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martes, 14 de abril de 2020

Explicar la muerte a l@s niñ@s en tiempos de coronavirus


Me gustaría tratar otro tema que no fuera este, pero cuando hablamos de vida también debemos tener en cuenta la muerte y, lamentablemente, el momento que estamos viviendo hace que las noticias de personas conocidas y, en ocasiones, familiares que han fallecido en estos días a consecuencia del Covid-19 o por otras causas, sean habituales. La situación excepcional hace que el duelo se lleve a cabo de una manera diferente y, por ello, no podemos olvidar en cómo pueden vivir esto nuestros niños y niñas y cómo acompañarles y sostenerles en este proceso.

Si ha fallecido un familiar cercano, espero que este artículo pueda responder a esas preguntas que os estaréis haciendo:

¿qué hacemos?
¿cómo se lo explicamos?
¿estará preparado?
¿ qué recursos puedo utilizar?
“ yo también lo estoy pasando mal, ¿debe verme así?”

  • ·    En primer lugar, sed sinceros. No se lo ocultéis ni esperéis a que acabe todo para contarlo por miedo a su reacción, nosotros estamos para acogerla y validarla. Aunque se lo ocultásemos pueden ver que algo ha pasado pero no saben qué, observan nuestras reacciones, nuestro comportamiento y en el pensamiento infantil pueden llegar a la conclusión de que es culpa suya la situación. Por ello, lo mejor es contárselo, adaptándolo a la edad que tienen. Cuanto más pequeños la manera debe ser más sencilla, a medida que van siendo más mayores nos irán haciendo preguntas, que no debéis tener miedo a contestar y si no sabemos qué decir en ese momento ser honestos “ no lo sé”, pero no mentirles por edulcorar la realidad. Lo importante es que se sientan atendidos y escuchados. En los comentarios que pongáis si me dáis maás datos puedo daros pautas en función de cada situación particular.


  • No déis mensajes equívocos. Sobre todo lo que haga pensar al niño que la persona que ha fallecido va a volver. Por ejemplo: "se ha ido de viaje", porque es importante que sepa que no va a verlo más. No podemos generar esa expectativa en ellos. Lo ideal es decirles que se ha puesto muy, muy, muy malito ( hay que incidir en que es muchísimo para que no se piensen que cuando ellos se pongan malitos es que se van a morir) A mí me gusta utilizar la metáfora de que " nuestros cuerpos son como los coches que se van estropeando, hasta que ya no funcionan. A ….., no le funcionaron sus piezas". Estos mensajes son para los niños más pequeños porque a medida que van creciendo podemos hablarlo más claramente y sin metáforas.

  • Si ya sabemos que la persona va a fallecer, podemos prepararles para cuando llegue el momento. "El abuelito está muy malito...y no sabemos si vamos a verle más". De esta manera, no es una noticia que se da de repente, si no que se va preparando el momento.

  • Pueden tener diferentes reacciones al respecto:
    • que haya algún tipo de regresión ( se vuelvan  a chupar el dedo, pedir el chupete…)
    • cambios en el sueño, en la alimentación…
    • que muestren tristeza, ira, miedo
    • que reclamen más atención,
    • que no le den importancia en un principio, pero luego cambien su conducta.
    • que no quieran hablar de ello
    • que se obsesionen con el tema de la muerte, nos pregunten mucho sobre ella
Todas ellas forman parte del proceso del duelo en los niños pero, si vemos que perduran mucho en el tiempo, también podemos pedir ayuda especializada.

  • Tened en cuenta que ellos también son parte de la familia, no podemos mantenerlos al margen y, en la medida de lo posible, debemos animarlos a participar de los homenajes que hagamos a esa persona fallecida, pero también debemos respetar si no quieren hacerlo. Dadas las circunstancias, podemos ayudarles en el duelo con las siguientes alternativas para poder expresarse:

v Que le hagan un dibujo.
v Soltar un globo que llegue al cielo con un mensaje.
v Una carta los que sepan escribir o podemos escribir una juntos de despedida.
v Se puede hacer un funeral con la familia más cercana por videollamada y que ellos estén presentes.
v Se puede hacer un rincón del recuerdo con una foto, que le hagan un dibujo, lo decoren con cosas que le gustaban.
v Hablar sobre momentos vividos con esa persona, anécdotas positivas. Que no tengan la sensación de que cuando una persona se muere, desaparece sin más, que ya no se habla de ella, ni se la recuerda. Intentad que no sea un tema tabú y hablad lo que necesitéis sobre esa persona.


  • Mostrad vuestros sentimientos. Los niños tienen que ver que al igual que podemos estar alegres, podemos estar tristes. La vida es eso:  alegrías, penas, sorpresas, .... Llorad juntos, si así lo sentís. Es algo humano y lógico, dada la situación.

  • Intentad mantener las rutinas. Con ellas se siente más seguros

    VACÍO por Anna Llenas - Barbara Fiore Editora
  • Dejad que se expresen. Que nos cuenten cómo se sienten, qué piensan al respecto. Validad sus emociones, evitad las expresiones  de “ no llores”, “ no tenemos que estar tristes” porque también hay que sentir la tristeza, hay que dejar que haga su función. Todo esto les ayudará a aprender a gestionar sus emociones con un clima de confianza donde se sientan seguros y libres de expresarse, mostrándonos accesibles y atentos a lo que sienten, dedicándoles tiempo para que se puedan abrir con nosotros.En este sentido hay un libro que nos puede ayudar el libro de Anna Llenas "Vacío".

  • Utilizad los libros como recurso. Como ya os he comentado en otras ocasiones, nos pueden ayudar mucho para ayudar a los niños a expresarse, a iniciar una conversación sobre un tema que queramos tratar. Yo os recomiendo los siguientes:

Como todo lo que nace, de Elisabeth Brami, Tom Schamp (). Libro ... 











Son momentos difíciles para todos, pero también son parte de la vida y es importante saber cómo podemos ayudar a nuestros niños. Por ello, espero haberos ayudado con este post y que cualquier duda que tengáis al respecto me la transmitáis a través de los comentarios.

Un abrazo a todos los que estéis pasando por este trance.

Para la realización de este post he tenido en cuenta la "Guía para las personas que sufren una pérdida en tiempos del Coronavirus " de distintos autores expertos en duelo.

miércoles, 25 de abril de 2018

¿Por qué no se les dice la verdad a l@s niñ@s?


Se ha muerto el hámster....La versión oficial de la familia: "Se ha ido a vivir al campo para formar una familia". ¿ Cómo?
Se van a cenar los padres y les dejan con los abuelos..."Tenemos que irnos a trabajar, por eso os quedáis con los abuelos". ¿Eh?
Les dejan en la Escuela Infantil...."Vengo en un ratito, que me voy a comprar el pan".¿ Perdona?

¿Por qué nos obcecamos en que los niños sean ignorantes en ciertas cuestiones?
Les subestimamos, pues muchas veces saben más de lo que pensamos y, por experiencia, de años, se adaptan mejor a las situaciones que cualquiera de los adultos.

No entiendo esa insistencia de algunas personas en ocultarles la verdad de algunos hechos, que si las analizáramos, veríamos que tampoco tienen tanta importancia.

Después de observar la conducta y  reflexionar acerca de los pensamientos de algunos padres al respecto, los motivos que podrían ser los causantes de esta actitud serían los siguientes:

  • Evitar su frustración: Nos cuesta mucho decir "no" a nuestros hijos o contarles algo que sabemos que les puede afectar: preferimos enmascarar la realidad, adornarla o modificarla directamente.
  • Sobreprotegerles: Pensamos que no van a ser capaces de entender, de aceptar, de adaptarse a las situaciones. Queremos que sufran lo menos posible. 
  • Evitar temas que nos son complicados de explicar: la muerte, necesito tiempo para mí,...
  • La influencia social: Nos dejamos llevar por lo que otros nos dicen, muchas veces las personas más cercanas, porque siempre se ha hecho así y según ellos, es lo mejor y funciona.
  • No querer que crezcan: A veces deseamos que se queden con esa inocencia maravillosa de la infancia.
Lo que puede que no contemplemos son las consecuencias de este tipo de actitudes:

  1. Falta de resiliencia: Si no les damos la oportunidad de enfrentarse a situaciones complicadas o difíciles para ellos, no van a adquirir recursos para hacerlo. 
  2. Baja tolerancia a la frustración: Estarán acostumbrados a que las cosas salgan como ellos quieren siempre y no aceptarán que no sea así.
  3. Modelo de comportamiento erróneo: Es más probable que aprendan a ocultar lo que pueda disgustar a sus padres, minando así la comunicación y la confianza para contar cuestiones serias, llegado el momento. O, lo que es peor, intentar agradar a la gente para evitar el conflicto.
  4. Poca adaptabilidad a las nuevas situaciones: No les sacamos de la llamada "zona de confort", les tenemos en esa "burbuja"poco recomendable de lo esperable:controlada y  protegida. Cuando se enfrenten a nuevos retos o realidades será un choque para ellos.
  5. Dificultad para gestionar las propias emociones: Si no experimentan algunas emociones, no aprenderán a manejarlas ni aceptarlas y todas son necesarias, no las evitemos.
No obstante, entiendo que hay ciertas cuestiones que, dependiendo de la edad son muy difíciles de asimilar (muerte repentina de un ser querido, por ejemplo), pero no hay porque mentir, realmente lo que hay que hacer, en estos casos, es prepararles para la noticia, postponerlo hasta que sea el momento idóneo y explicárselo de una manera que puedan entenderlo. Os dejo un artículo sobre cómo explicar la muerte a los niños.

Cambiemos el lenguaje con los ejemplos anteriores:

"El hámster se puso malito y se murió". Quizás sea una buena oportunidad para hablar de la muerte.
"Nos vamos a cenar juntos, después os recogemos. Pasadlo bien en casa de los abuelos". Es importante que también vean que somos pareja, que necesitamos nuestro tiempo juntos, que también tenemos que hacer cosas sin ellos.
"Vas a estar en la escuela y vas a conocer a muchos amigos, hay juguetes. Espero que te lo pases genial. Después de comer vengo a por tí". Cuando vea que así es cada día, le generará confianza y seguridad y le haremos más fácil su adaptación.

Practicarlo, si así lo consideráis, veréis como la realidad supera vuestras expectativas al respecto. 


La reflexión que quiero que hagáis al leer este artículo es la siguiente: ¿realmente merece la pena mentirles? ¿qué ganamos con ello?

Me gustaría que os produjera un cambio en vuestra percepción de la situación y...que probéis esta nueva forma de educar. Sin duda, los beneficios que obtendrán serán las herramientas para desenvolverse de manera eficaz en la vida.

"No prepares el camino para tu hijo, prepara a tu hijo para el camino" Óscar González


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lunes, 10 de julio de 2017

Ideas para hacer con niños en vacaciones


Todos los veranos mi amiga me hace la misma pregunta: "Cristina, ¿qué puedo hacer con mi niño este verano para que repase lo que ha hecho durante el curso? ¿Le pongo dictados todos los días, cuentas... ?"
Y yo le digo... "¿Qué os han dicho en el cole?"
" Que descansen...".
"Pues si os han dicho que descansen, eso es lo que tienen que hacer porque tienen que comenzar el curso con ganas, no cansados ya". Esa fue mi respuesta.

Pero además, le di alternativas para trabajar algunas cosas que el niño había aprendido durante el curso, pero desde lo cotidiano, lo que no se fuerza, lo que realmente va a hacer significativo ese aprendizaje, para que lo valore y lo vea útil.

Y eso quiero plantearos en este post: sugerencias de actividades para trabajar con los niños en verano, teniendo en cuenta que tenemos más tiempo libre.

Para seguir un orden específico, que no se quede nada en el tintero y que nos aseguremos que cubrimos todas las áreas del desarrollo del niño me basaré en las Inteligencias Múltiples de Gardner. (desde este enlace podéis informaros sobre qué tratan ). No lo voy a basar en una edad concreta, según la edad que tenga nuestro hijo podemos adaptar la actividad.

Así pues, a continuación os planteo estas posibilidades en cada una de ellas:

Lingüística: 

  • Propongo que aprovechemos para conversar más con ellos, hablar sobre temas que les importen, debatir...
  • Inventarnos cuentos para contar lo por la noche. Podemos darles pie dándoles previamente el personaje (un dragón que tenía miedo), diciendo cada uno una frase ( Érase una vez un dragón que.... y se encontró con...), utilizando los muñecos que tengamos en casa para hacerlo más dinámico...
  • Redactar la lista de la compra, qué tenemos que llevar en la maleta, ... ( si son muy pequeños que dibujen lo que queremos comprar)
  • Escribir mensajes secretos y dejarlos por la casa.
  • Dedicar un momento al día para leer, ellos y nosotros.


Lógico- matemática:

  • Calcular cuánto dinero necesitamos para comprar algo ( una compra pequeña: pan y leche por ejemplo)
  • Cocinar en familia: calcular cantidades, raciones...
  • Ordenar la habitación y clasificar los juguetes en cajas.
  • Encontrar un número determinado de objetos (conchas en la playa, piedras en el campo) y clasificarlas por distintos criterios: tamaño, color..
  • Poner la mesa para establecer correspondencias: a cada persona hay que poner un vaso, un cuchillo, un tenedor...
  • Buscar objetos  del entorno que tengan la forma de alguna figura geométrica: ventana-cuadrado, sol-círculo.

Espacial:

  • Encontrar un "tesoro" siguiendo un mapa.
  • Realizar una ruta pequeña por el campo y recordar por dónde hemos ido pasando basándonos en objetos que nos sitúen.
  • Ir a bañarnos y localizar nuestra sombrilla en la playa a la vuelta.
  • Informar acerca de los lugares qué vamos a visitar y localizarlos en un mapa.

Kinestésica:

  • Realizar todos los deportes que tengamos a nuestro alcance: natación, ciclismo, fútbol, baloncesto...
  • Elaborar una coreografía para luego hacerla en el baile de la orquesta del pueblo, la animación del hotel...
  • Recordar cómo se llaman las distintas partes del cuerpo según nos echamos la crema para el sol.
  • Jugar en el parque de manera autónoma.

Natural:

  • Ir a pescar
  • Ir de camping  o excursión y observar los insectos y pequeños animales del entorno, las plantas...
  • En la playa: bucear para ver los peces, jugar con la arena, ...

Musical:

  • Escuchar música de diferentes tipos, no sólo infantil, música en directo...
  • Aprender canciones para cantar en familia.
  • Ir a un karaoke.
  • Ver algún espectáculo de danza clásica, flamenco, moderna...

Intrapersonal:

  • Escribir un diario de las vacaciones, cómo nos hemos sentido cada día (si no saben escribir, pueden dibujarlo
  • Tener tiempo para estar sólo, aburrirse, no ocupar todo el tiempo con actividades.

Interpersonal:

  • Esta es un parte muy fácil, pues en verano nuestra vida social es más amplia: vemos a los familiares que no vemos habitualmente, amigos... y se lleva un estilo de vida diferente, más en la calle y menos en casa. Todas las experiencias sociales son propicias para el aprendizaje: nos relacionamos con distintos tipos de personas y tenemos que recordar las normas que rigen estas relaciones. 
  • Podemos aprovechar para que los niños duerman fuera de casa: con los abuelos, los tíos... y así hacerlos más independientes, que aprendan a comportarse en los distintos contextos y sin ese apoyo por nuestra parte, hay que dejarles "volar solos".
  • Los campamentos son idóneos para la relación entre iguales.
Básicamente, si os fijáis, la mayoría de las actividades que propongo parten de lo cercano, lo cotidiano, no hace falta hacer grandes cosas, ni ponerles a hacer deberes dos horas al día sin moverse. En la medida de lo posible, debemos hacer que nuestros hijos vean que lo que aprenden en el colegio es útil para su vida diaria, tiene un sentido, es significativo.
Como cada uno sabe cuál es el nivel de desarrollo de su hijo y lo que ha aprendido, podéis adaptar estas sugerencias a él y, seguramente, si le echáis un poquito de imaginación, podréis inventaros situaciones y actividades que os motivarán tanto a vosotros como a vuestros niños.

Espero que el artículo os haya gustado y ayudado.
Hasta el próximo post.

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sábado, 25 de marzo de 2017

Inteligencia emocional: Las emociones en la vida del niño

Las emociones forman parte de la vida, de nuestro día a día. Todas son necesarias y tienen su función. Por ello, debemos enseñarles a nuestros hijos y alumnos a identificarlas, gestionarlas y vivirlas, todas, sin excepción, incluidas las que consideramos negativas: el miedo, la tristeza, el enfado...
Por sobreprotección, hay una tendencia  a evitar estas últimas: no queremos que estén tristes, que pasen malos ratos... nos gustaría que estuvieran felices y contentos todo el tiempo. Pero esto no es real, la vida no es eso, ni debemos crear la expectativa de que así debe ser.
La vida es un compendio de situaciones que conllevan emociones, momentos agradables, menos agradables y de nosotros depende el cómo gestionarlos para adaptarnos, aceptarlos y aprender en el camino.
Así, en este post,  quiero daros sugerencias sobre cómo trabajar las emociones con los niños:

  • Para identificarlas en uno mismo:
  • Cuando los niños no saben hacerlo todavía, debemos ponerles nombre nosotros "¿qué te pasa estás triste? ¿ te has enfadado?"
  • Un libro que nos puede ayudar a esto es "El monstruo de colores" de Anna Llenas. Donde éste tiene todas las emociones desordenadas y una niña le ayuda a ponerlas cada una en su sitio e identificarlas por colores. También está el "Emocionario". Os dejo este enlace donde podéis ver cómo trabajar con él por tramos de edad.
  • www.palabrasaladas.com/emocionario.html


  • Para reconocerlas en el otro:
  • Podemos hacerles reflexionar acerca de lo que les puede pasar a los demás. "Mira qué contento está tu hermano" "Eso que acabas de hacer no me ha gustado, me has enfadado" "¿Has visto lo triste que se ha puesto tu amigo cuando le has quitado el juguete?"
  • Es importante que sean conscientes de las emociones de los demás, esto les ayudará en sus relaciones sociales pues la interacción con otra persona depende también de las emociones que intervengan.

  • Para expresarlas:
  • Un ejercicio que me gusta mucho es el de expresar cómo nos sentimos, al comenzar el día o al terminar. Como he comentado antes, podemos ayudarles a hacerlo si son muy pequeños, verbalizándolo nosotros.
  • Realizar un diario de las emociones de cada día, donde dibujaremos cómo nos sentimos: con caritas, colores (podemos basarnos en los del "monstruo de colores")...
  • Tener un momento al día de conversación nos puede ayudar y podemos establecer una rutina de comunicación que fomente la confianza.
  • Si queremos que expresen lo que sienten, debemos mostrarnos interesados hacia lo que nos cuentan, escucharles, sin juzgar, dedicarles un tiempo. Esto hará que en un futuro cuando tengan un problema tengan la confianza de contárnoslo.

  • Para gestionarlas:
  • Éste es un aprendizaje que realizaremos a lo largo de nuestra vida, con las situaciones que nos vayamos encontrando. Por ello, como he comenzado hablando en este post, no debemos evitar ciertas situaciones porque nuestros hijos no experimenten emociones, que nosotros consideramos negativas (la tristeza, el miedo, el enfado...). Traducido en situaciones sería lo siguiente: no ceder ante algo que sabemos que el niño no debe hacer, porque se vaya a enfadar o tener una rabieta; no evitar situaciones que le den miedo (no asistir a fiestas porque al niño le den miedo los globos, los payasos...); ocultar información porque el niño se pueda poner triste (no decirle que se ha muerto su mascota).
  • Debemos acompañarles para que aprendan a gestionarlas, pero deben vivenciarlo ellos mismos. Ante una situación como las que he descrito anteriormente, intentaremos racionalizarla y darle una explicación coherente y adaptada a su pensamiento sobre lo que ha pasado y lo que experimenta.
  • Que vean cómo lo hacemos nosotros, cómo también vivimos diferentes emociones,  que no siempre estamos contentos. A veces me preguntan los padres que si hay que ocultarles que lloramos, por ejemplo. No pasa nada porque nos vean llorar en un momento determinado, eso nos hace humanos, los papás también nos ponemos tristes y llorar es una manera de expresarlo. Es una emoción más. Evidentemente, no vamos a cargar al niño con nuestras preocupaciones, pero si podemos decirles que estamos tristes porque hay algo que nos ha puesto así, sin más, pero que no pasa nada, que es algo normal.
  • Somos modelos, ellos copiarán la conductas que realicemos ante determinadas situaciones, que no se nos olvide.
 La educación emocional es tan o más importante que la adquisición de conocimientos porque sin ella no podremos desenvolvernos ni hacerlos útiles. Por tanto, no la dejemos de lado.
"Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto" Aristóteles
                                      
                                                Y tú, ¿cómo estás hoy?


martes, 14 de julio de 2015

Enseñar buenos modales

El post que escribo a continuación podría complementar, perfectamente, al que escribí las pasadas vacaciones de verano: http://dudasdepapas.blogspot.com.es/2014/08/educar-en-vacaciones.html
En él hacía referencia a qué podemos aprovechar a trabajar en esta época que tenemos más tiempo para pasar con nuestros niños.
Pero, por otro lado, los buenos modales, sobre los que voy a hablar en este post, y que con la importancia que en mi opinión tienen, se enseñan en el día a día, en todos los contextos y por todas las personas implicadas en la educación del niñ@. Lo que sí es cierto, es que en vacaciones, hay un mayor número de contextos diferentes y situaciones que enriquecerán esta tarea.
Y me preguntareis....¿ y cuándo comienzo a trabajar los buenos modales con mi hijo?
Mi respuesta es...desde el minuto uno, pues desde que comienza su vida les estamos dando ejemplos de comportamiento que, aunque en un principio carecerán de significado alguno, poco a poco irán encajando en el puzzle y, por deducción, acabarán descubriendo su porqué.
Me explico, cuando vemos a alguien le saludamos, le damos la mano, le decimos buenos días, incluso al propio bebé... Esto último, no lo hacemos por buenos modales, sino como una herramienta para comenzar una "conversación" con él y ahí, le estaremos ayudando también, a establecer los turnos de palabra: primero mamá-papá, esperamos para que responda... Y así un momento tras otro, día tras día, hasta que el bebé ya sabe qué es lo que debe hacer en esa situación o juego.
Primero, siempre lo vamos a hacer con nosotros, con sus figuras de apego, y después se irá extendiendo a otras personas de su entorno cercano, hasta que lo haga con el resto.
Estoy pensando que podría comenzar una guía de estimulación temprana...si puedo y estáis interesados...ahora que tengo mas tiempo puedo ayudaros en este sentido.
Siguiendo con el tema del post, ¿ qué buenos modales podemos enseñar a nuestros niños? ¿ y cómo?
Iré de lo más sencillo a lo más complejo. Desde lo que se puede enseñar antes a lo que se puede enseñar después.

  1. Saludar y despedirse. Desde el ámbito familiar hasta al entrar en un comercio, por la calle. Además para ellos es muy divertido, pues, además, la gente les responde, les sonríe, es como un juego y está reforzado positivamente con el comportamiento de las otras personas... Normalmente, alguien suele comentar " qué niño más simpático". Tampoco hay que forzar, simplemente sugerir. Él mismo se irá dando cuenta de los beneficios de ese comportamiento. Además hay unos niños más tímidos que otros y a veces  todos pasan etapas de vergüenza...no le deis importancia, dejadles su espacio.
  2. Gracias y por favor. Con el mismo refuerzo vamos a conseguir que pronuncien estas expresiones. Pero, claro, siempre y cuando vean que nosotros también las utilizamos,  y con ellos los primeros, desde el "minuto uno". Sugiero acompañar las expresiones con una explicación al respecto, puesto que en un principio carecerá de sentido para ellos. "Gracias, me ha gustado mucho cuando me has ayudado" " por favor, ¿podrías acercarme el pan?". Os voy a poner un ejemplo personal: a mi hija de 17 meses le estoy enseñando a pedir las cosas por favor, no es en sí la palabra lo que me interesa,si no el comportamiento que le acompaña. De un tiempo a esta parte, se estaba acostumbrando a pedir las cosas gritando "¡agua! ¡Pete( chupete)!  Ahora le digo " pídelo bien" y me lo dice sin gritar y luego le digo " por favor" y cuando me lo dice, se lo doy y yo le digo " ¡muy bien Lola, así se piden las cosas, sin gritar, eres una campeona! He comprobado, que incluso por la noche, cuando pide agua, lo hace sin llorar ni gritar. Quizás dentro de un tiempo vuelva a hacerlo, pero ahora mismo ha visto que consigue lo que quiere sin necesidad de exigirlo de esa manera y ella está más contenta.
  3. Esperar turno. De palabra, en un juego, en la cola del supermercado. Esperar a que los adultos le puedan atender... Esperar, ¡ qué aprendizaje tan importante! el no darle las cosas de manera automática, le va a ayudar mucho en lo sucesivo. 
  4. Buen comportamiento en la mesa. Siempre de acuerdo con el nivel de desarrollo, de cada niño, sin forzar,  respetando su ritmo de aprendizaje. Sentarse correctamente, emplear los cubiertos, comer de manera limpia,...
  5. Normas de comportamiento en distintos contextos. En la biblioteca ( silencio y hablar bajito), en el supermercado ( esperar turno, no desordenar las cosas y si se ha cogido algo, por curiosidad, devolverlo a su lugar), en un restaurante ( estar sentado mientras se come, esperar...), en la iglesia, tanto si se cree como si no ( silencio, no tocar las cosas...),.
  6. Dejar salir antes de entrar. Cada vez veo que esta norma social, se respeta menos. En el metro a veces la gente arrasa para salir o para coger un sitio y, esto, los niños lo ven y lo aprenden.
  7. Ceder el sitio. En el metro, el autobús, no hace falta que lo haga el niño directamente, pero si vemos una embarazada, un anciano, o alguien que lo necesite más que nosotros podemos cedérselo y explicarle al niño  por qué lo hemos hecho. Nuestro ejemplo vale más que cualquier otro. Y con él, también aprenderá el siguiente buen comportamiento.
  8. Ayudar a otros. Llevar las bolsas a un anciano, ayudar a una persona invidente...


Esta es una pequeña lista que ejemplifica lo que podemos trabajar con respecto a los buenos modales con los niños. Hay más aspectos, he querido recoger los más básicos. Pero si queréis añadir podéis hacerlo en los comentarios.


Un besazo y hasta el próximo post.