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martes, 19 de mayo de 2020

Cómo ayudar a superar el miedo a salir por el coronavirus en l@s niñ@s

Muchos de vosotros me habéis comentado que hay peques que no quieren salir a la calle por miedo a coger el coronavirus y, dadas las circunstancias, es totalmente normal y comprensible, teniendo en cuenta que:

- Cada día reciben información al respecto, directa o indirectamente que puede ser de hechos negtativos (en las noticias, conclusiones que sacan de nuestras conversaciones, cuando hemos hablado con ellos sobre el tema, noticias de algún familiar o conocido que lo tiene, algún fallecido del que nos han dado la noticia...). 
- La situación familiar, aunque se intente llevar lo mejor posible, refleja, estrés, incertidumbre,... Sinceramente, ahora mismo no podemos hablar de conciliación. Lo que tenemos ahora es un " potaje" de niños, casa y trabajo sin delimitación ni en el espacio ni en el tiempo, todo está muy difuso...
- Para las salidas hay una serie de limitaciones que les hemos tenido que explicar, que son nuevas para ellos y que se basan en un contexto muy diferente al que estaban acostumbrados, enviándoles el mensaje implícito de "¡Cuidado que...!"
- Nuestros hábitos han cambiado, en algunos casos, si salimos y tocamos algo, nos tenemos que lavar las manos, cuando vamos fuera de casa y volvemos también, ya no sólo cuando vamos a comer o vamos al baño... vamos con mascarilla y no nos la podemos quitar, ni tocar.  Cuanto menos, extraño para ellos y sospechoso.
- Les advertimos que si vemos a un amigo, no se pueden acercar, le pueden saludar desde lejos, pero no podemos jugar con él,...todo muy raro...

Ante esta situación, podemos ponernos en su lugar y no es raro, en absoluto, que haya personas y, en este caso, niñ@s que no quieran salir de casa. Lo llaman el "síndrome de la cabaña", pero es eso: miedo, ansiedad por no poder tener todo controlado si salimos. Por eso en casa,que es el entorno en el que han estado tanto tiempo y donde se pueden desenvolver de manera espontánea, se sienten protegidos.

Y si les pasa esto...¿Qué podemos hacer?

  • Comentarle que es normal tener miedo ante situaciones desconocidas, o diferentes a las que estamos acostumbrados, que el miedo es una emoción más y que tiene una función, que es la de protegernos, pero que no debe superarnos y que para vencer el miedo debemos hacer, precisamente, lo que nos da miedo. En este caso salir a la calle. Que vamos a respetar cómo quiere hacerlo pero que por eso nos podemos perder cosas bonitas, importantes, nuevas que en casa no vamos a vivir.
  • Respetar si no quiere salir. No hay que obligar, eso puede ser contraproducente. Debemos respetar hasta cuando esté preparad@. 
  • Animarle para dar pequeños pasos cada día. Lo que sí podemos hacer es animarle a que vaya avanzando poquito a poco. Un día, hasta le portal, otro nos quedamos un poquito en la acera de casa, al día siguiente cruzamos... Haremos una desensibilización, pero siempre respetando su ritmo, animando, pero no forzando.
  • Comentarle cuál va a ser la ruta previamente para que sepa por dónde vamos a ir. Esto le dará una mayor sensación de control. Según vaya avanzando podemos hacerle que sobre la marcha él decida por dónde vamos " ahora por aquí, ahora giramos..." Eso les va a motivar mucho porque es como un juego. Hasta que no haya que decirle nada y que disfrute sin más.
  • Motivarle con actividades que le puedan gustar, que le diviertan y se anime a salir para poder hacerlo y por otro lado le distraiga de esos pensamientos ( " me voy a contagiar") y vea que finalmente se lo ha pasado bien, a pesar de todo. "¿Y si jugamos a la rayuela?, ¿te parece bien que echemos una carrera a ver quién llega antes a...?el que gane elije qué cenamos. ¿Hacemos un dibujo de la flor que más te guste que veamos por el camino?". Si lo hacemos antes de salir le motivará y visualizará esos momentos divertidos.
  • Cuando volvamos, preguntarle si le ha gustado el paseo, que vea que no ha pasado nada por salir. Esto es muy importante, además al verbalizarlo, el cerebro guarda esta información y poco a poco irá asimilando que salir a la calle no es una amenaza real. ¿Ves como no ha pasado nada? ¿Te lo has pasado bien? Además podemos hacer  una lista cuando lleguemos a casa de cosas que nos han gustado: " he visto a mi vecino, me he reído cuando mamá me ha hecho cosquillas..." Guardaremos bonitos recuerdos. También si ha pasado mal rato, pero lo ha superado, decírselo y valorárselo "¿a que no ha pasado nada malo? Estoy muy orgullosa de tí, porque aunque has pasado miedo, te has enfrentado a él."
  • Elaborar una lista de cosas que hemos descubierto en nuestro paseo. Cuando salga verá que hay cosas de su entorno que han cambiado, que estamos en primavera y verá flores que antes no estaban, las nubes en el cielo que hacen formas...
  • Hablarle de la importancia de mover el cuerpo, correr, andar, saltar para su beneficio. "Para estar  sano, también es importante, correr, pasear, tomar el aire, que nos dé el sol..."y esto podemos hacerlo si bajamos a la calle.
  • Si ya salía y ahora no quiere...Le hacemos referencia a las cosas positivas y situaciones que le han sucedido cuando ha salido que le han gustado.
Es normal que, a lo mejor, lleve muchos días saliendo ya muy content@ y vuelva para atrás, ya que la evolución de las emociones no es lineal, es decir, pueden dar dos pasos adelante, luego dos para atrás... Tened paciencia y, sobre todo, poneros en su lugar, intentad verlo a través de sus ojos.


Estos son las pautas que os recomiendo seguir para que como padres y madres podáis ayudar a vuestr@s hij@s a gestionar la situación. Pero si véis que no mejora, que perdura mucho en el tiempo o que la angustia es excesiva, recomiendo consultar con un especialista que, además de acompañarnos en el proceso, lo puede hacer totalmente individualizado y adaptado a cada caso.

Espero haberos ayudado. 

Me encantaría que me escribierais vuestras experiencias al respecto en los comentarios.

Y recordad que Todo saldrá bien🌈

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martes, 5 de marzo de 2019

¿Y SI DUERME FUERA DE CASA?




Dormir fuera de casa puede ser una gran oportunidad para l@s niñ@s para confirmar su independencia con respecto al adulto, asumir un nuevo reto y vivir otras situaciones diferentes que les sacan de la rutina.
Pero, ¿cuándo es el momento ideal para irse a dormir a otra casa?
No hay una edad concreta sino que está más relacionado con:


  • El nivel de autonomía del niño. Siempre es mucho más sencillo para el niñ@ si sabe vestirse sólo, controla esfínteres, es responsable de sus cosas… pues así no tendrá que depender en exceso de las personas con las que se quede, cuando es una familia fuera de la suya propia. Una excepción es si se queda en casa de los abuelos con los que tiene mucho trato, pues todo será más natural y ambas partes sabrán cuáles son las necesidades del pequeñ@.
  • Si previamente se ha establecido un apego seguro. Niñ@s que están sobreprotegidos, muy dependientes puede que no lo vean como una experiencia positiva. A la vez, los padres y madres de éstos también suelen mostrar mucha ansiedad al respecto y acaban por no animarles a que lo hagan o transmitiéndoles esa inseguridad, en vez de  que lo vean como algo positivo.
  • La personalidad del niño. Si se muestran como niños y niñas más tímidos puede que les cueste, no sólo el juntarse con otros niños, sino gestionar el si les surge cualquier imprevisto o tienen que pedir ayuda.
  • Si conoce a la familia con quien se va a quedar a dormir. Si forma parte de su círculo habitual, será más fácil para ellos, si son sus primeras experiencias. De todas formas, a medida que vayan asistiendo a más situaciones como esta se sentirán cada vez más cómodos.
  • Si ha tenido experiencias previas satisfactorias. Lo ideal es que primero se quede con  las personas que son de su entorno habitual, que les hayan cuidado en otras ocasiones, a ratos ( abuelos, tíos…) y después ya se queden en casa de los amigos.


¿Qué puede aprender de esta experiencia?


  • Solucionar conflictos por sí mismo. Al no tener la figura de referencia  como son los padres para resolverlos tendrán que gestionar la situación ellos solos.
  • Adquirir recursos de relación social. Seguramente haya niños o mayores que a lo mejor no conozca y con los que se relacionará, ampliando de esta manera su círculo habitual.
  • Reafirmarse como persona única e independiente de sus padres. A ellos también les gusta hacer cosas sin nosotros, eso les hace sentirse mayores.
  • Superar miedos viviendo una experiencia positiva. A la oscuridad, a dormir en otra cama,…etc. Aunque nos pueden ayudar objetos de apego o familiares como su manta, su almohada, una luz para dormir… etc.

Es fundamental dar información a la familia que acoge al niñ@ sobre sus necesidades, gustos o dificultades para ayudarle.
En definitiva, dormir fuera de casa puede ser una experiencia que le ayude a madurar y adquirir nuevos recursos y conocimientos.
Espero que os haya resultado interesante el post y os ayude a muchos de vosotros.
Os voy a hacer una sugerencia al respecto por si pensáis invitar a peques a vuestra casa:


Hace poco conocí una manera muy original y positiva de planificar esta experiencia: En el cumpleaños de mi hija mayor, pensé qué hacer que la hiciera ilusión y lo que siempre me ha dicho es que le encanta ir a dormir a otras casas y que vengan a dormir sus primas, sus amigos…etc. Así que me puse en contacto con https://www.ponleuntipi.com/ . Ellos me prepararon todo y la fiesta resultó un éxito.
Yo no conocía esta posibilidad y como nuestra experiencia fue muy buena os la recomiendo.




miércoles, 6 de junio de 2018

¿Etiquetas? No, gracias.



El vago, el tímido, el sensible, el malo, el bueno, el…. Podría ocupar un post entero solo nombrando etiquetas que podríamos poner a las personas.

Siendo consciente de lo que sucede en esta sociedad en la que vivimos, me he dado cuenta de que estamos rodeados de ellas y considero que ha venido intrínseco a la educación y a nuestra necesidad de controlar todo y tenerlo clasificado y ordenado. En esto los prejuicios “nos han ayudado” con la tarea.

En la educación, es muy peligroso utilizar etiquetas, sobre todo cuando sabemos que se está formando la personalidad de cada niñ@.

 Algunas personas cuando un niñ@ actúa de una manera determinada, le ponen la etiqueta (es vago,es…) y ya haga lo que haga no la sacan de ahí o no confían en que pueda hacer algo diferente y, peor aún, en ocasiones, hasta consiguen que ese niñ@ piense que es cierto y que es inútil lo que haga para quitársela, que no lo conseguirá: actuará como el entorno espera de él a través de la etiqueta que le ponemos siendo el resultado del “efecto Pigmalión” que pusieron de manifiesto Rosenthal y Jacobson (1968).

Por otro lado, el entorno también se comporta de diferente manera con este niñ@ de acuerdo a las expectativas que se esperan de él definidas por la etiqueta que se le ha “colgado”.

Os traslado un ejemplo bastante ilustrativo:

“Julio, de 7 años, es definido por sus padres como un niño muy sensible y, por ello, no le cuentan los problemas que pueden surgir en la familia para que no se preocupe, para no crearle un trauma porque en el fondo no confían en su capacidad de adaptación a los cambios, de gestión de situaciones…etc, “es que es muy sensible”. A su vez, Julio no aprende a resolver sus conflictos puesto que se ha acostumbrado a que sus padres se los solucionen, vive en una burbuja de felicidad irreal y cuando se presenta cualquier situación que no sabe cómo afrontar llora y siempre alguien le rescata. Es un claro ejemplo de “indefensión aprendida” propiciada por la sobreprotección de sus padres.”
Esto que acabo de narrar es más habitual de lo que pensamos. En este caso ha venido definido por la etiqueta “sensible” (que nada tiene que ver con la capacidad de la persona de enfrentarse a las situaciones difíciles), pero imaginaros con otras etiquetas “vago”, “flojito”, “antipático”…

En la educación, se siguen utilizando las etiquetas aunque, algunas personas van siendo conscientes del lastre que pueden ocasionar a la persona y cada vez se hace menos.
Por eso, propongo a las personas que están en contacto con l@s niñ@s evitarlas, en la medida de lo posible y utilizar un lenguaje más correcto y real de lo que venimos haciendo hasta ahora:
  •   Describamos la situación, no generalicemos. En vez de decir “qué malo eres mira lo que has hecho” podemos decir “ no está bien lo que has hecho”,  en vez de “es que es más vago, no trabaja nunca”, podemos decir “a veces le cuesta comenzar a hacer las cosas”
  •   Si utilizamos una etiqueta, podemos rectificar nuestra expresión. Lo tenemos tan metido en nuestro subconsciente que a veces a todos se nos puede escapar alguna. No pasa nada, lo importante es darse cuenta y rectificar con un enunciado como he comentado en el anterior punto.
  •   Las personas modifican su carácter a lo largo de la vida través de las experiencias que viven, no es algo inamovible. Poniendo etiquetas parece que no se puede cambiar: eres así para toda la vida. Sí que hay una parte que se llama temperamento que viene marcado biológicamente, pero hay otra que es el carácter que se va formando con los aprendizajes que adquirimos. La suma de ambas da como resultado la personalidad que cada uno tenemos. Por tanto, etiquetar a un niñ@ no hace otra cosa que limitarle para los aprendizajes futuros, le impone unas expectativas determinadas desde el entorno.
  •    No confundamos términos. Y mal está etiquetar, pero si encima lo hacemos con una definición totalmente errónea de esa etiqueta. En el caso del ejemplo anterior: “sensible” no quiere decir “incapaz para gestionar los conflictos que puedan surgir en su vida”. Esta etiqueta tiene una connotación negativa, cuando realmente, ser sensible puede ser algo positivo. Lo que hay que hacer es ayudar a esa persona a que esa sensibilidad le ayude en su día a día. Si lo pensamos quizás necesitamos más personas sensibles en el mundo…
  •     Evitemos los extremos que suelen acompañar a las etiquetas. “Todo”, “nada”, “siempre”, “nunca”. “Es que es x …, nunca hace x…”. Es un lenguaje totalmente erróneo. Además de la carga que le estamos imponiendo con la etiqueta, lo reforzamos con este tipo de palabras. Con un mensaje como este es muy difícil intentar cambiar una situación o mejorar.



¿Lo habíais pensado alguna vez? ¿Las habéis sufrido?

Espero que os haya hecho parar y reflexionar al respecto y que las pautas que os he dado os ayuden a utilizarlas lo menos posible.








¿Necesitas ayuda con tu hij@? ¿Te gustaría que en tu colegio hablase de algún tema educativo concreto? ¿Quieres hacerme alguna consulta? Soy Cristina López de Urda Roldán. Psicopedagoga y Mediadora. Escríbeme a info@dudasdepapas.com y estaré encantada de atenderte.

miércoles, 25 de abril de 2018

¿Por qué no se les dice la verdad a l@s niñ@s?


Se ha muerto el hámster....La versión oficial de la familia: "Se ha ido a vivir al campo para formar una familia". ¿ Cómo?
Se van a cenar los padres y les dejan con los abuelos..."Tenemos que irnos a trabajar, por eso os quedáis con los abuelos". ¿Eh?
Les dejan en la Escuela Infantil...."Vengo en un ratito, que me voy a comprar el pan".¿ Perdona?

¿Por qué nos obcecamos en que los niños sean ignorantes en ciertas cuestiones?
Les subestimamos, pues muchas veces saben más de lo que pensamos y, por experiencia, de años, se adaptan mejor a las situaciones que cualquiera de los adultos.

No entiendo esa insistencia de algunas personas en ocultarles la verdad de algunos hechos, que si las analizáramos, veríamos que tampoco tienen tanta importancia.

Después de observar la conducta y  reflexionar acerca de los pensamientos de algunos padres al respecto, los motivos que podrían ser los causantes de esta actitud serían los siguientes:

  • Evitar su frustración: Nos cuesta mucho decir "no" a nuestros hijos o contarles algo que sabemos que les puede afectar: preferimos enmascarar la realidad, adornarla o modificarla directamente.
  • Sobreprotegerles: Pensamos que no van a ser capaces de entender, de aceptar, de adaptarse a las situaciones. Queremos que sufran lo menos posible. 
  • Evitar temas que nos son complicados de explicar: la muerte, necesito tiempo para mí,...
  • La influencia social: Nos dejamos llevar por lo que otros nos dicen, muchas veces las personas más cercanas, porque siempre se ha hecho así y según ellos, es lo mejor y funciona.
  • No querer que crezcan: A veces deseamos que se queden con esa inocencia maravillosa de la infancia.
Lo que puede que no contemplemos son las consecuencias de este tipo de actitudes:

  1. Falta de resiliencia: Si no les damos la oportunidad de enfrentarse a situaciones complicadas o difíciles para ellos, no van a adquirir recursos para hacerlo. 
  2. Baja tolerancia a la frustración: Estarán acostumbrados a que las cosas salgan como ellos quieren siempre y no aceptarán que no sea así.
  3. Modelo de comportamiento erróneo: Es más probable que aprendan a ocultar lo que pueda disgustar a sus padres, minando así la comunicación y la confianza para contar cuestiones serias, llegado el momento. O, lo que es peor, intentar agradar a la gente para evitar el conflicto.
  4. Poca adaptabilidad a las nuevas situaciones: No les sacamos de la llamada "zona de confort", les tenemos en esa "burbuja"poco recomendable de lo esperable:controlada y  protegida. Cuando se enfrenten a nuevos retos o realidades será un choque para ellos.
  5. Dificultad para gestionar las propias emociones: Si no experimentan algunas emociones, no aprenderán a manejarlas ni aceptarlas y todas son necesarias, no las evitemos.
No obstante, entiendo que hay ciertas cuestiones que, dependiendo de la edad son muy difíciles de asimilar (muerte repentina de un ser querido, por ejemplo), pero no hay porque mentir, realmente lo que hay que hacer, en estos casos, es prepararles para la noticia, postponerlo hasta que sea el momento idóneo y explicárselo de una manera que puedan entenderlo. Os dejo un artículo sobre cómo explicar la muerte a los niños.

Cambiemos el lenguaje con los ejemplos anteriores:

"El hámster se puso malito y se murió". Quizás sea una buena oportunidad para hablar de la muerte.
"Nos vamos a cenar juntos, después os recogemos. Pasadlo bien en casa de los abuelos". Es importante que también vean que somos pareja, que necesitamos nuestro tiempo juntos, que también tenemos que hacer cosas sin ellos.
"Vas a estar en la escuela y vas a conocer a muchos amigos, hay juguetes. Espero que te lo pases genial. Después de comer vengo a por tí". Cuando vea que así es cada día, le generará confianza y seguridad y le haremos más fácil su adaptación.

Practicarlo, si así lo consideráis, veréis como la realidad supera vuestras expectativas al respecto. 


La reflexión que quiero que hagáis al leer este artículo es la siguiente: ¿realmente merece la pena mentirles? ¿qué ganamos con ello?

Me gustaría que os produjera un cambio en vuestra percepción de la situación y...que probéis esta nueva forma de educar. Sin duda, los beneficios que obtendrán serán las herramientas para desenvolverse de manera eficaz en la vida.

"No prepares el camino para tu hijo, prepara a tu hijo para el camino" Óscar González


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martes, 14 de noviembre de 2017

El segundo hijo: un regalo para todos.



Como ya sabéis, los post que escribo tienen una base teórica, desde donde fundamento la información que os ofrezco, pero también una experiencial, partiendo de lo que vivo, experimento y me enseñan los niños, en mi vida profesional y personal. Al final, no estamos tan lejos de cómo ellos aprenden: construyendo su aprendizaje explorando el entorno y estableciendo relaciones con los demás.

Este post, en concreto, está muy ligado a mi vida personal, pues he vuelto a ser madre a finales de septiembre, y tiene, como todos los demás, ese ingrediente pedagógico que caracteriza al blog .

El tener un hijo, o no, o el número de hijos que queremos tener es una decisión muy personal y no hay una única opción ni camino en esto. Pero, partiendo de mi experiencia, me gustaría daros la visión más positiva de la llegada de un segundo hijo a la familia como un regalo para todos sus miembros:

- Para los padres:   
  • Mayor seguridad, menos miedos: La seguridad del camino ya andado. No hay tantas dudas en cómo hacer las cosas, si están bien o mal... Los objetivos están más claros y los padres se muestran menos inflexibles. Se disfruta mucho más de la nueva situación.
  • Otra visión del hijo mayor: Hasta ahora había sido el "bebé" de la casa, pero ahora es el hermano mayor. Cambia nuestra forma de verlo y asumimos su nuevo rol, dándole más responsabilidades que antes, favoreciendo su crecimiento personal.
- Para el hijo mayor:
    Resultado de imagen de dibujo de niño de su hermano
  • Una relación social diferente y enriquecedora: Le ofreceremos una posibilidad de interacción que no podrá experimentar con otros niños, más estrecha y profunda emocionalmente, un vínculo especial.
  • Fomento de su autonomía: Con nuestro cambio de percepción con respecto a él, le daremos más responsabilidades, hará más cosas solo y esto a su vez mejorará su autoimagen y su autoestima viendo todo lo que puede lograr por sí mismo. En este punto, lo importante es reforzar positivamente todos lo que consiga  y agradecer la ayuda que nos brinda ante esta nueva situación.
  • Le ayudará a superar el pensamiento egocéntrico y trabajar la empatía: Ya no es el centro de la familia, sino que ahora hay otra personita a la que hay que tener en cuenta, con la que compartirá sus juguetes, espacio y el cariño de sus padres. Tendrá que ponerse en su lugar en determinados momentos y reflexionar sobre lo que pueden afectar o influir en otro las consecuencias de sus actos. 
  • Mayor tolerancia a la frustración: se acostumbrará a esperar en algunas ocasiones para obtener lo que necesita, no conseguirá las cosas automáticamente. Ahora todo el tiempo de dedicación de los padres no es para él, sino que hay que compartirlo.
  • Formación en habilidades sociales: es una gran oportunidad para que aprenda a negociar, a comunicarse de manera asertiva,...
  • Ejercerá de maestro y afianzará los aprendizajes adquiridos: Será el mejor maestro para su hermano, que aprenderá a través de la imitación y, a la vez, el mayor afianzará sus propios aprendizajes al enseñarle. 
En este punto no hay que dejar de lado los celos que pueden ocasionar esta llegada, pues es un cambio grande el la vida del hijo mayor. Por eso os recomiendo que también leáis el siguiente artículo: Los celos ante la llegada de un nuevo hermano.


- Para el nuevo hijo:

  • Un entorno menos rígido: Ante unos padres más relajados y seguros las cosas fluyen mucho mejor.
  • Más experiencias de aprendizaje: Tanto las que le aporten los padres, como su hermano o él solo ante unos padres que no están tan encima de él como con el primero. Además verá cuáles son las consecuencias de determinadas situaciones sin necesidad de experimentarlas en sí mismo. 
Evidentemente, la llegada de un nuevo hijo a la familia conlleva un período de adaptación para todos. Los primeros tres meses del bebé, como sabemos, son agotadores, no nos confundamos. Pero sin la presión de " la primera vez" es más llevadero. 
Y ahora... si me preguntasen a título personal que si recomiendo la "experiencia", que más bien es una decisión, diría que SI sin pensarlo, que el segundo hijo "ha sido un regalo para todos".

sábado, 25 de marzo de 2017

Inteligencia emocional: Las emociones en la vida del niño

Las emociones forman parte de la vida, de nuestro día a día. Todas son necesarias y tienen su función. Por ello, debemos enseñarles a nuestros hijos y alumnos a identificarlas, gestionarlas y vivirlas, todas, sin excepción, incluidas las que consideramos negativas: el miedo, la tristeza, el enfado...
Por sobreprotección, hay una tendencia  a evitar estas últimas: no queremos que estén tristes, que pasen malos ratos... nos gustaría que estuvieran felices y contentos todo el tiempo. Pero esto no es real, la vida no es eso, ni debemos crear la expectativa de que así debe ser.
La vida es un compendio de situaciones que conllevan emociones, momentos agradables, menos agradables y de nosotros depende el cómo gestionarlos para adaptarnos, aceptarlos y aprender en el camino.
Así, en este post,  quiero daros sugerencias sobre cómo trabajar las emociones con los niños:

  • Para identificarlas en uno mismo:
  • Cuando los niños no saben hacerlo todavía, debemos ponerles nombre nosotros "¿qué te pasa estás triste? ¿ te has enfadado?"
  • Un libro que nos puede ayudar a esto es "El monstruo de colores" de Anna Llenas. Donde éste tiene todas las emociones desordenadas y una niña le ayuda a ponerlas cada una en su sitio e identificarlas por colores. También está el "Emocionario". Os dejo este enlace donde podéis ver cómo trabajar con él por tramos de edad.
  • www.palabrasaladas.com/emocionario.html


  • Para reconocerlas en el otro:
  • Podemos hacerles reflexionar acerca de lo que les puede pasar a los demás. "Mira qué contento está tu hermano" "Eso que acabas de hacer no me ha gustado, me has enfadado" "¿Has visto lo triste que se ha puesto tu amigo cuando le has quitado el juguete?"
  • Es importante que sean conscientes de las emociones de los demás, esto les ayudará en sus relaciones sociales pues la interacción con otra persona depende también de las emociones que intervengan.

  • Para expresarlas:
  • Un ejercicio que me gusta mucho es el de expresar cómo nos sentimos, al comenzar el día o al terminar. Como he comentado antes, podemos ayudarles a hacerlo si son muy pequeños, verbalizándolo nosotros.
  • Realizar un diario de las emociones de cada día, donde dibujaremos cómo nos sentimos: con caritas, colores (podemos basarnos en los del "monstruo de colores")...
  • Tener un momento al día de conversación nos puede ayudar y podemos establecer una rutina de comunicación que fomente la confianza.
  • Si queremos que expresen lo que sienten, debemos mostrarnos interesados hacia lo que nos cuentan, escucharles, sin juzgar, dedicarles un tiempo. Esto hará que en un futuro cuando tengan un problema tengan la confianza de contárnoslo.

  • Para gestionarlas:
  • Éste es un aprendizaje que realizaremos a lo largo de nuestra vida, con las situaciones que nos vayamos encontrando. Por ello, como he comenzado hablando en este post, no debemos evitar ciertas situaciones porque nuestros hijos no experimenten emociones, que nosotros consideramos negativas (la tristeza, el miedo, el enfado...). Traducido en situaciones sería lo siguiente: no ceder ante algo que sabemos que el niño no debe hacer, porque se vaya a enfadar o tener una rabieta; no evitar situaciones que le den miedo (no asistir a fiestas porque al niño le den miedo los globos, los payasos...); ocultar información porque el niño se pueda poner triste (no decirle que se ha muerto su mascota).
  • Debemos acompañarles para que aprendan a gestionarlas, pero deben vivenciarlo ellos mismos. Ante una situación como las que he descrito anteriormente, intentaremos racionalizarla y darle una explicación coherente y adaptada a su pensamiento sobre lo que ha pasado y lo que experimenta.
  • Que vean cómo lo hacemos nosotros, cómo también vivimos diferentes emociones,  que no siempre estamos contentos. A veces me preguntan los padres que si hay que ocultarles que lloramos, por ejemplo. No pasa nada porque nos vean llorar en un momento determinado, eso nos hace humanos, los papás también nos ponemos tristes y llorar es una manera de expresarlo. Es una emoción más. Evidentemente, no vamos a cargar al niño con nuestras preocupaciones, pero si podemos decirles que estamos tristes porque hay algo que nos ha puesto así, sin más, pero que no pasa nada, que es algo normal.
  • Somos modelos, ellos copiarán la conductas que realicemos ante determinadas situaciones, que no se nos olvide.
 La educación emocional es tan o más importante que la adquisición de conocimientos porque sin ella no podremos desenvolvernos ni hacerlos útiles. Por tanto, no la dejemos de lado.
"Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto" Aristóteles
                                      
                                                Y tú, ¿cómo estás hoy?


lunes, 10 de octubre de 2016

Ni el mayor, ni el pequeño, ¡Soy el mediano!

Aunque la media de hijos por familia es de 1,33, lo cierto es que todavía hay algunos valientes que se aventuran a tener no dos, sino ¡tres hijos! Algo loable teniendo en cuenta las medidas de conciliación tan maravillosas que tenemos, los gastos que supone un sólo hijo y la vida que llevamos tan estresante.
Pero cuando se toma la decisión de tener el tercero, una preocupación constante puede aparecer en la mente de los futuros papás de familia numerosa:¿ cómo hacemos con el hijo mediano?¿lo pasará mal?¿es cierto que les cuesta encontrar su sitio?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que en educación no hay reglas matemáticas y que el éxito de la misma reside en la adecuación de los recursos que utilicemos a la personalidad de nuestro alumn@/ hij@. Por lo tanto, debemos tener presente lo siguiente:

  • Todos venimos marcados por el TEMPERAMENTO que es la manera de pensar, actuar que nos viene dada de manera innata, es de origen genético y no se puede cambiar.
  • Por otro lado, nos encontramos con el CARÁCTER: Es el resultado de la influencia que ejercen en nosotros las experiencias que vivimos, la educación,..Por lo tanto, puede modificarse. Aquí es donde puede afectar el hecho de haber nacido en un orden determinado en la familia, pero evidentemente, no es lo único.
Así mismo, según  el psicólogo austriaco Alfred Adler parece que los hermanos medianos tienden a ser, por lo que les toca vivir, más creativos, independientes y críticos.

Para disipar las dudas y miedos que pueda haber al respecto y que el hermano mediano se adapte de la mejor manera posible a su nuevo estatus, os propongo las siguientes pautas de actuación:

  • Con el nacimiento del nuevo hermano debemos trabajar el tema de los celos como con otro niño. Para ello os dejo el enlace del artículo que escribí hace tiempo al respecto: Los celos ante la llegada de un nuevo hermano
  • Desarrollar su creatividad: a través del juego, la pintura, la danza, la música...
  • Les suele gustar mucho colaborar, así que si le damos responsabilidades en casa, se sentirán importantes
  • Dejar que nos sorprenda: No demos todo por sentado. Si observamos más que etiquetar y pensar " mi hijo es así..." quizás veamos muchas cualidades que nos sorprendan y que podremos destacar de manera positiva.
  • Dedicarle un tiempo. El tiempo se reduce, pero no debe desaparecer ese momento con él/ella, para leer un cuento, dibujar, construir... Hay que gestionar el tiempo mejor.
  • Reforzarle positivamente: Destacar todo lo bueno que tiene, cuando hace las cosas bien. La autoestima se forja partiendo de lo que lo que pensamos de nosotros mismos y lo que nos dicen los demás. Esto le dará mayor seguridad.
  • Apoyarle en la consecución de sus objetivos. A veces necesitan ver que consiguen las cosas que se proponen para sentirse valorados.
  • No comparar entre hermanos. Somos únicos y cada uno vive sus experiencias. Lo que vale para uno, no tiene por qué valer para todos. Cada uno hace las cosas desde su momento de desarrollo. Si no comparamos, es más fácil evitar la competición.
  • Ayudarle a tolerar la frustración. En ocasiones, no llegaréis a todo y no podréis atenderle en el momento. No os sentáis culpables, este también es un aprendizaje. http://dudasdepapas.blogspot.com.es/2015/04/el-manejo-de-la-frustracion-en-los-ninos.html
  • Transmitirle seguridad. Si nosotros mismos estamos preocupados por cómo reaccionará y le contagiamos nuestra ansiedad podemos hacer un problema donde antes no existía.
Cada uno tiene su sitio, su personalidad, somos únicos. Si así se lo hacemos saber el ser el mediano no será algo negativo, sino un lugar más.



martes, 13 de septiembre de 2016

Los mordiscos: un recurso por falta de recursos


Mi hija ayer mordió. Nunca lo había hecho. Me disgusté sí, me enfadé con ella, pero al menos yo tengo una información que no tienen otros padres y un conocimiento que me ayuda a entenderla en determinados momentos.

La situación era la siguiente: Mi hija quería un juguete, que una niña mayor no le dejaba, lo intentó de varias maneras (diciéndoselo, gritando, tirando del juguete...) hasta que de la misma impotencia se le debió ocurrir morder. Reacción primaria donde las haya.

No estuvo bien, no la justifico, la puse" tiempo fuera" y después hablé con ella: qué es lo que había ocurrido, cómo esa no era la manera de solucionar el conflicto y le di alternativas para que en el próximo conflicto no reaccionara así.

Con este artículo me gustaría que conociérais las causas de este tipo de conducta y cómo modificarla, tanto si es nuestro hijo el que la manifiesta o si al nuestro le muerden.

En este sentido, confiad en l@s educador@s de vuestros hijos; ellas tienen formación para enfrentarse a este tipo de situaciones y solucionarlas, y si necesitan un poquito más de ayuda para eso estamos las psicopedagogas.

¿Por qué  muerden algunos niños?

Morder es una reacción primaria como arañar, empujar, dar patadas... Suelen darse ante la impotencia de resolver una situación de otra manera, es decir, cuando no se tienen otros recursos.

Los niños con un lenguaje limitado, o poco dominio del mismo, están más predispuestos a este tipo de conductas. Por eso, a partir del año (edad orientativa) y hasta los tres, es la etapa en la que habrá más probabilidad de que aparezcan.

Las causas más comunes son las siguientes:

- Exploración. Algunos niños todavía necesitan explorar los objetos a través de la boca y, a veces, se meten la mano del compañero y muerden.

-Tipo de juego. Cuando en casa jugamos dando mordisquitos a nuestro hijo, éste traslada este aprendizaje a los distintos ámbitos de su vida. Intentará jugar de esta manera con sus compañeros, pero a veces no controlan ese mordisco.

- Resolución de un conflicto. No se nos puede olvidar que los niños de infantil se encuentran en una etapa egocéntrica, donde no son conscientes de los sentimientos del otro. Por lo tanto, cuando quieren algo intentarán conseguirlo con los recursos que disponga y reacciones primarias como los mordiscos.

- Lenguaje oral limitado. Si algo no lo pueden conseguir a través del lenguaje oral, lo harán a través de su cuerpo. Si quieren un juguete, empujarán, morderán para conseguirlo

- Ansiedad, impotencia. En situaciones extremas es más fácil que surjan este tipo de comportamientos.




Cómo actuar ante los mordiscos



- Hacerle ver al niño que su conducta no es la adecuada, a través del “ time out” o “tiempo fuera” ( técnica de modificación de conducta que consiste en sacar al niño de la actividad o situación en la que ha actuado de manera disruptiva. Cuidado: no se le lleva a otra habitación, el niño debe ver qué es lo que ya no puede hacer o se está perdiendo por su conducta, si no no funciona)


- Hacerlo de manera automática: sin avisos, conducta- consecuencia de manera automática.


- Darle los recursos de relación correctos: que de un beso al niño al que ha mordido, ejemplificarle cómo debería pedir las cosas o a quién acudir si lo necesita.


- Si sabemos en qué situaciones se puede dar el conflicto, anticiparlas, y si intenta morder llamarle la atención o separarle antes de que lo haga.


- Reforzar positivamente las conductas deseadas y logros del niño en otros aspectos. Conviene no destacar sólo lo negativo, ni etiquetar.


- Evitar juegos en familia en los que los mordiscos sean una forma de relacionarse, pues luego trasladan ese juego al resto de ámbitos, como la escuela, el parque...


Espero que este artículo os haya ayudado a entender un poco más el pensamiento infantil y las conductas que de él derivan.

Si queréis contar alguna experiencia hacedlo en los comentarios del artículo.

viernes, 27 de mayo de 2016

EL AUTISMO ES SÓLO UNA PALABRA




Entro en el aula de 2-3 de la Escuela Infantil Nemomarlin Getafe. Un grupo de niños está jugando a las cocinitas. Sin embargo, hay uno, en concreto, que parece que no sigue este juego y se dedica a realizar otra tarea.

Aitor es un niño rubio con unos ojos preciosos, con largas pestañas, ordena los números del uno al diez y se le ve muy concentrado en lo que hace: si le quitas un número o lo desordenas, sabe cuál es y vuelve a ordenarlo.

Aitor es un niño especial, como especiales son sus padres: José María y Amaya. Es una suerte que les haya conocido y me hayan dado la oportunidad de contar su experiencia para que podáis ver una realidad diferente, os ayude si estáis en la misma situación y se pueda desmitificar la visión general de los casos como el de Aitor.

En este sentido, su padre, Jose María, está poniendo todo de su parte para que así sea y lo ha demostrado dando una charla a los padres de la escuela de su hijo.

Pero os dejo con la entrevista para que saquéis vuestras propias conclusiones:





-¿Qué es lo que le ocurre a Aitor?¿Está diagnosticado?



Todavía no está diagnosticado. Simplemente, ahora mismo le sitúan en TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo) con signos de espectro autista.



- ¿ Qué os hizo pensar que ocurría algo?



A partir del año, 14 meses, empezamos a notar cosas raras: ordenaba las cosas, observaba todos los objetos, por todos los lados, pero no jugaba con ellos como tal. Después de pasar el rotavirus tuvo una regresión: él decía papa mama, daba palmas, comía de todo… Y dejó de hacerlo.

El compararle con los niños de su edad, como por ejemplo en Navidad; no le llamaba nada la atención la decoración, cuando otros niños se sorprendían, bailaban, mostraban algún tipo de reacción y ahí saltó la alarma.

El entorno no nos hacía caso, pero nosotros veíamos que debíamos ver qué le podía ocurrir. Miré internet buscando las conductas que habíamos observado en Aitor y lo primero que ponía era “autismo”. Me encontré con un test online, lo hice y en el resultado me ponía que consultase con un especialista




- ¿Y lo consultasteis?



A los 18 meses la enfermera en la revisión nos dijo que nos esperásemos a los dos años, que cada niño tiene su ritmo y que ya hablaría, porque, en principio, nuestra mayor preocupación era el lenguaje, que no señalara...



Pero no nos conformamos con esta opinión. Pedimos cita con la pediatra y ésta nos derivó al neuropediatra y ya empezó todo el protocolo.



-¿Cuál ese protocolo? Hay mucha gente que no sabe de qué se trata.




La primera prueba es la analítica y la prueba del oído, después analítica genética con estudio cromosomático, el electroencefalograma y la resonancia.



Después de esto se le derivó a la asociación concertada de ADEMPA , en concreto, a Adempa de Parla Ésta a su vez, nos remitió a CRECOVI para que le valorasen la posible discapacidad que pudiera tener donde le han conceddido el 35%.. Comenzó con la sobrestimulación de lopedia en ADEMPA. Y un mes después de comenzar en ADEMPA nos llamaron del EAT (Equipo de Atención Temprana) de Parla de la Comunidad de Madrid, para realizar una evaluación, se emite un informe.



-¿ Por qué decidísteis llevarle a Nemomarlin Getafe?¿ Fue vuestra primera opción?



Teníamos la intención de que fuera a un centro de primer ciclo de Educación infantil ordinario público pero, para el nivel de 2-3, nos ponían muchas pegas. El tema de la comida era lo que más nos preocupaba puesto que Aitor era bastante restrictivo en este aspecto: color, texturas… Les preguntamos si podía quedarse hasta la una y después darle de comer en casa y nos dijeron que ahora es obligatorio que se queden hasta las 16,30 en el centro. Quizás tuvimos miedo de la situación por la comida y decidimos ir por la privada. Por Facebook conocimos Nemomarlin Getafe, en cuanto a horarios nos cuadró y con mucho miedo le llevamos.






- ¿Cuál ha sido vuestra experiencia allí?

Primero mucho miedo, como cualquier padre que introduce al niño por primera vez en la escuela. Según fue pasando el tiempo la experiencia ha sido muy positiva. Realmente, ha habido mucha coordinación entre ADEMPA y la escuela y se ha notado mucho avance en Aitor



- Ciertamente, es muy importante esta coordinación y cuando nos hemos puesto en contacto con ellos se han mostrado muy accesibles. ¿Qué consideráis que es lo más importante para trabajar con estos niños?

Detección temprana, trabajo constante por parte de los profesionales y dejarse aconsejar por ellos.



- Jose María, me llama la atención algo ¿por qué decidiste dar esa charla a los padres del centro de Aitor?




Pues porque el 2 de abril es el día del autismo y coincidió. Por concienciar a la gente, que no tengan miedo, no es una enfermedad que se contagie, por quitar de la cabeza esos mitos de que son extremadamente agresivos, que no se les trate como diferentes o raros,...y también de cara a los demás padres para que den una educación adecuada acerca de los temas de bullyng… que vean que pueden ser amigos de ellos. Porque ahora hay más inclusión en la escuela y por tanto es mejor tener más información y conocimiento acerca de este tema. Creemos que puede haber padres que pueden tener miedo de que se acerquen a sus hijos pero por falta de lo que he comentado.

Dí la charla a 12 padres pero podría haberlo hecho para 500. Haré lo que esté en mi mano para que su situación se normalice lo más posible.



- Habrá gente que se prengunte cómo es un día cualquiera en vuestras vidas con Aitor...



Cada día es diferente, nunca sabes lo que va a pasar, es imprevisible.

Nosotros no le hacemos un trabajo específico, intentamos meternos en su juego, participar de él . Hay días buenos como cuando hace una cosa nueva y días malos, porque a veces te vienes abajo: no puedes evitar pensar en el futuro, lo intentas, pero esa preocupación la tienes.

Aunque me quedo con esta frase que leí el otro día : “la vida es como una obra de teatro que no permite ensayos, hay que vivir el día a día porque cualquier día se puede cerrar el telón”



- Y ya que habláis de ese futuro. ¿Qué pedís para Aitor?



Que sea lo más autosuficiente posible



- Y... ¿qué sea feliz?

Sabemos que va a ser feliz. Ya lo es.



-Y a vosotros ¿qué os está ayudando?



En febrero de este año conocimos la asociación PARLATEA: Y nos metimos de cabeza. Conocimos gente que está en nuestra misma situación. Gente que llega a ser más que amigos, parte de tu familia.

Hemos conseguido que en dos colegios metan aula de apoyo, donde no había . Nuestro mayor objetivo es la inclusión, la concienciación. Nos están ayudando a ver la situación desde el positivismo y el humor



- Sé que no os gustan las etiquetas pero, ¿qué es el autismo?¿cómo lo definiríais?



Desde una definición cientifica es un TGD, que es de origen neurológico, que afecta a la sociabilidad, a la conducta y al lenguaje.

Pero para mi el autismo es una palabra, porque para mí mi hijo es el mejor del mundo.



-Para terminar la entrevista. ¿qué le diríais a otras familias que estén en vuestras mismas circunstancias?


Que busquen ayuda, que vayan a asociaciones porque el desconocimiento hace mucho, fomenta los miedos. Nosotros, incluso, podríamos ayudarles.





Es cierto, el desconocimiento hace mucho. Por ello, decidí realizar esta entrevista. Espero que os haya gustado y servido.

Yo me quedo con lo que he aprendido de esta experiencia y con una certeza: qué suerte tiene Aitor de tener estos padres que luchan por que cuando se hable de autismo se hable de un trastorno, de personas, no de bichos raros y, al final, se convierta sólo en una palabra.

Os dejo este precioso vídeo como regalo