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martes, 20 de febrero de 2018

El pensamiento mágico


¿Tienes un hijo o hija que tiene entre 2 y 7 años?
¿Eres profesora de Infantil?
 Si es así, estás de suerte: vas a vivir la etapa más mágica de los niños. Ésa en la que todo es posible, en la que las cosas tienen alma, en la que creen, aunque no vean, porque se lo imaginan y en la que les cuesta diferenciar la realidad de la fantasía.
Intentemos dejarnos llevar por su pensamiento y disfrutemos de lo que nos cuentan, volviendo otra vez a la infancia y la inocencia que, poco a poco, hemos ido perdiendo por el camino.

Comencé a hablar sobre esta etapa en la vida del niño cuando traté el tema del amigo imaginario , pero hoy quiero que ahondemos un poco más en las características de la misma.

El pensamiento mágico es propio del periodo preoperacional como lo denominó Jean Piaget, dividiendo el desarrollo cognitivo de la persona en cuatro: sensoriomotor (0-2), preoperacional( 2-7), operaciones concretas (7-12) y operaciones formales (12- adulto).

Aunque las características de este periodo son muchas (sincretismo, yuxtaposición...), las que expongo a continuación son las que pueden explicar mejor el pensamiento mágico:

  • Animismo: Atribuyen vida a objetos. Es muy típico cuando se dan con algo o se caen y se enfadan con ello (la bicicleta, una esquina) como si estos objetos tuvieran conciencia y pensamiento y tuvieran la culpa de lo que les ha ocurrido.
  • Fenomenismo: Establecen relaciones directas entre dos fenómenos que, a priori, no tienen relación directa entre sí o causalidad. Ellos pueden llegar a pensar que les han regalado la bici que querían porque vieron una estrella fugaz. Es la magia.
Además de esto, son capaces de creer en personajes mágicos  (Papa Noel, los Reyes Magos, las hadas, los gnomos...etc) porque se les ha transmitido de generación en generación, sin racionalizar la información que se les da. Lo creen sin más.

Su forma de ver el mundo es distinta a la nuestra como adultos y, por ello muchas, de sus respuestas nos pueden sorprender.

El pensamiento mágico es una etapa por la que todos los niños pasan y que termina aproximadamente a los 8 años, dependiendo del niño. No obstante,  en algunas ocasiones, debemos ayudar a los niños a racionalizar lo que viven :

  • Como para ellos no hay nada imposible, pueden llegar a pensar que pueden ser o hacer como cualquier personaje ficticio que conozcan: volar, vivir bajo el agua... etc. Esto puede ocasionar que el niño se ponga en peligro en determinadas situaciones, por lo que debemos plantearle las consecuencias de que intentase hacer algo de esto.
  • Pueden tener miedo a los monstruos, a la oscuridad porque se imaginan que les puede pasar algo malo...etc. Demostrarles que no tienen nada que temer desde la evidencia puede ser un buen recurso para combatir el miedo.

El pensamiento mágico tiene una función: ayudar al niño a comprender la realidad desde su percepción. Observemos, disfrutemos y acompañemos de esta etapa desde nuestra visión de adultos.







jueves, 11 de enero de 2018

Una reflexión sobre la educación de hoy


Llevo tiempo dando vueltas para escribir este artículo...

 Algo pasa con la educación de hoy en día. Me falta unidad en los agentes implicados: profesores, familias, sistema educativo...
Se critica lo que no es de una corriente pedagógica concreta, los padres y madres se critican en las formas de educar, hasta en la misma familia...
En ocasiones, me viene a la cabeza la imagen de algunos políticos cargando contra el otro partido sin dar soluciones al problema en sí. Algo que criticamos constantemente, lo estamos haciendo nosotros.
Me gustaría que con este post reflexionáramos un poco al respecto.
El siguiente vídeo refleja para mí la actual situación de la educación:



Por eso quiero pedir RESPETO y UNIDAD en la Educación. Porque sé que se puede, porque hay personas que estamos trabajando para ello, porque ..., como siempre digo, educamos a los niños también con nuestro ejemplo y porque no podemos perder nuestro objetivo final:

" Hacer que nuestros niños se desarrollen de manera positiva en todos los ámbitos, prepararles para la vida y responder a sus necesidades."

Como dice el título del video, "no perdamos la perspectiva". Lo que en un principio era el objetivo, se perdió para crear una lucha entre los principales interesados.

Así que a continuación reflejaré dónde, a mi parecer, debemos cumplir este propósito en la educación, desde lo positivo,  la buena intención y la necesidad de cambio:

  • En la familia: Fijemos objetivos comunes, seamos flexibles y admitamos que todos nos podemos equivocar. 
  • Entre padres y madres de otras familias: No juzguemos sin saber, pues muchas veces sólo vemos una acción sin saber por qué se ha llegado a una solución determinada. Respetemos las distintas opciones y decisiones en la educación de los hijos. Aprendamos de otras formas de educar y no nos quedemos en lo que conocemos.
  • Entre profesionales: "Cada maestrillo, tiene su librillo" decía el dicho y un buen profesional de la educación se mide por no hacer lo mismo con cada grupo o cada niño, sino por ajustarse a sus necesidades para sacar el máximo rendimiento de sus potencialidades. No podemos perseguir una educación homogénea cuando todos somos distintos. "Qué bonito es ser diferente y qué aburrido sería que todos fuéramos iguales". Si esto se lo decimos a los niños, apliquémoslo a nuestra profesión. Aprovechemos para aprender del otro porque, quizás, observando, escuchando... descubriremos muchos recursos que antes no teníamos y que nos pueden ayudar. Cuantos más recursos conozcamos, daremos respuestas más ajustadas.
  • Entre familias y profesionales: Confiemos en los profesionales, seamos tolerantes con las familias, no nos quedemos en la superficie: empaticemos. Somos del mismo equipo, no equipos rivales. Nos complementamos.
  • En el sistema educativo: No hace falta que comience a nombrar, una por una, las leyes educativas, de un tiempo a esta parte, que nos tienen mareados a todos. Aquí pido encarecidamente que fijemos bien los objetivos, lo que queremos conseguir y, entre todos, luchemos por conseguirlos, atendiendo, realmente, a lo que esta sociedad necesita, no hace falta que diga que la educación debe ser algo más que la acumulación de contenidos.; busquemos soluciones, miremos qué podemos hacer cada uno y no echemos la culpa al otro sin más.  
Poco a poco, vamos cambiando las cosas, pero queda mucho trabajo por hacer. Pero mi pensamiento es positivo, creo que lo podemos lograr con TRABAJO, VOLUNTAD, UNIDAD ( aunque tengamos ideas diferentes) y sobre todo RESPETO.

Si os he hecho reflexionar un poco y pensáis que, efectivamente, debemos cambiar.... ¡Adelante! Desde tu posición puedes hacer mucho por la Educación.


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