqueta, podemos rectificar nuestra expresión. Lo tenemos tan metido en nuestro subconsciente que a veces a todos se nos puede escapar alguna. No pasa nada, lo importante es darse cuenta y rectificar con un enunciado como he comentado en el anterior punto.
  •   Las personas modifican su carácter a lo largo de la vida través de las experiencias que viven, no es algo inamovible. Poniendo etiquetas parece que no se puede cambiar: eres así para toda la vida. Sí que hay una parte que se llama temperamento que viene marcado biológicamente, pero hay otra que es el carácter que se va formando con los aprendizajes que adquirimos. La suma de ambas da como resultado la personalidad que cada uno tenemos. Por tanto, etiquetar a un niñ@ no hace otra cosa que limitarle para los aprendizajes futuros, le impone unas expectativas determinadas desde el entorno.
  •    No confundamos términos. Y mal está etiquetar, pero si encima lo hacemos con una definición totalmente errónea de esa etiqueta. En el caso del ejemplo anterior: “sensible” no quiere decir “incapaz para gestionar los conflictos que puedan surgir en su vida”. Esta etiqueta tiene una connotación negativa, cuando realmente, ser sensible puede ser algo positivo. Lo que hay que hacer es ayudar a esa persona a que esa sensibilidad le ayude en su día a día. Si lo pensamos quizás necesitamos más personas sensibles en el mundo…
  •     Evitemos los extremos que suelen acompañar a las etiquetas. “Todo”, “nada”, “siempre”, “nunca”. “Es que es x …, nunca hace x…”. Es un lenguaje totalmente erróneo. Además de la carga que le estamos imponiendo con la etiqueta, lo reforzamos con este tipo de palabras. Con un mensaje como este es muy difícil intentar cambiar una situación o mejorar.



¿Lo habíais pensado alguna vez? ¿Las habéis sufrido?

Espero que os haya hecho parar y reflexionar al respecto y que las pautas que os he dado os ayuden a utilizarlas lo menos posible.








¿Necesitas ayuda con tu hij@? ¿Te gustaría que en tu colegio hablase de algún tema educativo concreto? ¿Quieres hacerme alguna consulta? Soy Cristina López de Urda Roldán. Psicopedagoga y Mediadora. Escríbeme a info@dudasdepapas.com y estaré encantada de atenderte.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Metodologías activas: El método Singapur


En el artículo de "Pedagogías y metodologías educativas que debemos conocer " ya os di algunas nociones sobre metodologías que, como padres y profesionales de la educación, deberíais conocer para entender las nuevas realidades educativas que están emergiendo.

Mi intención es seguir con esta tarea y mostraros metodologías activas, interesantes, basadas en el niño como el protagonista de su propio aprendizaje.

Por ello, estrenamos en el blog una nueva etiqueta: “metodologías activas”, donde podréis seguir las nuevas tendencias de esta temática.

Además, me gustaría transmitiros esta información de la manera en que aprenden los niños: desde la experiencia, lo vivenciado, desde dentro, donde se ponen en práctica de verdad, los centros donde trabajan con ellas.

En el presente post, os quiero hablar del método Singapur, que desarrolla el razonamiento lógico-matemático y no persigue la memorización del procedimiento para llegar al resultado o, dicho de otra manera, para llegar a una fórmula determinada hay un trabajo previo desde la experiencia, a la inversa de como se ha venido haciendo desde la enseñanza tradicional.

Para conocerlo más a fondo, visité Logos Nursery , donde trabajan con este método. Allí me mostraron cómo se lleva a cabo esta práctica docente, en qué consiste y cuáles son sus pilares fundamentales.

Las palabras clave que destacaría como resultado de esta experiencia serían la siguientes:

- Singapur: El motivo de que haya tomado este nombre es porque este país lo creó para poder mejorar el aprendizaje de las matemáticas de sus alumnos. Sus resultados fueron tan buenos que ahora es un modelo a seguir para muchos países del mundo.

- Recursos propios: Cuenta con materiales asociados al método pensados para trabajar todos los conceptos lógicos-matemáticos.

- Etapas: Se lleva a cabo desde el segundo ciclo de Educación Infantil hasta Primaria.

- Fases del proceso: de lo concreto a lo pictórico y de lo pictórico a lo abstracto (CPA): Primero se manipula sobre los recursos, después se escribe y para terminar se llega a la operación que se necesita para resolver el problema.

Lo que pude comprobar en este sentido es que se atiende a los tres estilos de aprendizaje: visual, kinestésico y auditivo. De esta manera, nos aseguramos de que se llega a todos los niños y se respetan las vías de adquisición de los nuevos conocimientos de manera individualizada.

- Motivación: Es fundamental para que exista un aprendizaje significativo. Por ello, desde este método, se fomenta constantemente, partiendo de la curiosidad innata del niño. El maestro, tanto al inicio de la actividad como cuando los niños terminan la jornada lectiva, les plantea un problema para provocar esa incógnita, esa incertidumbre que fomente esas ganas de resolverlo, de saber qué va a pasar o cómo lo resolverían con los recursos que disponen.

En mi visita al aula de Matemáticas de Logos Nursery, Rosa, la profesora especialista en el método Singapur, presentó una balanza a los niños e hizo la siguiente pregunta:

 Tenemos este lápiz y unas pajitas. ¿cuál creéis qué pesará más?
 Planteó la incógnita y todos los niños y niñas estaban deseosos de contar sus hipótesis. Además, se veía cómo disfrutaban y se divertían con la actividad, la motivación en la actividad era muy alta.

- Acción: Se trata de una metodología activa, que parte de la acción del niño sobre su entorno para modificarlo y adquirir nuevos conocimientos. Cada uno, desde su perspectiva individual, desde su razonamiento, comenzará a realizar hipótesis acerca del problema planteado y a través de la manipulación del material, las modificará o reafirmará.

En la situación anterior, hubo niños que contaron los objetos, otros que los cogieron para comprobar a través de su cuerpo cuál pesaba más, otros los tocaban sin más para ver de qué material estaban hechos…Utilizaron la acción que cada uno consideró oportuna para comprobar su hipótesis.

- Lenguaje: Es bastante característico pues fomenta que los niños expresen todas las hipótesis e ideas que se planteen, independientemente de que sean correctas o no, sin miedo al error. En este sentido, se educa en el respeto hacia la opinión de los demás y todas las opciones son válidas. Por otro lado, el maestro no va a decir si está bien, mal o cuál es la solución, éste, constantemente, preguntará para que razonen por qué han llegado a esa conclusión y, más tarde, ellos comprobarán si estaban en lo cierto a través de la acción.

“- Yo pienso que van a pesar las pajitas más.
- ¿Y por qué crees que van a pesar más las pajitas?
- Porque son más que el lápiz.
Coge el material, lo manipula, lo cuenta…
-¿Alguien más piensa así? ¿Por qué? A ver qué dice la balanza…
El niño pone las pajitas en un contenedor de la balanza y el lápiz en el otro…Se crea ese momento mágico hasta que se para la balanza y….
-Pues parece que tenías razón pesan más las pajitas”

- Aprendizaje Cooperativo: Entre todos se llega a la conclusión final.  En ocasiones, los niños cambian su hipótesis inicial al ver cómo van resolviendo el problema otros compañeros.  No es algo estático, se puede modificar lo que en un principio pensaban a través de la acción propia  y del resto. Todos participan, todos construyen y aprenden los unos de los otros.
¿Tú qué opinas?… ¿a tí qué te parece? ¿Alguien me quiere dar otra solución?” La maestra provoca esa “lluvia de ideas” y todos están deseosos de que llegue su turno para explicar al resto por qué e intentar comprobar si está en lo cierto.

- Agrupamientos: Por lo que pude observar en este centro suelen trabajar en grupo, pero también se atiende a la individualidad. Los grupos son bastante reducidos, con un máximo de 17 alumnos, lo que garantiza una educación personalizada, la adaptación a los ritmos de aprendizaje y la participación de todos y cada uno de los alumnos en las actividades.

Este método aunque se basa en las matemáticas no se limita al “ momento de las matemáticas” sino que se trabaja de manera global en todas las experiencias que se presentan, más que un método es una filosofía, una apuesta por el cambio en la educación y por dar a los niños y niñas los recursos que necesitarán para su vida: la toma de decisiones, asumir riesgos sin miedo a equivocarse, utilizar el lenguaje para expresarse y comprender el mundo, a los demás y a uno mismo; aceptar otras opciones y no tomar una como válida y única.

No lo conocía en profundidad antes de mi visita, pero lo que he experimentado me ha dejado con las ganas de investigar más sobre él y ponerlo en práctica.

Agradezco a Logos Nursery que me haya dado esta oportunidad para hacerlo desde dentro, desde la esencia: el aula. Ha sido un auténtico privilegio.

Espero que a vosotros también os haya gustado y haya ampliado vuestros conocimientos en cuanto a metodologías actuales.

¡Ójala que como en este método yo os deje con esa incertidumbre hasta el siguiente post!. ¿Cuál será la temática del próximo? Planteen sus hipótesis.







lunes, 21 de mayo de 2018

¿Qué campamento es el más adecuado para mi hij@?

Supongo que a estas alturas del curso y con el verano a la vuelta de la esquina habrá muchos padres y madres que se estén planteando qué hacer con sus hij@s cuando se acabe el curso.
Algunos les dejarán con los abuelos, otros partirán sus vacaciones para turnarse y cubrir este tiempo y unos cuantos les llevarán a campamentos de verano.

Si vuestro caso es el último, este es el post que necesitáis.

Ante tan extensa oferta os daré algunas recomendaciones para que os podáis ajustar a las características de vuestr@s hij@s y la experiencia sea lo más positiva.

Os muestro las siguientes características generales de los campamentos que podemos encontrar:

- De día: Tienen una jornada muy similar a la del colegio, con ampliación si fuera necesario y realizan las actividades dentro de un mismo edificio o cercano. Algunos realizan excursiones al zoo, parques temáticos, etc. para ampliar su oferta de actividades.
Ideales para :

  •  niñ@s muy pequeñ@s (menores de 8 años)
  • Si tenemos opciones para las tardes.

- De pernoctar fuera de casa (para mayores de 8 años): En la sierra, en otras provincias, en el extranjero. Puede ser una prueba y una experiencia para que comiencen a ser independientes de los padres, resuelvan situaciones sin su presencia y convivan, de verdad, con sus iguales.
Ideales para:

  • darles independencia y responsabilidad
  • conocer cómo es convivir con otras personas fuera del entorno familiar

-Temáticos: de cocina,  robótica, danza, ciencia, teatro,... y la infinita lista de posibilidades que podría haber.
Ideales para:
  • niñ@s con una vocación o afición clara.
  • niñ@s que quieren probar alguna actividad que habitualmente no realizan.

- En el mismo centro al que han asistido durante el curso: se seguirá con los mismos horarios, rutinas y no modificará nuestro día a día, simplemente, continuaremos con el mismo ritmo.
Ideales para:

  • niñ@s a los que les cueste adaptarse a nuevas situaciones, que sean pequeños.
  • realizar actividades distintas a las que se han llevado a cabo durante el curso, en un mismo entorno
- Fuera del centro: otro contexto, otros tutores, otros niños.
Ideales para:

  • ampliar su círculo de amigos y adquirír recursos para establecer nuevas relaciones sociales.
  • enfrentarse a una nueva situación y sacarle de su "zona de confort" y todos los aprendizajes que se derivan de ello.
Teniendo en cuenta todas estas opciones, os planteo un ejemplo práctico para que sepáis como aplicarlo a una situación concreta:

" Tengo un hijo de nueve años que tiene un circulo social muy limitado, no tiene primos y sólo se relaciona con algunos nilos de su clase. Me gustaría que conociera a otros niños del barrio y ampliase sus amistades. Además, como ya es bastante mayor queremos que sea más independiente y pensamos que es el momento para que este unos días sin nosotros. Le encanta la naturaleza".

Según la clasificación que os he planteado la solución sería la siguiente:
Un campamento que este organizado por el ayuntamiento o asociación del barrio, para que conozca a otros niños del mismo barrio, donde se pernocte, fuera del centro habitual y a ser posible que sea en el campo.

Ahora deberiais adaptarlo a vuestra situación y la decisión será más sencilla. A esto habría que añadirle otros factores como la economía familiar pero, por lo menos, tendréis una idea bastante clara de lo que buscáis.


Espero que este post os haya ayudado a ordenar vuestras ideas con respecto a la amplia oferta que tenemos y que encontréis el campamento que responda a vuestras necesidades y las de vuestr@ hij@. Sin duda, es una experiencia que recomiendo que por lo menos una vez la vivan.